lunes, 31 de diciembre de 2018

Nicolás Farfán

Se presentaba a sí mismo como Toto ─Mucho gusto Toto, Perdón, ¿Cuál es tu nombre?─ su voz era grave y con una especie de borgborigmo, como si desde el fondo de su garganta surgieran infinitésimas burbujas que le confirieran una voz precisa para interpretar a Fredy Kruger ─¿Jaime? yo a vos te conozco, yo a GP lo escucho hace mucho rato, yo también tengo una banda, pero no tan suave como la tuya, yo hago metal hijueputa, pero del bravo. Ensayamos allí arriba en mi casa, cuando quiera lo invito para que se le ericen los pelos porque lo que nosotros tocamos es distinto a todo. Mi banda se llama Agláope, que es el nombre de una sirena y es que así es la música de nosotros, te atrapa y no te deja ir. ¿leíste la odisea o no? cuando Ulises se amarra del mástil y le ordena a los demás que se tapen los oídos para poderlas escuchar. Dejáme que esta semana te paso un material para que me des tu experta opinión, pero necesitas reproductor "minidisc" porque lo que nosotros hemos hecho todo es en formato profesional. Bueno pero no te preocupes que yo en mi casa tengo un equipo de música para pasarlo a formato cinta y te lo traigo. Ahh tiene que ver el equipo mío, es una bestia de 10.000 vatios efectivos y todo estilo consola con los reproductores externos de tornamesa y minidisc y con un ecualizador gráfico de 24 canales, supresor de ruidos y booster. Ahh es que no te había contado que yo soy ingeniero eléctrico, ahora no ejerzo, pero es que a mí no me hace falta viejo, los cuchos míos la tienen toda y me colaboran. Imagínate que me tienen viviendo solo. Me compraron un apartamento aquí arriba junto al centro en Prado y me compraron un carrito y todo. Claro que yo no me cuelgo pues, yo diseñé una preconsola similar al "zoom" con una cantidad de efectos que ni para que te cuento, distorsiones, delays, flangers, ecos, ahí la tengo a la venta por si la necesita─ No jodas, le respondía yo ¿y a cómo las tenés? ─ve, por la plata no te preocupes, si querés me escribís a mi correo electrónico, Nicolás Toto Farfán arroba AOL punto com punto es. Ahh es que un ingeniero tiene que estar a la moda mijo, todo por la telaraña. ¿Sabías que la telaraña la desarrolló el ejército gringo en un sistema de defensa de la NORAD en 1963 para defender las fronteras? Una base bajo una montaña lista para cuando los rusos levanten una mano y ahí mismo descargárles un arsenal nuclear─ No, ni sabía nada de eso, pero ¿qué me decías del pedal? ─Ahh si, que fresco, me escribe al correo y yo le traigo dos muestras, las prueba, me dice que efectos le agrego o que le pongo y pillamos un precio para amigos bien bacano─ ¿En serio? ¿Y se le podrá poner afinador? ─hombre pues claro, lo que pasa es que con afinador es a otro precio pero yo se lo pongo, sobre todo si es para ustedes GP, una bandota. No es de mi gusto, que te digo que a mí me gusta más el metal, el "jevi", cosas bien rápidas y ásperas. ¿usted ha oído a Crakl night? una banda alemana con unas letrotas. Ahh claro mijo es que yo hablo muy bien el inglés y medio le capto cositas al alemán y al vasco y me sé un viaje de palabras en chino mandarín─ ¿será que me podes traducir la parte de entrada de "Mata un nazi"? ─de una Jimmy, me comprometo de una vez, para las que sea y ¿sabe qué? si tienen un viajecito, yo sé que a ustedes los sacan a pasear mucho, los llaman a tocar a muchas partes, de una cuente con la camioneta, me avisa, ahí cabemos todos, es sólo para seis o siete personas, pero para ustedes acomodamos diez y de una para donde sea. Esperáte yo te apunto mi teléfono, que yo tengo celular, pero esa tecnología tan nueva, supongo que no la manejas. Ahh es que no sabes que yo tengo un Ericson CH388, lo mejor que ha salido, no esas panelotas que muestran en televisión, con decite que el mío tiene antena retráctil y todo. Bueno Jimmy te dejo que me llaman las obligaciones, tengo que ir a reparar una consola al Poblado que es de uno de los Torres, los manes esos que tenían una banda dizque Doster Gladiato, que participaron en la batalla de las bandas, que no sé qué y el man es como picaito─ Me ibas a dejar el teléfono Toto. ─Ve, lo olvidé, es que como yo no me llamo, pero escribíme por mail y de una te respondo, el otro fin de semana que paso por aquí cuadramos. Suerte─ 

