─ Veo yo que quiere arrepentirse de sus pecados luego de una larga y licenciosa vida en la que ha procurado estar lo más lejos posible del Señor.
─ Si Padre, lo he llamado a mi lecho de muerte para que haga la lista de mis pecados y los absuelva como es su deber. ¿No predicaba usted que su Dios buscaba las ovejas descarriadas? yo soy una de ellas y por ello con más razón busco su gracia.
─ Dios perdona a todo aquel que se arrepiente con el corazón ¿Usted lo hace?
─ Estoy a las últimas padre, ¿A qué viene usted con requisitos previos que están en la letra pequeña del contrato?
─ ¿Se arrepiente usted de su reprochable vida sexual y de su infamia para con sus semejantes?
─ Le repito que no son consideraciones, sólo le pido que realice sus pases mágicos y si quiere untarme con aceite hágalo, lo demás acá no importa. Piense que ni siquiera puedo hablar y que ese Dios suyo me reclama a su lado.
─ Le pido sinceridad ¿Está usted arrepentido? ¿O me trajo para burlarse más de mí?
─ Padre Agustín, usted no soporta la verdad, por eso es cura. En cuánto a burlarme de usted, no pretendo hacerlo. Dudo que haya un sólo ser vivo cuyo ridículo no cause la hilarante risa de sus semejantes en la misma posición.
─ Si habla de sus verdades, no de las mías, es que aún no ha cambiado. No está listo para una absolución.
─ ¿Vino usted a filosofar o a hacer su trabajo?
─ Mi trabajo es predicar y orar
─ No discutiré sus honorarios, le pido que haga su trabajo, no que me convenza de él
─ ¿Se arrepiente?
─ De nada me arrepiento
─ ¿Y entonces para que quiere que le de absolución de lo que no lamenta?
─ Le pedí que viniera para complacer a mis hijos ¿les negará a ellos el ver que usted impone dos pases y una oleación para que puedan descansar? Supuse que valoraría sus creencias y no la mía, pero al parecer supuse mal
─ ¿Cree usted que vine a ejecutar una obra de teatro?
─ ¿Teatro? Sí. Ha definido usted con elocuencia lo que le pido, una obra de teatro. Haga su papel
─ No voy a darle absolución si no muestra arrepentimiento. De nada le servirá si no está contrito y se avergüenza de su vida.
─ Si con eso le basta, me arrepiento.
─ Necesita ser sincero
─ Soy sincero, pero a usted la sinceridad no le vale nada, sólo quiere enorgullecerse de su trabajo y quebrar un espíritu que no le confiere poder
─ Si no cree en ese poder ¿para qué me hizo llamar?
─ Toda mi vida prediqué la inutilidad de discutir con abducidos, fanáticos y curas. Mi posición mental no puede cambiarla. Su Dios no me hace inclinar y sus verdades a medias, falseadas y sobrepuestas no son verdades. No le pido que crea en lo que yo deduzco. Le pido que realice la labor para la que se mostró más hábil, plañir y trazar cruces
─ Ofendiéndome no conseguirá nada
─ Al parecer no hay manera de conseguir algo de usted. Ya mis afiliaciones no son importantes, en qué crea o en qué están basadas mis verdades. Para ser sincero ni las suyas, pero usted que se queda en este mundo, aún podrá llamar más ovejas al redil y alimentarlas con su discurso ¿Pretende acaso ponerme como ejemplo de hijo pródigo en sus sermones? Bástele con decir que el marqués de Samestegal pidió su absolución
─ Luego de tantas ofensas que me ha prodigado durante toda su vida, no considero un elogio que me llame al pie de su cama de moribundo para decirme lo mismo y no creo que sea un logro. Pienso que se burla de mí y de su familia
─ Pero usted predica el poner el otro carrillo al bofetón, predica la piedad y el amor. ¿No le basta con imponer sus verdades?
─ "Mis verdades" como usted las llama son las únicas verdades
─ No padre, sus verdades ni siquiera son suyas, se las impusieron como al resto. Yo escogí las mías y no les fui fiel, porque la verdad es mutable y cambia a partir del razonamiento. Su clase no razona.
