Ella estaba sentada en una silla batiente, lo suficiente para entrelazar sus pies con el que se encontraba al frente de una manera casi disimulada por la oscuridad reinante que se dejaba entrever por algún que otro ramalazo de luz de un rayo o por los poco deslumbrantes rayos tardos de luz de luna, el corredor estaba en silencio, aunque de vez en cuando se escuchaban unos cantos del bosque, ya un ave nocturna, ya una rata de campo, ya el viento entre los pinos. Los tres visitantes disfrutaban un café hirviente, cuyas expectativas de conservarse, en aquel páramo eran pocas. Con el calor sensual que aquellos pies le transmitían For An evocó como unos minutos antes había sentido el motor de un vehículo aproximarse y de inmediato supo que le buscaban a él, pues aquellos parajes no son vía para otra cosa y la gente es ampliamente rala y dispersa. Aguzó la vista hacía el camino pantanoso más bajo y esperó, al cabo de unos segundos. el vehículo dejó ver su carga, pero su pobre vista no le permitió reconocer sino dos formas humanas, una de ellas hembra. Se apearon del vehículo y subieron por la escarpada lateral del rancho, que da acceso al corredor, For An se desplazó hasta la cocina y esperó allí a los visitantes, les ofreció algo de comer y los saludo sin efusión. Zhin Zi Da Lin y su hermano Otto pertenecían a la región de Loto Alto a unas 5 millas de allí y el sol ya andaba ocultándose, alguna razón muy poderosa debió llevarles a atravesar el camino Innui, esa vía sólo la atraviesan uno o dos viajeros al día y sólo en las horas de luz, pero ninguno dio mayor razón y For An sólo calentó el café y los acomodó en las sillas del corredor. Una rata marsupial conocida en esas tierras como zarigueya se dejó entrever rapidamente por los lados de la cocina y Otto corrió hacía ella con una linterna y siguió sus pasos hasta detrás de la casa, Zhin Zi se levantó de la batiente y se sentó de nuevo al lado de For An y permanecieron en silencio, susurrando cosas incomprensibles en voz baja, casi farfullando, mientras la cercanía les producía una especie de sopor que les imbuía un desasosiego grato, una especie como de sensación de envenenamiento con mandrágora, el tiempos se dilató como en una pintura de Dalí y se derretía por entre los matorrales, mientras de cuando en vez, For An Y Zhin Zi cruzaban sus miradas, que en aquella oscuridad era un referirse vagamente en la dirección del otro y ni aún en la oscuridad tenue, sus direcciones permanecían más que un instante en el mismo sentido, se alejaban de nuevo como impulsadas por ese mismo tiempo que caía a los lados del camino Innui y que no cejaba de fluir, pero no a la misma velocidad que el tiempo real sino a la velocidad de la cámara más lenta y había una como necesidad de que nadie rompiera tal hechizo y los movimientos de Otto o sus acciones, apenas si eran perceptibles porque todos los sentidos habían tomado el mismo camino y tanto For An como Zhin Zi eran uno mismo y distintos, sabían que deseaban lo mismo, sabían que las mismas cosas les hacía ebullir y por eso el balbuceo incoherente que ninguno depuso, fingiendo para un resto del mundo que no estaba presente y fingiendo también para ambos que tal cosa no existió ni les afectó. Los minutos que Otto permaneció tras el didelfimorfo no fueron particularmente largos y el silencio no fue particularmente incómodo porque ambos anhelaban que aquel suceso se repitiera, pero fue como entrar en una especie de agujero en el tiempo y a ambos les pareció una situación excesiva y embarazosa, pero de una calidez y un bochorno exquisito. Luego de acabado el café no se conversó de nada más que del camino de regreso y los tres se despidieron lentamente, pero la fuerza del abrazo que se dieron Zhin Zi y For An, presagió el deseo de volver a aquel momento en que el tiempo se detuvo.
