Yo sé lo difícil que resulta crecer y enfrentarse al mundo y sé como la comunidad te ataca y espera verte caer para pisotearte o verte salir airoso y halagarte con sus mieles hipócritas, mientras espera secretamente la caída. Debes saber que no siempre se gana y que un día, se cae. Entiendo un cierto afán de sobresalir en el medio y hasta comprendo que no haya sido el padre óptimo o siquiera cercano a lo que has necesitado para desarrollarte apropiadamente. Te has acostumbrado a hacer tú voluntad y no has sufrido grandes pérdidas o ataques. Es probable que el sentirte duro, y el que tus decisiones no te hayan causado grandes oposiciones, no te hayan permitido pulir el sentido de la derrota, ¡¡¡cuántas veces hay que caer para eso!!! O puede que me equivoque y tú sentido de pérdida sea tan alto que no lo he notado. Sé lo que represento para ti, y lo que piensas de mí, que soy arrogante, necio y testarudo ¡¡¡casi lo que piensan mis enemigos!!! sé que fui un ídolo para ti cuando estabas joven, pero ahora mis decisiones no te son valiosas o consideras que mis aportes son los de un viejo cacreco que ha entrado en la demencia senil. Recuerdo con los nombres de las canciones o las ideas que he tenido para los álbumes nuevos o aquella vez que me difamaste porque recibí a un viejo amigo en un lugar que no era el habitual, incluso cuando decidiste no beber más en los ensayos para contradecir aquella manía mía de pensar que sin licor no hay revolución o ¿recuerdas? cuando expusiste que aquella canción que hice en mi juventud y que todos los rockeros cantan y piden, "no es la gran cosa"; hasta la vez que te indiqué como tocar en una entrada y te aprovechaste y te burlaste de mi cojera con los tiempos -imagínate, me crié sin saber de tiempos ni de ritmos- pero supongo que así piensas de mucho de lo que hice y hago. Es definitivo, el hijo menosprecia al padre y la razón es, para mí, evidente: la sensación de autosuficiencia que corroe tus entrañas; ya no necesitas del viejo para componer o cantar, ni para grabar o hacerte de buenos músicos; ya no necesitas que te lleve al baño o te amarre los zapatos, ni siquiera que hable por ti ¿recuerdas cuando el rubor no te permitía siquiera dirigir la palabra a otros? ¿Recuerdas cuando todos decían, en vez de opinar "como dice mi papá"? Hoy tomas las decisiones, llevas las riendas del barco, diriges a voluntad tú nave y no recibes ya de mis recomendaciones sino golpes y contusiones: Cuando literalmente te expulsé de la banda o cuando te propuse golpear a tus amigos si volvían a visitarte cuando yo estaba (recordarás que te escribí una carta por ello) e incluso la propuesta de no abarrotar los fines de semana con una única idea fija. Toda idea fija puede ser llevada a cabo con eficacia pero una que otra, por muchos motivos y sobre todo cuando somos cuatro independientes, puede frustrarse y de allí sólo surge la decepción. Sé que los libros de superación personal dicen lo contrario hijo, pero, no les creas. Una idea fija en mente te hace olvidar las otras mil cosas importantes que eres. A todo esto te escribía, no para regañarte o decirte que has hecho cosas malas, la normativa social es un entramado en el que movemos nuestras vidas, pero de ninguna manera esas normas cobijan el genio y siempre podremos despreciarlas o alterarlas a nuestra conveniencia. Lo hacía para desearte buen viaje y muchos éxitos, te pediría muchas cosas, pero ya no estás a mi alcance: buscas venganza contra mí y contra todo y no te has dado cuenta que cada ataque es sólo para hacerte entender que piensas aún como un niño de brazos al que se le ha metido en la cabeza que quiere un dulce y que sin ese dulce desfallece. Tienes razón en una cosa; yo no tengo amigos: tengo alumnos, tengo seguidores, tengo compañeros. A los amigos los alejé hace tiempo por la misma razón que hoy alejas a los tuyos: suficiencia o creencia en la suficiencia. Es tan difícil pensar en amigos que difieren tanto en la edad que se me conmueve el seso hasta el llanto de saber lo de aquellos que llegaron a casa por mí y terminaron odiándome por mí -no creo que esto requiera mayor explicación- Te escribía para contarte que yo salté del barco hace dos temporadas, abandoné el timón y lo entregué al vigía. Era un general y me arranqué los galones, ahora apenas soy un soldado raso, brinco cuando me ordenan brincar y no discuto las órdenes de arriba. Era un macho alfa y he sido vencido, por eso divago por las selvas. Ya no cazo, sobrevivo del carroñeo. Te escribo para que sepas lo que pienso y además para que te enteres que, incluso en lo que piensas, has superado mis expectativas y las tuyas propias, ve, avanza y por favor no olvides que después de la tormenta sigue la calma... y luego la tormenta... y luego la calma...
sábado, 28 de octubre de 2017
viernes, 13 de octubre de 2017
Carta de una madre científica a su hija adolescente (Ética a Nicómaca)
Siempre hay dos caminos, uno pedregoso y otro pavimentado, a veces el pedregoso es un camino de tierra o un lodazal. No siempre el mejor camino es el más difícil, a veces es el peor camino disfrazado y nos resulta la vida de tomar por uno y por otro. Cada camino es una bifurcación cuántica y cada que se toma una decisión de uno de ellos, en otro universo, otro ser que es una fiel copia de usted toma el otro así que no se angustie por la culpa, tome el que haya de tomar, las consecuencias de uno y otro se verán en uno y otro universo -bueno, si aceptamos la teoría multivérsica- lo que a grandes rasgos no cambia en absoluto una decisión puesto que, aunque no conozcamos las consecuencias de tal o cual camino, deben llevarse a cabo en cada universo correspondiente. En el universo que nos ocupa, la cosa es diferente, se toma una decisión y ésta afecta por completo nuestra percepción y las consecuencias. Si decides comerte o no aquel postre; si decides quedarte un rato más o salir más temprano; si te das o no un beso con fulano; si te pones tal o cual ropa; si haces la tarea o la aplazas... En fin, no puedes escapar de tus decisiones, pero ojo, no atreverse también es una decisión, aunque tomada por el miedo a la acción. La vida te dará oportunidades, dudo que únicas y no falta el que le agrega "el que piensa pierde" que va, si una oportunidad no puede ser pensada tiene que ser una trampa. No hay oportunidades procesadas por el instinto: un salto, un aferrarse a algo en la caída, una reacción ante el miedo o un esquivamiento automático al manejar, son válidos porque no se trataba de procesar y se entrena conscientemente la reacción para que actúe como una parte de la memoria muscular, es decir. son casualidad, instinto o suerte. Las decisiones que pueden afectarte en la vida tienen que ser pensadas, analizadas y cuestionadas por sus consecuencias, sopesar las implicaciones de cada acto es importante y no mandarse de cabeza por cada agujero en el camino. Muchas cosas pueden invertirse, pero hay otras que no, una mala decisión en ciertos aspectos como el sexo o la vida y la muerte, dejan consecuencias profundas y difíciles de borrar; aún si hay un equilibrio mental es difícil recuperarse de cometer un asesinato por imprudencia o dejar atrás una elección de vida que no quiere zafarse de ti. Piensa bien tus actuaciones, mira los pros y contras, no escojas en caliente, respira profundo antes de responder a un asunto, aléjate y exíje que se te permita analizar tus respuestas, si te exigen respuestas inmediatas, desconfía. Ahora, confía en tu madre, nada es tan complejo que no pueda deshacerse, basta con tener una personalidad resuelta y comprometida, si el otro ve tus debilidades abusará de ti, si el otro siente tu fortaleza dudará en hacerte daño. A lo que me refiero es que no puedes andar jugando con florecitas, si tomas una decisión resuelve en consecuencia. Fíjate, si le dices a tu novio que lo vas a pensar, piénsalo, pero no pueden estar terminando y reconciliándose dos o tres veces al mes, ahí es donde lo coges a él de bobo y él a ti. Si una relación no fructifica, abandónala sin mirar atrás o te arriesgas a llevar trás de ti, demasiadas historias y todas ellas irán sobre tus espaldas. En cuánto a "¿qué hacer?" no te preocupes, haz las cosas por decisión propia y bien analizadas y si no fueron de tus apetencias o de tus gustos, súmalo al grupo de tus experiencias, cada cosa en la vida es una experiencia y las cosas "malas" son buenas para la experiencia y la madurez.