Efectivamente, a los ocho días volvió a pasar por el árbol de mango donde nos hacíamos al frente de la universidad. ─¿Me escribiste al correo? ah Jimmy es que no es con minúsculas, escríbalas con mayúsculas y le entra de una, es que el internet distingue los dos formatos. Si claro, reparé la consola y una bobada que era, lo que pasa es que yo cobro por lo que sé, era un cable, pero yo sabía exactamente donde iba y él no. Ahí le saqué unos billeticos. ¿qué invite a chorro? No Jimmy estoy pelao, no ves que me fui para donde las chicas y allá hay que mostrar finura, me tocó sacar la lana y quedé barrido, pero pasé una chimba, si te contará. Dos monas con unas tetas y le pagué a una sola y la otra se ofreció a hacer el trío ahí mismo. Ahh ¿cuándo es el concierto? No Jimmy, ese fin de semana no puedo, es que el carro lo tiene mi mamá. ¿Ahh lo corren una semana? Ese tampoco, porque le hacen mantemimiento, pero fresco que yo te aviso apenas pueda y cuadramos─ 

Ese era Nicolás Farfán. La última vez que lo vi, fue la vez que le prometió al Roger conseguirle una casa barata con alimentación y todo para que pudiera terminar su carrera en la universidad, cuando Roger escuchó de mí que era un fafaracho, casposo, lo echó del parche y como no se fue, le descargó esa mano abierta en la mitad de la cara. Toto sacó una navaja de las que llaman "pico e lora" y me tocó intervenir para calmar al desquiciado que sólo repetía ─esto es una afrenta que hay que lavar con sangre Jimmy, mirá cómo me marcó─ pero de ahí no pasó y jamás volvió con sus cuentos, su mundo de mentiras y su terrible halitósis.

