Hace días concluí una fatalidad que sólo puedo compartir con mis mejores amigos. Sé que a muchos les molesta esa forma mía de ver el mundo negro y oscuro, patético, apático. No puedo pasar a hacer demostraciones filosóficas de mis teorías porque simplemente son teorías, cosas que se me ocurren mientras duermo y que me despiertan en la noche y a veces hasta me trasnochan y me hacen perder todo gusto de recostarme por temor a soñarlas más vividamente. La humanidad tiene esperanzas y las divide en pequeñas etapas de felicidad y se apura en buscar esa felicidad que añora y desea a toda costa, incluso comete delitos por lograrla y hasta se piensa una especie feliz en la cima de la cadena alimenticia. Tal vez algunos hayan escuchado la hipótesis de la zona de "risitos de oro" en la que se encuentra la tierra, ni muy cerca del sol para que no se evapore toda el agua, ni muy lejos de él para que no se congele. Estamos en el punto perfecto y aquí no estaremos para siempre, llegará un momento en que el sol se acerque -por estar muriendo expandirse por ganarle la energía a la gravedad, o por sufrir la tierra un colapso gravitatorio y se acerque. De cualquier manera toda noción de vida desaparecería del planeta o incluso el planeta mismo. Luego de millones de años en un lugar privilegiado, pum, desaparecemos. suma total de la edad de la tierra en la zona risitos de oro: 6 mil o 7 mil millones de años; tiempo estimado del universo 13, 8 billones de años. Si hallan la relación se darán cuenta de mis delirios: No existe tal proporción de felicidad. Vivimos en busca de ella, pero disfrutarla no es más que unos pequeños momentos en comparación con los momentos de angustia y de infelicidad. La juventud es bella, pero ¿Cuánto de nuestra vida la disfrutamos? Pensamos que después de la tormenta viene la calma, pero el ciclo es incesante, después de la calma vuelve la tormenta y la calma y la tormenta y la calma y la tormenta... ¿Se dan cuenta a que me refiero? No, no estoy loco, por lo menos acudo al trabajo y hago las cosas por mí y me muevo en sociedad. si, sé que me gustan poco y disfruto más estar a solas, pero he mostrado mi funcionalidad social y la superación de mis dimensiones. Sé usar el bus y dialogar y hasta mezclarme en conversaciones banales, sé cuidar de mi mismo y tengo algunas lecturas de cosas especiales, me apropio del conocimiento humano sin más, aunque realmente la profundidad de mis conocimientos es muy vaga. Creo que la calma chicha es un azar estadístico. Mezclar ambas palabras puede parecerles tonto, pero sugiere que es demasiado escasa la tal calma aquella y lo es aún más la felicidad. Pongamos por caso una casa que existió por más de dos milenios y ahora es lugar de peregrinación y turismo, sé que desaparecerá y esos milenios no son nada contra 4500 millones de años que no estuvo allí. La plaga humana lleva 200 mil años y no es nada comparado con los 180 millones de años del reinado de los dinosaurios. Una persona se enferma y le deseamos que se recupere, claro si es de una gripa bien, pero ¿si es de cáncer? ¿si es de tedio por la humanidad? Seguro se recuperará, o no, tal vez siga en esa alternancia tormenta y calma, que será siempre más tormenta que calma. ¿Se alivió su papá? pero si el tiene 80 años, nunca se va aliviar, se está muriendo porque esa es la ley de la vida, mejora de una cosa y empeora de otra. Se calma por acá y se atormenta por allí. Yo no quiero aceptar esa maldita ley de la vida. Tal vez ya me entendieron. Podríamos ser felices si las cosas fueran por mitades, media calma y media no calma, pero eso es inexistente. No es la mitad es infimamente menos y por eso no vale la pena vivir, este desgarre completo, esta ausencia de ser tratando de ser, esta búsqueda insaciable de una felicidad que es una calma chicha que es un 0,2% de la existencia humana. Ninguno pensaba encontrarme muerto, pero esas es mi razón. La lógica de la energía. Se gasta bastante en un propósito cuya efimeridad no justifica. No hay proporción entre la energía usada y el trabajo resultante. Y no, el trabajo no es gratificante, no me complace sufrir, ni me interesan los cielos, quiero la felicidad aquí y como no es posible o requiere demasiado esfuerzo. Adiós. No le aterre mi ejemplo de pereza, no me siga, sólo quería que alguien supiera porqué preferí la solución de un balazo: barata, al alcance de todos y sin tanta búsqueda inútil del placer y la felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario