domingo, 30 de agosto de 2020

El patio de mi casa

Hace cinco meses empezó la pandemia y llevo encerrado cinco meses. Los gobernantes de turno aseguran que lo mejor para evitar el contagio es permanecer aislado, trabajo desde casa, comunicación por redes, aunque nos dieron unos turnos para salir a comprar comida y a hacernos pruebas o exámenes, yo no he salido desde la prohibición. Me siento cómodo dando asesorías desde mi casa y cobrando el sueldo que me envía el gobierno por ellas. A algunas personas les ayudo con sus conexiones de PC, pero aprendí a hacerlo por el escritorio remoto de Anydesk o el Chrome Remote Desktop. Le pido al cliente que me dé entrada a su PC, bajo los programas necesarios, lo reinstalo, le envío los programas que me pida por "we transfer" y le cobro el "domicilio" y con una transferencia bancaria estamos a mano. El dinero pues, no es lo que me hace falta. La canasta básica la pido al supermercado y la pago con tarjeta. Los domicilios igual y como hubo una prohibición de terceros para entrar al edificio, los mismos porteros suben el paquete y ni siquiera tengo que verlos, les pido que dejen el envío junto a la puerta y cuando presiento que se han ido, abro y lo tomo. La gente en sí nunca me gustó, pero no padezco un trastorno de ansiedad social, ni me importa mucho la gente a decir verdad; tampoco tengo problemas con mi espacio si alguien quiere subir a mi casa, pero no es que me importe mucho invitar a alguien o esté especialmente interesado en que suban. La paranoia general juega a mi favor porque la gente no quiere arriesgarse a venir hasta tan lejos y prefieren no hacerlo. Hablo regularmente con muchos amigos y como tengo una buena conexión en casa, cuenta de canales, internet y Netflix, no me es muy complejo conectarme con algún amigo desde cualquier parte del mundo y tomarme unas copas con él desde la comodidad de mi silla, al frente de un par de cámaras  por vía google meet u Open Broadcaster y hasta por streamyard ─sólo para que la imagen no sea monótona─ enciendo un micrófono de araña y cada uno escoge una selección de buena música de Youtube o de los archivos personales que podemos ir poniendo entre trago y trago y cada uno a su vez, propone sus gustos. Los servicios se pagan por red, al igual que el teléfono o el gas por lo que no me he visto en la necesidad de salir y les confieso que ahora que el gobierno ha aflojado su apriete y piden a la gente que salga, que ya estamos libres de la peste, que la vacuna fue todo un éxito, que ya no se necesita el distanciamiento social, que los tapabocas y las mil lavadas de mano ya no son necesarias y que toda esa infraestructura de láminas y vidrios y lavamanos y dispensadores de gel y tapetes que se montaron para enfrentar la crisis de contagios ya son innecesarias, ruego porque surja un nuevo brote o una nueva enfermedad que nos obligue a permanecer en este statu quo al que me he acostumbrado y el que ahora me siento imposibilitado de dejar. La ropa no es muy necesaria y me baño cuando lo siento imprescindible, pero eso de "baño diario" se acabó hace meses y aunque a veces me apesto a mí mismo, me basta con el baño y no uso desodorante o maquillaje, la barba no me estorba y si alguien en el trabajo dice algo, me pongo el tapabocas y se acabó y, a veces, hasta les digo que tuve un problema con la cámara y sólo pongo una foto en las reuniones, basta con que me escuchen y con que yo lo haga y, a veces, hasta aprovecho ese tiempo para hacerme un sándwich o una buena taza de café, de las que tomo hasta 20 en el día, sin dejar de escucharlos. No, no es eso, ¿ustedes creen que temo contagiarme? No, es definitivo, es sólo que pienso que la vida es demasiado activa afuera y en verdad, la gente me cansa. Aquí me basta espichar un botón y me libro de ellos, en la calle no he podido lograr tal maravilla. Veo una bicicleta y pienso en arcaísmos, la telepresencia lo es todo: una reunión, un viaje interactivo al museo Louvre o al Centro Pompidou o un viaje de placer desde las cámaras de Google Earth al más cálido desierto o las aguas del mar Muerto, para vivir el viaje basta con lo emuladores de cada vehículo a los que puedo acceder por red; un ensayo musical o de actuación de teatro o de coplas pastusas por streaming; rendición de cuentas; clase virtual de dos vías y, para rematar, transmisiones en vivo para el solaz y esparcimiento. Contesto un mensaje si vale la pena o si quiero hacerlo o lo puedo dejar para mañana o para la otra semana y no tengo más problema que el entretenerme o educarme y la red me basta para ello. El único problema que realmente he tenido fue la vez que la red no me subió al computador. Perdí media hora probando todas las soluciones posibles, pero no porque la red misma me hiciera falta, desde mi celular de alta gama puedo hacer las conexiones o desde la tablet o el portátil, pero no me gusta que aparezcan problemas de la nada, cuando mi única acción fue un reinicio para refrescar. En el momento estoy en octavo semestre de ingeniería electrónica y todo muy bien, pago de semestre y matrícula con pin por red, clases diferidas que puedo tomar a las cuatro o cinco de la mañana si tengo insomnio y repetirlas las veces que quiera, además que puedo buscar los temas en la misma red, definiciones o traducciones o pareceres de otros y así contestar los exámenes que también son en línea... en fin ¿Qué más podría pedir? ¿Qué le pido a este gobierno como acto de patriotismo hacia los muchos otros que piensan como yo? sólo que no me obliguen a salir otra vez, no creo que pueda soportarlo.