sábado, 29 de diciembre de 2018

La Palomiada o periplo de Palomino Capítulo III

Las puertas del averno también estaban fortificadas y llenas de requisitos y él se fue a meter por ahí como Pedro por su casa y ahí mismito lo paró un efectivo del DAS -toditos están allá, incluyendo los del DOC y el  F2- preguntándole su procedencia y porque usaba falda y que esas cicatrices en la espalda tan sospechosas y que ese tufito a alcohol y en fin. A punto estuvo de ser acusado de espía y de hacerlo entrar a la sala de tortura donde, cuenta una leyenda, salió una vez un elefante, con visibles marcas de tortura gritando que el era un ratón y que era culpable de no sé que delitos, en fin, chismes de por allá. El caso es que antes de que lo metieran al salón inquisitoris como le llamaban, se recibió un comunicado del mismísimo Satanás, que acogía en el cielo, con beneplácito, a Palomino Palacio Sergio Andrés. Luego se enteraría de una llamada por cobrar del cielo y que entró en código, pero no supo que fue lo que se dijeron los directores de las dos torres para que le recibieran en el infierno de manera tan expedita y melindrosa. Lo que si se supo después, eso era claro, es que los expedientes del cielo y del infierno son el mismo sótano y que los dos contrincantes acceden a ellos por igual, mejor dicho, es como si los expedientes de todos estuvieran en el purgatorio, ni allá, ni acá y los revisa cualquiera a su discreción y Satanás ya sabía lo incómodo que había puesto Sergio Andrés a las huestes celestiales y que se había "aburrido" eso era nuevo y él andaba de una zalamería que ni poquitos. Lo mando entrar, le charló un rato, le dio cafecito con tostadas quemadas -de todos es sabido que en el infierno no se consigue nada en término medio o tres cuartos- y de inmediato le lavó el oído para que fuera uno de sus diablos menores a condición de que le contará el secreto de hacer rabiar a los habitantes del cielo. Palomino muy tranquilo le dijo que él no se contentaba sino con el mejor de los puestos, no sabía cual, pero el diablo tampoco sabía que el andaba a ciegas. "Ve home Checho -le dijo Lucifer- aquí el mejor puesto es el mío y no vamos a empezar peliando porque no te conviene, así que te recomiendo el de "jefe de comando infernal" y desde ahí nos vamos arreglando" Palomino aceptó sin titubear y de una le preguntó por las diablitas y los privilegios que podía tener allá en esos candeleros tan berracos. El diablo le dijo que las cosas allá eran serias, pero que no dejaban de hablar, que lo primero que debía hacer era ir a conocer a sus huestes y a encaminarlas al combate, que si el mal no descansa es porque el bien no se la deja fácil y entonces para poder conseguir almas, hay que trabajar y ese era el negocio primero de las huestes del infierno. Palomino decidió probar suerte y dejar el cuento de sus secretísimos inconformismos para después, pero no habría necesidad porque don Sata se iba a enterar muy rápido. Palomino Palacio no duro un mes en el puesto de Jefe de comando infernal, los soldados se quejaban del mal trato del "jefazo" como se hacía llamar y de los arrebatos de darles "tabla" y obligarlos a hacer "flexiones de pecho" y "saltos a la lámpara" por cualesquier nimiedad. Se les aparecía de repente en las literas diablunas y gritaba: "A formarrrr" o se empecinaba en que los tridentes debían estar impecables de relucientes y si veía una sola mancha decía: "A marcharrr ar". En fin que fue derrocado y pasó de jefe de comando infernal a jefe de escuadra y de ahí al de diablo raso y en ningún puesto se acomodó y empezó el dolor de Satanás cambiándolo cada ocho día de puesto. Lo puso de verdugo mayor encargado de chuzar y ordenar latigazos y él se ponía a conversar con los castigados sobre todo si eran damas y terminaba tomando café negro con ellas. Lo encargaron de la caldera en los sótanos infernales, sólo tenía que berrear para que algunos diablillos mantuvieran la porción de carbón en la caldera o para que, otros bombearan fuel oil al ducto de la más moderna de las calderas de reciente adquisición, la "westinghouse" que habían mandado a hacer para un nadaísta que todavía andaba por allá en el inframundo, pero que ya no daba mucho de que hablar, pero le entraba la modorra y se quedaba dormido y Satanás se enteraba cuando no le llegaba ni agua caliente a la ducha -cual caliente, si ese hombre se duchaba era con agua hirviendo