domingo, 28 de mayo de 2017
domingo, 14 de mayo de 2017
Carta encontrada en una escena de crimen
Voy a dejar esta carta, ni sé el motivo de explicarle a alguien mis sentimientos, la escribo más para explicarme a mi mismo este inmenso vacío en el pecho, en la cabeza, en la vida. Mi edad no es muy importante, hará, desde que nací, que la tierra ha dado poco más de dos decenas de vueltas alrededor de su punto de giro. He tenido relativamente todo muy fácil, mi vida no ha sido complicada, he padecido los dolores de una que otra enfermedad pasajera, pero mis padres fueron buenos criando, con decir que soy el cuarto de una familia de seis y no recuerdo que me faltara comida o ropa, ni siquiera estudio, porque terminé mis estudios universitarios en una popularísima universidad de la ciudad y muy pronto fui captado por una empresa que buscaba ingenieros jóvenes y, aunque no pagaban muy bien, pagaban suficiente para derrochar. En cuestiones de amor tampoco he sido un marginado, conocí chicas, me enamoré si puede decirse así; no es que haya sufrido, no conozco esa sensación de "morir por otro" o de "me hace falta", una vez hasta estuve a punto de casarme, pero no es mi intención contar mi vida, ni hacer esto más extenso de lo que se deba. Lo que quiero aclarar es que mal que bien he tenido un poco de todo con las escaseces que pueden tolerarse, lo que demuestra mi perfecta salud al escribir esta carta. No padezco pues, una enfermedad terminal ni nada que se le asemeje y no he sufrido de ausencias; ni siquiera sufrí gran cosa el día que me informaron la muerte de mi madre, al momento lo vi como una cuestión plenamente natural y comprensible y no fui al cementerio o estuve en esa farsa que llaman velación. Tampoco creo estar loco, pero ese apartado no puede depender de mis creencias y tampoco de los estudios disparatados de un psiquiatra que asegurará no sé que idioteces sobre mi yo y la disputa con mi ego y la mediación de mi súper yo, cuando todos ellos en mí están completamente de acuerdo en que esta existencia es una porquería. Si estoy proyectando es sobre mí mismo, porque mi imago materna y paterna no están, ni estuvieron ausentes en la formación primaria de mis imaginarios. Física y mentalmente en mis cabales, declaro que la vida es una mierda, que no existe una razón para vivir, que el sexo no es tan bueno para vivir en pos de él; que la felicidad que siente el ser humano con tareas mediocres o con regalos o con compras no es tan llamativa como para levantarme un día más, que no encuentro nada, absolutamente nada que pueda enumerar como incentivo para respirar o moverme en tal o cual dirección y por ello recurro a este método, simple y efectivo, de pegarme un tiro bajo la barbilla. ¿Se preguntarán si me frustré en mi trabajo? No. no fui el mejor, pero hasta descubrí una cierta manera de agregar genes no genes a una reacción PCR en la que podría convertir las cadenas, una tontería, como hacer que un virus reproduzca, no un principio farmacéutico, sino cocaína por ejemplo. Igual, a nadie conté tal situación y a la tumba habré de llevármela. ¿Qué me trae acá pues? Una gran decepción, pero no una personal, es que siento que la humanidad es una cosa tan tonta, tan trivial ¿a qué nacer o porque preocuparse por vivir? ¿a qué levantarse, trabajar, comer, volver a casa, comer, y de nuevo a lo mismo? ¿vivir para comprarse un auto o una casa o salir de paseo a algún extraño lugar del mundo? ¿qué de raro tiene otro lugar del mundo? ¿qué no hacen lo mismo? ¿no se levantan , trabajan, comen, vuelven a casa, comen? Me da risa la gente que muestra sus fotos en la torre Eiffel o en la rue de Saint Germain o al lado del arco del triunfo o en le champs elysees o en el carajo que quiera al pie de la mismísima esfinge o en Nabatea o en... O con un sujeto famoso: me tomé una foto con el jodido dios de tal cultura, con la estrella del porno de los años 20's, con la cantante de tal música con el filósofo de tal peste. Nada de eso conmueve o altera o me inspira y más siento náuseas de la humanidad que se proyecta en tales nimiedades y bajezas. Se preguntaran si para alguien soy importante y eso no puedo responderlo yo, supongo que a alguien "le haré falta" en el mismo sentido de arriba, pero esas sólo son sandeces que se repiten como fórmula cada que alguien fenece o decide fenecerse a sí mismo. Preocuparme de mis bienes no queda claro, que los que se crean con derecho vengan a rapiñar sobre mi cadáver por lo que deseen, no dejo a nadie un legado como tal, excepto la alegría que puedan obtener de no tener que soportar mis constantes esfuerzos por mantenerme en esta vida y para lo cual me desayunaba cada mañana con dosis altas de optimismo, servilismo y esperanza de que en algún momento le encontraría la sal a la vida, pero esta maldita resultó serme sosa, así que con este único disparo, que no puede escribirse a condición de no parecer loco o que aparezca como un gag (bang) y, no temiendo dejar a alguien sin mencionar porque sé que esta frase la escuche en alguna parte: "ahí les dejo su puto mundo".
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