domingo, 9 de agosto de 2020

Maureen

¿Si viajo al pasado y mato a mi madre dejo de existir? Entonces ¿Quién viajará al pasado para matar a mi madre? Sí existe mi yo anciano ¿puedo matar a mi yo joven? y por último y no menos importante, sí yo soy mi propio padre ¿puede mi hijo ocupar el mismo universo que yo? Muy en contra de la teoría de la conservación de las masas que exige que la masa no aparezca por obra y gracia del espíritu santo y de la famosa equivalencia de Einstein, que se vuelca en exactamente lo mismo: la equivalencia materia energía, por lo que a más masa tenemos más energía y la consecuente violación de tan importante ley de conservación, el pequeño condado de Maureen se llenó de un momento a otro de gente que venía del futuro y que eran más o menos parientes en primero, segundo y tercer grado de consanguinidad entre sí. La razón era confusa y la multiplicación se hizo aun más compleja con la aparición de 10, 12 y hasta 15 copias de una misma persona en versiones diferentes y que aducían venir, no del futuro, sino de un mundo diferente. La máquina del tiempo no sólo podía transportar en la flecha del tiempo en las dos direcciones, sino que además se había convertido en un poderoso prototipo de viaje interuniversal y digo prototipo porque si fuese de otro modo, la cantidad de seres en vivo en el pequeño pueblo de Maureeen hubiese sido un inconveniente mucho mayor. Erwin Schrödinger, un físico austriaco, propuso la teoría de un gato dentro de una caja con una combinación radiactiva que tenía 50% de probabilidad de matarlo y por tanto otro 50% de probabilidad de no matarlo y según eso no podemos decir nada del estado vivo/muerto del gato ya que no sabremos como está hasta abrir la dichosa caja. Erwin trataba de explicar el colapso de la función de onda cuando se hacían experimentos que provocaban ver la luz como onda unas veces y como partícula otras veces. El gato tenía dos posibilidades, pero al parecer, el gato tenía más posibilidades y en una de ellas podría estar medio, medio vivo y en otra medio muerto, lo que abre otra discusión, imposible de refutar en Maureen con tantas copias vivas y reales de la existencia de tantos mundos como posibilidades existan y, aunque no todos hayan aprendido a huir de la catástrofe de la que huían, o no a todos ─recuerden que existen muchas variaciones posibles─ les haya funcionado el interportal o, no en todas existe tal disyuntiva de huir o morir, los que han llegado acá han creado la posibilidad infinita de que existan otros Maureen con otros tantos viajeros interuniversales que atiborren la ciudad, lo que logra que los mundos se dupliquen y cuadripliquen al infinito, ya que se requiere de un multiverso para cada posible resultado de los habitantes de Maureen. El pueblo estaba lleno con tanta gente y el gran problema resultante era la cantidad de masa que debió crearse para ello, cosa que tenía a los científicos al borde de un colapso o de un premio Nobel, que muchos barajaban teorías explicativas de como conciliar la creación de masa sin detrimento de la física o como aceptar, de buenas a primeras, la creación de masa. Painkiller dijo que bajo ciertos parámetros podría estarse extrayendo la masa del universo de llegada, sin que nos diéramos cuenta y el eminentísimo von Schrotflinte propuso su teoría de que no tenía porque violarse la ley, si la ley estaba, desde un principio, mal construida, así que formuló una ley alterna que permitía la creación de masa y revolvió el mundo de la física y de la química, ya que bajo ciertas circunstancias, la ecuación permitía la creación de masa y a la ley se le llamó pomposamente, "la excepcion Maureen".  El arzobispo Mastuerzo, egresado de la universidad más prestigiosa de Londres, afirmaba que dios en su infinita sabiduría siempre protegía a sus criaturas y así hubo más literatura sobre las explicaciones y teorías aplicables al caso Maureen de la que hubo jamás sobre tema alguno en el planeta. La consecuencia es que el dichoso gato tiene un sinfín de estados entre uno y cien que podrían provocar tantos mundos como ubicaciones reales entre uno y cien y no tenemos que detenernos en 100, ni en uno porque existen los reales negativos y un gato 110% más vivo, también puede ser un gato 110% más muerto o incluso menos 110% menos vivo. Lo que queda claro es que si la situación sigue en un incremento de masa para Maureen y en constante aumento, de cada posición posible, de cada universo posible, Maureen desaparecerá y la consecuencia social será impactante para los habitantes de hoy que deben verse las caras que tendrán en el futuro y las que pudieron tener de haber hecho una elección distinta y caemos en el más creíble universo en el que muchos de ellos escogieron venir a vivir aquí, lo que arroja una elección y un abrir la caja, exactamente en el instante en que "Maureen es la mejor salida". Una cosa quedó clara con tantos sujetos de prueba, es totalmente falso que la materia se aniquile al viajar al pasado y tocar al sujeto que seremos o que fuimos o que al alterar el pasado, el futuro se colapse. La prueba de que el futuro no colapsó es que estamos aquí esperando la extensión del presente que se vuelve pasado y futuro y a espera de que "la solución final" que los trajo aquí, no sea la misma solución que encontraremos para librarnos de ellos.