que a ese cuero no le entraba ni el santísimo- y pegaba el grito en el... en el... infierno claro está: "Palomino desgraciado te volviste a dormir". Palomino preparaba su asalto al verdadero lujo y placer y trató de derrocar a Satanachia, el diablo de la lujuria y que controlaba a todas las mujeres, los poderes de Fleuretty de hacer todo de noche  y de Lucífago Rofacale de mantener plata, no le atraían. No logró quitarle el puesto, pero se hicieron recontraparceros -a decir verdad era pura hipocresía porque Satanachia decía que era mejor tener ese, dicúlpenme la grosería, pero era como "poco bien parido" cerquita- y se dedicaron a conquistar diablitas y a parrandear con ellas, pero a decir verdad nunca se sintió a gusto con esas muchachas con cola y la berraca cola, para más, estorbaba bastante, aunque cosquillitas si hacía muy rico. De todas maneras las diablas, hasta las más lujuriosas no pasaban de ser unas diablas sin alma que todo lo hacían sin pasión y repetitivamente y Palomino Sergio se aburrió y cogió para otro lado. A decir verdad tampoco le atraían las gracias de Agaliarept de descubrir chismes, ni la de Sargatanás de hacer invisible y él mismo fue y se puso en la paila mocha y dijo: "echen candela pues" y apenas supo Satanás del asunto mando toda la corte infernal a que le echara candela a ese avivato y que le chuzaran constantemente para que no se fuera a reventar y le doliera más, pero Palomino no se fruncía y dale con la cantaleta: que bendita gracia esa de estarlo quemando a uno, que eso no valía la pena, que prefería sentase empelotas sobre un hormiguero de hormigas rojas, que upa pues y que pa'eso lo hacían venir a uno, que se modernizaran, que ahora andaban de moda las microondas. Ya el señor Belcebú no aguantó más y le dijo que hasta ahí la amistad y que suerte y lo desterró a los subsuelos del infierno y por allá volvió y se encontró con el grupo rockero, despedido del subcielo por resquemores con el antiguo panderetista y otra vez cogió el vicio del "chamber" que en el infierno se preparaba como "tequila smith antioqueño" con fruta liofilizada y cocacola que en el infierno sobraba porque de allá era el dueño. Las mismas rolas, las mismas zafadas, pero sin el tintineo de la pandereta y una que otra diablita por ahí de vez en cuando que se "descachaba" -es literal, porque Palomino decía que esos cachos no eran para nada femeninos entonces las topizaba mientras salía con ellas- y pasaba unas noches con él. Ya se sabía que Chucho había recogido quejas de su majestad Satanás y que hasta un alegato técnico habían tenido en cuanto a quien debía soportar a Palomino, si el cielo o el averno y eso terminó en pelea a coscorrones porque los abogados y los fiscales son todos privilegios del érebo y diosito no tiene quien lo defienda, pero Sampedro ahí mismo coge las de villapescozón y con eso basta para que se arme las de sanjuan. En fin, al diablo le llegaron con un careo que por un miembro viril y el protagonista no era menos que nuestro Sergio andrés Palomino que en una andada por los bares infernales se encontró al demonio de la lujuria al que le injertaron su miembro viril y ahí mismito le saltó encima y lo apretó con las dos manos diciendo: "esto es mío". El diablejo se confundió  un poco y pensó que Palomino era uno del infierno LGBTI que era un sindicato que le habían montado a don Satanás los del supuesto tercer sexo para tener su propio infierno y hasta estaba dispuesto a complacer al ambicioso, pero por fin entendió que ese miembro tenía un dueño y que era esa empecinado ciudadano que no lo había soltado desde el momento en que lo vio y allí en la sala del tribunal donde regía, lo tenía de una mano como "el cuerpo del delito". En que pelotera se han metido y por fin palomino ganó la demanda, a condición de que se volviera para el cielo, pero en el cielo ya no tenía cabida y cuando Chucho supo de tal necedad infernal de devolverle el regalo, acordó devolverlo a la tierra y aquí está Sergio Andrés Palomino Palacio, en la tierra, en un bar de mala muerte a las dos de la madrugada, con un buen trago de vodka en las manos y una botella sin terminar, con una chica que le espera para hacerlo vivir las verdaderas mieles de la vida, mientras el entretiene una multitud con los cuentos de su periplo por cielo e infierno y halaga la vida como única y majestuosa y desprecia todos los puestos del cielo y del infierno.