─ !Arrepiéntase impío¡
─ !Absuélvame¡
─ La gracia divina no desciende sobre la raza de Caín
─ Hmm. Si pensara lo que dice se enteraría que usted es hijo de Caín. Nadie más pudo, según su Biblia, preñar al mundo. Usted es hijo del incesto porque su Dios no tenía más creaciones que Adán y Eva y siendo así, sólo ella pudo infectar el mundo con este cáncer que es la humanidad o ¿se piensa hijo de Set? Tan inocuo que la humanidad le ha olvidado
─ !Blasfemo¡ !Hereje¡ La Biblia es una analogía que no debe tomarse literal. Una alegoría
─ La Biblia es un libro de cosmogonía como cualquier otro que trata de explicar el mundo con seres divinos, todoprotectores, totipresentes y totisapientes, de eso abunda en cualquier mal llamada civilización antes del advenimiento de la ciencia
─ Sólo la Biblia trae verdades
─ ¿Menosprecia usted las epopeyas sumerias y los libros de la creación de otras culturas: El Ramayana, La teogonía Hesiódica, el Popolvuh?
─ No son libros sagrados
─ ¿Y que le hace sagrado al suyo?
─ Que lo dictó Dios. Pero si cree tanto en su ciencia ¿porque no la llama para que le salve?
─ La ciencia no me ha prometido cielos y su Dios no ha dejado huellas de firma, sólo relatos como los míos. ¿Qué se desborda en su cabeza para imaginar a un Dios que se preocupa por hormigas?
─ Somos su hijos
─ No es mi padre.
─ Por eso no puedo darle absolución. Usted no es un creyente
─ Y de ello me vanaglorio padre. Soy su Tomás y no me bastaría con ver las llagas, yo buscaría el clavo y lo probaría para ver que calce y además tomaría sus huellas y una muestra de ADN, una placa dental para compararla y fibras de su túnica.
─ No vine a discutir sus creencias ¿Se arrepiente?
─ Mis creencias padre, no estan en discusión, por lo menos no con alguien que tiene la mentalidad de los hermanos Grimm
─ !Váyase al Diablo¡
─ Con gusto lo haría Padre, pero es otra mentira de las suyas. El Diablo con cuernos que me promete un fuego eterno que no puede mantener sin ayuda de sus intimidaciones
─ !Qué dios lo perdone¡
─ Gracias Padre. Su resistencia no es infinita, acaba de hacer muy felices a mis hijos. A mí ese descanso eterno no me llama la atención y su purgatorio me causa risa al igual que su condenación. Vaya con su Dios, llévelo a los que lo necesitan y no dude en darles ese infantil consuelo. Adiós Padre.
─ Con esa actitud no gana nada, se engaña usted mismo, arrepiéntase, Dios sabrá perdonarle.
─ Si su Dios me perdona o no, me tiene sin cuidado, es más, hasta me molesta que su Dios sea tan permisivo. ¿Perdona Dios a un hombre que ha violado a una niña y luego la ha matado y ha repetido ese acto 10 veces, si tiene tiempo de arrepentirse?
─ Si lo hace de corazón, lo hará
─ ¿Perdona su Dios a un hombre que ha cometido genocidios amparado en el poder y en excusas de estar protegiendo a su pueblo?
─ Dios es amor. Si un hombre se arrepiente sinceramente, será perdonado. Usted fue quien citó al hijo pródigo
─ Eso no es un Dios, es un alcahuete
─ Vuelve usted a sus insultos
─ Nunca me he ido. Esa imagen suya de Dios no es la que pinta la Biblia de un Dios iracundo que expulsa a Caín y condena a la humanidad; no es el Dios que hace llover fuego sobre Pentápolis ni el que inunda la tierra acabando con la vida toda, a excepción de su arca propia; ¿Acaso no es el mismo Dios que permitió Armero, Armenia, Krakatoa y Tambora?
─ Los desastres naturales son eso, desastres naturales ¿No vendrá usted a echarle culpas a Dios? ahí está el albedrío de los hombres.
─ Ahh ahora son naturales ¿Y entonces porqué se echan tanta alabanza por lo poco o mucho que se salva de esas catástrofes?
─ Dios ayuda a los suyos
─ Seguramente en esas catástrofes no murieron miles abrazados a sus escapularios pidiendo piedad
─ La muerte de los creyentes es tan inevitable como la de los infieles
─ Entonces ¿Qué hace la diferencia?
─ Los que mueren en la gracia divina van directo al cielo
─ Explíquele eso a sus dolientes
─ La resignación la otorga la fe
─ Su fe es la que me acongoja ¿Basado en qué? ¿Cómo se puede tener fe cuando son los pobres que tanto ensalza la iglesia los que sufren en cada catástrofe? ¿por qué no se revela Dios con todo su poder llevando en vilo a sus seguidores y salvándolos?
─ Cada uno tiene que poner de su parte
─ Y la parte de los creyentes es la fe ciega y el diezmo
─ ¿Se queja usted por donar a la Santa Madre Iglesia?
