A mí se me da escribir sobre lo que creo y siento. Paso por la calle y me meneo para que me vean y obvio que incito a todos. Sé lo que los hombres quieren y por eso puedo dominarlos y controlarlos como a mí se me de la gana, porque todos los hombres buscan lo mismo. Les muestro un poco de interés y ahí los tengo comiendo en la mano y, literalmente, me dan lo que les pida. Soy joven y aún cuando sea vieja haré lo mismo porque todos sabemos que la vaca ladrona no olvida el portillo y yo lo sé porque desde muy niña, ya podía lograr lo que quisiera sin tener que acostarme con ninguno, porque, les voy a ser sincera, no les voy a decir que soy virgen, yo me acosté con mi novio porque quería y porque sí, pero ese desgraciado sólo me buscaba para eso y lo paré y lo mandé a comer mierda. Apenas lo boté, ahí si lo tenía detrás de mí, cuidándome el culo y me celaba ya no siendo nada mío. Ahí lo tuve sin darle nada hasta que se cansó y se fue y todavía me escribe y me llama y me manda cosas, pero yo sé que se lo vuelvo a dar y se pierde. Aprendí que así hay que tener a los hombres. Mostrarles interés y no darles nada. El hombre al que se lo des, lo ganás como hombre y lo perdés como esclavo. ¿A los niños? a esos pelaitos que andan por ahí con las hormonas alborotadas, no es sino saludarlos y ellos empiezan a calentarse y uno los deja que se calienten sin prometerles nada y sin decirles nada. Negándoles hasta el cansancio la salida y la llegada a la casa y que si la visito mami o que si viene a mi casa o que si salimos el sábado o... nada. Una sonrisita y listo. Me llama si quiere y yo miro a ver si se puede porque estoy muy ocupada. O mi mamá no me deja o estoy estudiando o cualquier excusa. El hecho es tenerlos ahí pegados. Uno necesita algo y sólo tiene que esperar a que uno de esos tarados lo llame y pedírselo y claro que llaman, porque los ilusos viven pescando en río evuelto, como si una fuera boba y no supiera lo que buscan. Todos los hombres buscan exactamente lo mismo. Al primero que llame se le hace la petición como si no fuera para ellos y al rato se hacen matar por llevarle a uno el traído. Los entra uno, los sienta, les da un jugo, una sonrisa, agradecimiento y adiós que tengo cosas que hacer. ¿A los viejos? esos son más bobos todavía, creen que uno se los va a dar porque sí. A esos si hay que dejarlos que toquen, pero por encimita, para que se enrosquen pensando en lo que pueda pasar y en las posibilidades. De pronto hasta un piquito, así rozadito, sin mucho preámbulo, porque esos ahí mismo tiran a meter la lengua hasta la garganta para irla calibrando a una y ahí mismo agarran el material. Por eso hay que cuidarse de donde se encuentra uno con ellos o donde se les permite la tocadita simple. Pero esos son los más fáciles y bobos, lo que uno pida se lo traen sin más. Ya trabajan y saben que a las mujeres nos deben tener contentas si quieren algún día estar en los gozosos. Una vez me pegué una besuquiada con uno de 45 y hasta rico, ese berraco me sacó hasta las tetas y ahí si me tocó pararlo y se puso colorao, rojo porque le dije hasta por donde iba a salir el sol, que como se le ocurría, que yo era una niña, que era virgen y él con esas, que yo sólo quería probar... en fin. A la semana me llevó dizque a un restaurante todo fino y me llevó flores y chocolates y yo me hice la indignada. Porque ese es otro secreto, no se adelanten ustedes, dejen que los hombres empiecen, así hay disculpa para la retirada y ellos quedan bien mal y siempre empiezan, porque esos malditos piensan es con la cabeza de abajo y a toda hora creen que a las mujeres nos encanta que nos penetren y hacerles orales y tríos y.... También cree. Por eso digo, que así como soy, voy a ser el resto de mi vida. ¿Los hombres casados? Bueno a esos igual, buscan lo mismo, pero más reservados para guardar apariencias, pero igual caen como moscas en una mancha de miel, porque quieren torta y pedazo, entonces son más fáciles de manejar, porque no es sino recordarles que la mujer y que pilas con aquello, que si lo pillan quedamos mal, que acuérdese que es casado, que pasito, que ahí vamos viendo y también los pone una a comer en la mano y sueltan lo que sea, hasta plata. Vea. Lo que les digo es esto, si aprenden a trabajar como yo. Nunca van a necesitar trabajo.