lunes, 25 de enero de 2021

Los 10 dentados

Reunidos 10 hombres en torno a la nada y luego de mirarse por largo rato y no teniendo más que decir, uno de ellos sonrió y los demás empezaron su charla sin recelo:
─ Yo tengo mi dentadura blanca y completa a pesar de que tengo 54 años ─dijo uno─ miren. Y mostró los dientes.
─ La mía no está tan blanca ─arguyó un segundo─ pero la tengo completa y sin una sola pica. Y mostró los dientes.
─ A mi me faltan dos muelas y las del juicio ─inquirió un tercero─ pero la portada, perfecta. Y mostró los dientes.
─ Yo no tengo sino estas mechitas y cariadas y todo ─comentó un cuarto hombre─ pero todavía funcionan y hacen de las suyas que es lo importante.
─ Lo importante no es si están buenos ─espetó el quinto hombre─ sino si funcionan y es así que los míos cumplen su función aunque ya no me quedan más que media docena de ellos.
─ Yo no tengo ninguno ─dijo sonriendo desdentado el sexto hombre─ pero igual me sigo alimentando, lo importante es la gloria divina.
─ A mi se me cayeron muy rápido los dientes, pero tengo unas manos fuertes ─dijo para todos el séptimo hombre mientras mostraba, más que unas manos, unas garras─ que me sirven para desmenuzar todo tipo de alimento antes de consumirlo.
El octavo hombre arguyó:
─ No tengo diente alguno, ni tengo garras por manos, soy vegetariano y me alimento de jugos y agua de rosas y es más importante que todo lo que han dicho.
Quedaban dos hombres por opinar y el noveno se sintió en necesidad diciendo:
─ Nada me queda, no tengo dientes, ni garras, ni soy vegetariano. Soy acuano y me basta el agua para vivir y es por ello que los dientes y las garras son herramientas inútiles.
El último hombre voló por encima de la audiencia y los nueve hombres se quedaron pasmados mirándolo
─ A mí no me miren yo soy un alma en pena.