─ Me quejo de los borregos que lo hacen esperando una retribución o un puesto en el cielo. Indulgencias
─ El reino del cielo no puede comprarse con dinero
─ Dígaselo a su majestad el Papa, a sus ministros que derrochan en santuarios lo que puede darse a los pobres, a sus despampanantes iglesias de millones que coronan un sendero plagado de tugurios
─ No hablamos de los hombres, hablamos de Dios
─ Pues dígale a su Dios que acá hay mucho dinero a su nombre
─ Dios no necesita que le cuente nada
─ Olvidaba que es omnisciente, entonces no necesita que nadie le diga sus pecados o sus tribulaciones ¿Para que usan pues sus confesorios? ¿Para enterarse de chismes?
─ Somos los encargados de evaluar y hacer de oídos del Redentor
─ Se contradice usted cada que habla. ¿No piensa que es mejor que me deje morir en paz?
─ Ego te absolvo.
─ ¿Vino usted a filosofar o a hacer su trabajo?
─ Mi trabajo es predicar y orar
─ No discutiré sus honorarios, le pido que haga su trabajo, no que me convenza de él
─ ¿Se arrepiente?
─ De nada me arrepiento
─ ¿Y entonces para que quiere que le de absolución de lo que no lamenta?
─ Le pedí que viniera para complacer a mis hijos ¿les negará a ellos el ver que usted impone dos pases y una oleación para que puedan descansar? Supuse que valoraría sus creencias y no la mía, pero al parecer supuse mal
─ ¿Cree usted que vine a ejecutar una obra de teatro?
─ ¿Teatro? Sí. Ha definido usted con elocuencia lo que le pido, una obra de teatro. Haga su papel
─ No voy a darle absolución si no muestra arrepentimiento. De nada le servirá si no está contrito y se avergüenza de su vida.
─ Si con eso le basta, me arrepiento.
─ Necesita ser sincero
─ Soy sincero, pero a usted la sinceridad no le vale nada, sólo quiere enorgullecerse de su trabajo y quebrar un espíritu que no le confiere poder
─ Si no cree en ese poder ¿para qué me hizo llamar?
─ Toda mi vida prediqué la inutilidad de discutir con abducidos, fanáticos y curas. Mi posición mental no puede cambiarla. Su Dios no me hace inclinar y sus verdades a medias, falseadas y sobrepuestas no son verdades. No le pido que crea en lo que yo deduzco. Le pido que realice la labor para la que se mostró más hábil, plañir y trazar cruces
─ Ofendiéndome no conseguirá nada
─ Al parecer no hay manera de conseguir algo de usted. Ya mis afiliaciones no son importantes, en qué crea o en qué están basadas mis verdades. Para ser sincero ni las suyas, pero usted que se queda en este mundo, aún podrá llamar más ovejas al redil y alimentarlas con su discurso ¿Pretende acaso ponerme como ejemplo de hijo pródigo en sus sermones? Bástele con decir que el marqués de Samestegal pidió su absolución
─ Luego de tantas ofensas que me ha prodigado durante toda su vida, no considero un elogio que me llame al pie de su cama de moribundo para decirme lo mismo y no creo que sea un logro. Pienso que se burla de mí y de su familia
─ Pero usted predica el poner el otro carrillo al bofetón, predica la piedad y el amor. ¿No le basta con imponer sus verdades?
─ "Mis verdades" como usted las llama son las únicas verdades
─ No padre, sus verdades ni siquiera son suyas, se las impusieron como al resto. Yo escogí las mías y no les fui fiel, porque la verdad es mutable y cambia a partir del razonamiento. Su clase no razona.
─ !Arrepiéntase impío¡
─ !Absuélvame¡
─ La gracia divina no desciende sobre la raza de Caín
─ Hmm. Si pensara lo que dice se enteraría que usted es hijo de Caín. Nadie más pudo, según su Biblia, preñar al mundo. Usted es hijo del incesto porque su Dios no tenía más creaciones que Adán y Eva y siendo así, sólo ella pudo infectar el mundo con este cáncer que es la humanidad o ¿se piensa hijo de Set? Tan inocuo que la humanidad le ha olvidado
─ !Blasfemo¡ !Hereje¡ La Biblia es una analogía que no debe tomarse literal. Una alegoría
─ La Biblia es un libro de cosmogonía como cualquier otro que trata de explicar el mundo con seres divinos, todoprotectores, totipresentes y totisapientes, de eso abunda en cualquier mal llamada civilización antes del advenimiento de la ciencia
─ Sólo la Biblia trae verdades
─ ¿Menosprecia usted las epopeyas sumerias y los libros de la creación de otras culturas: El Ramayana, La teogonía Hesiódica, el Popolvuh?
─ No son libros sagrados
─ ¿Y que le hace sagrado al suyo?
─ Que lo dictó Dios. Pero si cree tanto en su ciencia ¿porque no la llama para que le salve?