domingo, 8 de octubre de 2017
Razones no faltan
Hace algún tiempo llamé a B. K. acababa de llegarme la noticia del suicidio de un amigo en Bogotá. En estas fechas y ante ciertos sucesos tiendo a sentirme bastante vacío e inocuo y le llamé para preguntarle porque carajos la gente se suicidaba, aunque no es nunca la raíz del consuelo, su manera sobria de ver las cosas me alivia de una extraña manera y esto fue lo que me contestó, ah, y escrito porque él odia hablar por teléfono:
Santiago García llegó una mañana a su casa y arrasó con los ventanales del tercer piso. Su mujercita le vió llegar tantas veces así que le propuso que se dieran un tiempo, que ya no aguantaba más. Ella salió y al llegar al primer piso lo había olvidado todo y le compró una bebida refrescante a su amado, pero cuando regresó y abrió la puerta lo encontró muerto. Se había colgado de una puerta con su propia correa.
Jaime Leguizamón tenía todo lo que un hombre podía desear, dinero y mujeres y las disfrutaba en pleno. Su familia era disfuncional como todas las familias humanas, su madre y hermana eran las prostitutas del barrio, pero no, prostituta es la que cobra por el trabajo y ellas no lo hacían, lo disfrutaban simplemente y un día su hermana llegó a la casa y lo encontró colgado de la canilla del baño.
Juan David Ortíz era un muchacho alegre y sincero, flaco, de nariz aguileña, de ojos tristes, pero siempre se le veía sonriente, algo lo carcomía por dentro y un día llegó a casa, sacó a su hijo de 10 años a la calle y se colgó de la reja del patio. Los médicos en la autopsia dijeron haberle hallado una enfermedad mortal que iba a dar cuenta de él.
Lorena Paz Del Río fue la mujer más dependiente de todas, dependía de cada novio que se conseguía y sufría un mil cada que hacía el obligatorio cambio. En su casa guardaban la escopeta del celador y ella llamó a su último ex, le dijo que si no volvía con ella se volaba la tapa de los sesos y eso hizo con la dichosa escopeta.
Rolando Palacios era pillo de barrio, un segundón en uno de tantos recovecos oficinales de la ciudad de Medellín en cuanto a droga y narcotráfico se refiere. Le pasó lo que a Romeo, Encaprichado por una dama le juró que si no regresaba con ella se daría un tiro y por el mismo teléfono que le hablaba se oyó el sonido de un disparo con el arma de dotación, que rompía huesos craneales y dejaba inerte al ex propietario.
Ricardo Grajales Montero trabajaba en una empresa de mecánica y en el turno nocturno; una mañana atravesando el puente Barranquilla se subió a la estructura y se arrojó a los rieles del metro. Unas semanas después, el metro construyó barreras que impedían hacer eso. A Ricardo le diagnosticaron una depresión crónica y se medicaba con ansiolíticos.
Juan Esteban Pedraza juraba que no había una mujer que pudiera resistírsele y cuando la halló se pegó de unos cables de electricidad que le hicieron sufrir horrores y que al final lo mataron por las quemaduras internas.
Susana Ipichil pasaba ya de los cuarenta y se creyó aquello de que, vive rápido muere joven y que después de los 40 la vida va en descenso, se consiguió una escopeta y se la disparó en la boca.
Matías Arias Se subió a una torre muy alta para probar su valentía, resbaló.
Laura Arrieta compuso muchas melodías y era una gran diva en el medio donde su música era un éxito. Tuvo mil amantes y un día perdió toda ganas de vivir pues un cáncer de garganta le salió al paso. Subió a un edificio en el centro de inversiones y desde allí se lanzó a la fama.
La gente no se mata porque esté feliz ni por que la vida haya que celebrarla con bombos y platillos, lo que veo es todo lo contrario, depresiones, penas, honor, orgullos pendejos y muchas pelotas para abandonar esta vida sin mandatos divinos.
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