La Palomiada o periplo de Palomino Capítulo II

Yo no quería alargarme tanto con esta historia, pero no puede dejar de contarse tal cual pasó. Sergio Andrés Palomino Palacio trató de conseguir el puesto de arcángel y se enteró de que era necesario nacer arcángel por obra y gracia de nacimiento y que no se podía aspirar a tal puesto, ni por mérito ni por gracia. Como pudo movió influencias y le nombraron -ya estaba muy mamón- Chambelan de Sam Miguel y por ese lado se metió y averiguó lo que había que saber, que los arcángeles no se criaron en el cielo y que eran hijos directos de dios, pero que a chucho no se le podía hablar de la mamá de esos  buchichorriaos, que porque ella le fue infiel y le hizo la vida imposible y como que se la jugó por ahí con otro dios de la cultura Hindú, sino estoy mal un tal Brahmagupta, que no era propiamente la manera como el creador se refería al cornúgeno, que era sólo una alusión poética, nada decorosa ni que se esperara de él, mejor dicho, por eso fue que cuando bajó a la tierra decidió permanecer célibe. Se enteró además que los arcángeles nacían con alas por no sé que cuento con un cruce genético de una paloma o algo así y que los nombres, pura cursilería del viejo, tenían que terminar en "el": Miguel, Azrael, Uriel, Gabrielle, Rafael... Pues con las ganas que tenía de visitar el refugio de las once mil vírgenes -no me pregunten como ocurrió o que hizo- pero contrató a un cirujano plástico, se cambió el nombre a Andrel y esperó la oportunidad de fugarse a un spa, mientras se curaban las heridas de los injertos. La operación duró más de lo planeado y fue encomendada al santo patrono de las gallinas, que si me disculpan, no sé como se llama, pero seguro que hay uno. Inmediatamente despertó en el spa después de la convalecencia, se lució dos poderosas alas frente a un espejo y no vió la hora de curarse del todo para arrancar volando al cielo de las angelitas. Llegó presuroso y la lujuria le llegaba al cuello, no le importó que luego lo expulsaran, el iba dispuesto a violentar la gracia divina y cogió a la primera que se encontró, imagino que era el ama de llaves porque era la encargada de abrir y cerrar el recinto y le subió los hábitos y el arrancó a subirse la túnica con mucho afán, pero cuando se mando la mano a la entrepierna propia, descubrió que allí no había nada y eso es literal, nada, nadita de nada. Casi se desmaya, por poco le da un paro, ¿cómo le iban a hacer eso? Hasta ahí le llegó el ataque de lujuria. Se volvió al cirujano y este le mostró el contrato donde decía "convertir en arcángel" y la dichosa operación, llevaba consigo la retirada de los órganos del placer. Peleó, pataleó y demandó hasta que lo regresaron a su forma original, le devolvieron su instrumento -hay que decir que no el propio porque los miembros grandes que resultaban de algún donante eran injertados inmediatamente en los diablos encargados de castigar la lujuria que aparecían en una lista inmensa de espera de donantes- y le cortaron las alas, pero esa platica se perdió. Recuperó su nombre normal y volvió a ser Sergio Andrés Palomino Palacio. Vagó por los cielos como alma en pena, se embarcó en una cruzada por descubrir angelitas y llegó a los suburbios del cielo. Los más rebeldes construyeron un sub cielo donde podían tomarse unos tragos, la verdad es que en el cielo estaban prohibidos los licores, pero allá preparaban con el alcohol de la purificación, una especie de "chamber" mezclas iguales de alcohol, agua y terroncitos de azúcar. Dejaba un "tufo" tremendo y su sabor era asqueroso, pero después del segundo o tercer trago, ya sabía mejor y no le importaba mucho al bienaventurado que ya se encontraba en estado de embriaguez. Por allá conoció a una banda roquera que murió entera en un accidente de avión y que fueron expulsados del infierno por no sé que concepto legal contra el monopolio, que le prohibía a Satanás quedarse con todas las almas producto de un mismo deceso y eran la banda principal del antro donde vendían el "chamber" aquel. No es que tocarán muy bien, pero mataban el tiempo con las mismas rolas y al final a uno se le iba pegando el swin. Fue allí donde vió un greñudo que tocaba la pandereta y descubrió que era el mismísimo Chucho, le contaron que desde que el grupo llegó al cielo, él se les pegó como una lapa y los molestó y los jodió hasta que lo dejaron que les marcara el ritmo con el pandero, pero que nada de meter la voz ni en los coros porque, dizque que él era malo en solfeo. Se aburrió de los remesones, de nada de nada de angelitas y de escuchar los sonsonetes de esa banda de chuchumecos y del marcadito descompasado de Chucho y se le ocurrió que tal vez en el infierno encontrara paz y sosiego y empezó a maquinar como fugarse del cielo. La cosa no fue tan difícil, preguntó por donde era la salida, atravesó el patio, el porche donde se sentaba Sam Pedro en las puertas del cielo con las llaves pendientes de un cinturón así como de fraile franciscano, se pasó por unos extramuros y se adentro en los fuegos infernales, no sin antes hacerle una señal obscena con el dedo medio al portero que le caía mal desde su llegada.