─ La ciencia no me ha prometido cielos y su Dios no ha dejado huellas de firma, sólo relatos como los míos. ¿Qué se desborda en su cabeza para imaginar a un Dios que se preocupa por hormigas?
─ Somos su hijos
─ No es mi padre.
─ Por eso no puedo darle absolución. Usted no es un creyente
─ Y de ello me vanaglorio padre. Soy su Tomás y no me bastaría con ver las llagas, yo buscaría el clavo y lo probaría para ver que calce y además tomaría sus huellas y una muestra de ADN, una placa dental para compararla y fibras de su túnica.
─ No vine a discutir sus creencias ¿Se arrepiente?
─ Mis creencias padre, no estan en discusión, por lo menos no con alguien que tiene la mentalidad de los hermanos Grimm
─ !Váyase al Diablo¡
─ Con gusto lo haría Padre, pero es otra mentira de las suyas. El Diablo con cuernos que me promete un fuego eterno que no puede mantener sin ayuda de sus intimidaciones
─ !Qué dios lo perdone¡
─ Gracias Padre. Su resistencia no es infinita, acaba de hacer muy felices a mis hijos. A mí ese descanso eterno no me llama la atención y su purgatorio me causa risa al igual que su condenación. Vaya con su Dios, llévelo a los que lo necesitan y no dude en darles ese infantil consuelo. Adiós Padre.
─ Con esa actitud no gana nada, se engaña usted mismo, arrepiéntase, Dios sabrá perdonarle.
─ Si su Dios me perdona o no, me tiene sin cuidado, es más, hasta me molesta que su Dios sea tan permisivo. ¿Perdona Dios a un hombre que ha violado a una niña y luego la ha matado y ha repetido ese acto 10 veces, si tiene tiempo de arrepentirse?
─ Si lo hace de corazón, lo hará
─ ¿Perdona su Dios a un hombre que ha cometido genocidios amparado en el poder y en excusas de estar protegiendo a su pueblo?
─ Dios es amor. Si un hombre se arrepiente sinceramente, será perdonado. Usted fue quien citó al hijo pródigo
─ Eso no es un Dios, es un alcahuete
─ Vuelve usted a sus insultos
─ Nunca me he ido. Esa imagen suya de Dios no es la que pinta la Biblia de un Dios iracundo que expulsa a Caín y condena a la humanidad; no es el Dios que hace llover fuego sobre Pentápolis ni el que inunda la tierra acabando con la vida toda, a excepción de su arca propia; ¿Acaso no es el mismo Dios que permitió Armero, Armenia, Krakatoa y Tambora?
─ Los desastres naturales son eso, desastres naturales ¿No vendrá usted a echarle culpas a Dios? ahí está el albedrío de los hombres.
─ Ahh ahora son naturales ¿Y entonces porqué se echan tanta alabanza por lo poco o mucho que se salva de esas catástrofes?
─ Dios ayuda a los suyos
─ Seguramente en esas catástrofes no murieron miles abrazados a sus escapularios pidiendo piedad
─ La muerte de los creyentes es tan inevitable como la de los infieles
─ Entonces ¿Qué hace la diferencia?
─ Los que mueren en la gracia divina van directo al cielo
─ Explíquele eso a sus dolientes
─ La resignación la otorga la fe
─ Su fe es la que me acongoja ¿Basado en qué? ¿Cómo se puede tener fe cuando son los pobres que tanto ensalza la iglesia los que sufren en cada catástrofe? ¿por qué no se revela Dios con todo su poder llevando en vilo a sus seguidores y salvándolos?
─ Cada uno tiene que poner de su parte
─ Y la parte de los creyentes es la fe ciega y el diezmo
─ ¿Se queja usted por donar a la Santa Madre Iglesia?
─ Me quejo de los borregos que lo hacen esperando una retribución o un puesto en el cielo. Indulgencias
─ El reino del cielo no puede comprarse con dinero
─ Dígaselo a su majestad el Papa, a sus ministros que derrochan en santuarios lo que puede darse a los pobres, a sus despampanantes iglesias de millones que coronan un sendero plagado de tugurios
─ No hablamos de los hombres, hablamos de Dios
─ Pues dígale a su Dios que acá hay mucho dinero a su nombre
─ Dios no necesita que le cuente nada
─ Olvidaba que es omnisciente, entonces no necesita que nadie le diga sus pecados o sus tribulaciones ¿Para que usan pues sus confesorios? ¿Para enterarse de chismes?
─ Somos los encargados de evaluar y hacer de oídos del Redentor
─ Se contradice usted cada que habla. ¿No piensa que es mejor que me deje morir en paz?
─ Ego te absolvo.