Diálogo entre alumno y maestro sobre como funcionan las cosas

Las cosas son simples, causa y efecto: Si activas un interruptor y hay electricidad, este permitirá el paso de electrones que al pasar por un filamento que le opone mucha resistencia, se calienta y se pone incandescente y proporciona un tipo de luz y calor et voila, no hace falta un dios que diga "hágase la luz". Alimenta un grupo de bobinas estáticas con una corriente, provocando cambio de polarización en el campo resultante y envuélvelo con otro grupo de bobinas alternantes con campos opuestos y aparecerá una resultante et voila, un motor deja de ser mágico. Pon muchas partículas en rozamiento y sus diferentes características empezarán a producir energía estática que en un determinado momento podrá viajar por un medio polarizado y, de nuevo, et voila, no necesitas dioses de los rayos, inútiles quedan Zeus y Thor, Susanoo e Indra, Tláloc y Xólotl. A mí me encanta explicar las cosas con física y química y hasta con lógica y eso no es muy complicado, lo complicado es explicar a los humanos y sus formas de pensar y de trabajar, pero tampoco me son ajenos, por ejemplo, me preguntaba la princesa bélica ¿cómo funcionan las EPS? por negocio y placer mi querida saltamontes, contratan médicos titulados que no tienen ni idea de quien era Hipócrates, recetan siempre pastillas genéricas como ibuprofeno, aspirina, captopril, dicloxacilina, piroxican, loratadina, clotrimazol, diclofenaco... y en los dispensarios nunca te entregan el total, esperando que te canses de gastar dinero yendo a por ellas o a que te alivies y no necesites más droga. El médico también espera que recetando un genérico desaparezca en pocas horas o días el dolor porque para ellos, todos somos un montón de chillones y la droga efectiva es muy cara y realmente nadie la necesita, en general, si un paciente consulta por la misma cosa dos o tres veces, pues le mandan un examen que haya que esperar cuatro días para que aprueben y 11 para que haya cita. El paciente, aliviado o muerto deja de consultar, pero no fue carga. ¿qué tal dios mio que a todo el que viene con una neurosis lo mandáramos al especialista? ¿dónde quedarían nuestras ganancias? Con todo las EPS son paseos de la muerte bien pensados y así funcionan. Por eso aquello de que no se automedique es una farsa total, pruebe a ensayo y error con un buen vademécum y olvídese de visitar esbirros a quienes su salud es lo que menos les interesa. Pero, ¿Y como funciona la educación? Igual mi pequeña grilla de panadería: Existen una gran cantidad de profesores sin escrúpulos que no enseñan ni lo mínimo y lo que basta es que el párvulo se siente, diga a todo que sí, siga la norma y así no sepa leer ni escribir le damos título de bachiller; el profesor va por el salón, crítica, reniega y pone pautas y pruebas, califica y es el dios del jardín siempre y cuando sepa mantener el orden y guiar a buen término las actividades académicas de: día de inglés, día de las elecciones estudiantiles y actos cívicos correspondientes a cualidades y fechas históricas memorables como la conquista de américa, la batalla de Boyacá, la independencia de Cartagena y la asunción de la virgen, corpus christi y sagrado corazón. Total, haga tabula rasa y lave cerebros de lo que debe hacer como ciudadano; votar y callar y ya no necesita ni pasar por la academia: profesor honoris causa. ¿qué tal que enseñáramos de libertad e insumisión? dios nos libre de profesores ateos y anarquistas. Pero, ¿y la religión? Ah, es sencillo mi querida rata de laboratorio, las religiones han unido al pueblo bajo una fe, no porque el pueblo crea en esa fe sino porque esa fe fue impuesta con terror y masacres y tortura, con la santa inquisición y la congregación para la doctrina de la fe, con miedo al infierno y al purgatorio y hoy, por simplismo y tradición, los más ignorantes que pasaron por esta educación siguen a fe ciega y pies juntillos los dictámenes de dioses creadores que nadie ha visto y ¿quien duda que hay un cielo y un infierno? Tal vez sólo pueda contar a Gonzalo Arango -y tengo mis dudas sobre él- a Fernando Vallejo y a tú mal hadado maestro. Bajo ese mismo modelo de control podrías decir que ahora tienes un dios y que se llama "Palito cagado" y le eriges un altar y le rezas y le crees como a Sredni Vashtar y muy pronto vendrá la religión imperante a nacionalizarte, a declarar pagano a tu dios y a evangelizarte o obligarte a abjurar de tu "palito cagado" en nombre de la religiòn imperante, porque una verdad de la religión es que sólo hay un dios que puede salvar y es, por lo general, el más sangriento y avasallador de todos. Pero maestro ¿y la política? Ay mi avispa venenosa ¿quieres saber sobre política? es simplemente el arte de hacer EPS's y educar con religión.

jueves, 27 de diciembre de 2018

Ensayo sobre la risa y otros demonios Capítulo X (Final)

De tantas y tantas cosas que pude haberles contado sobre el pueblo en las montañas que desapareció a causa de la risa y sobre cuyas ruinas hoy no se erige nada, dudo que por temor, porque la trascendencia de lo ocurrido no pasó a mayores y me considero el único relator de tal suceso y por lo demás, los conquistadores ya no eran atraídos o, muy por lo bajo, la gente recordaba el incidente, pero no querían saber nada de él o arriesgarse a sufrir de ese mal que asoló esas tierras, en fin, a ese pueblo nadie volvió y las montañas nunca fueron ocupadas de nuevo. Esperamos que algún día, otra civilización que excave las ruinas trate de explicar o explique definitivamente la desaparición de un pueblo entero ¿a causa de qué? No logro imaginar que un ente, humano o no, excave fosas y encuentre esqueletos completos de homo sapiens y pueda decir tan campante: "murió de risa". El que haya visto inhumar, sabe que las mandíbulas casi siempre se sueltan y parece que la calavera, literalmente, se riera, pero eso ocurre en todas partes del mundo y no sólo en Gelotolandia. Así que tal incidente carecerá de efecto. Los cadáveres podrán mostrar señas de impactos o incluso mostrar que se fatigó el corazón y hasta, de alguna manera informar que murieron por un ataque cardíaco, pero nadie podrá buscar a la risa como precursora de todas esas nefastas muertes. Ahí vuelvo sobre aquello de la causa primaria o latente. Puede que algún historiador o un relator se digne desenfrascar las risas de ese pueblucho en las montañas y que alguien le ponga cuidado al peligro de ciertas enfermedades que surgen sin aviso y desaparecen de igual manera, no olviden a Txé con los ciegos y con el síndrome del voto en blanco. Quien quita que un día, o incluso que ya haya pasado, un pueblo sufra del mal de decir solamente la verdad -ese pueblo también desaparecería por obvias razones- o de un mal más siniestro como una sordera inactiva, aquella que pretende oír, pero sólo lo que necesita. En el metro la forma cotidiana sería algo como: ¿Qué horas tenés? Ah si, hoy es martes. Ah entonces aquí me bajo. O una más simple: Queremos libertad. Ahí tienen para que quemen a su antojo. Viva México cabrones. Podría ocurrir que un pueblo sufra de impertinencia o de ateísmo absoluto e incluso de ausencia de inhibición. Todo podría pasar y yo sólo redacto lo que viví en aquella aurora con aquellos pueblos montañeros que murieron de risa. Me llevo a la tumba el cuento del camello, aprendí a respetarlo y aprendí a olvidarlo, ya ni sé de que se trataba, Ah si, sobre un camello varado en el desierto, pero no le entiendo el chiste. No quiera dios seguir mandando castigos, a estos sus pueblos y dejando que mueran solos y desamparados en las montañas. ¿Cuántas culturas y cuántas civilizaciones habrán sufrido lo mismo o sufrirán en este momento sin que nadie se entere ni por asomo? Algunos dirán que son cosas que no pasan sino en los libros, pero yo me aferro y repito que fue cierto y que todo el pueblo desapareció y que fue todo por contar un maldito chiste a un par de adolescentes sin criterio y sin consciencia. No quedan moralejas y no esperaba que quedara alguna cosa, similar a Txe, tan pronto como apareció, desapareció, aunque en este caso toda una cultura desapareció de las montañas donde fue aislada y sin necesidad de bañarlas con gases neurotóxicos o dejarles ir un misil, es más, sin necesidad de disparar una sola bala, aunque, si somos sinceros, no faltaron los ataques de risa que terminaron en balaceras, cosa que a mí me sonaba a cuento fraudulento. No me cabe en la cabeza gente matándose secos de la risa, pero dicen que así fue en el principio del mal. Porque al acabarse las municiones la gente dejó de cargar armas y hasta machetes y rulas. Sabían que manejar armas enojados era un gran peligro que se incrementaba con las arcadas de la risotada y por eso también desaparecieron las armas. De los Popochos jamás volví a saber, supongo que corrieron la misma suerte de todos los demás si sufrían los mismos males que todos los demás porque hasta donde sé la Popocha, que estaba entradita en carnes y hasta en edad, no le soltó nada a nadie y, si ya era apática al sexo antes de lo ocurrido, con la risa debió pasarse de la raya y evitar la descendencia y si la tuvo, también debió sufrir la misma suerte que los neonatos de Gelotolandia: Salir disparados de la matriz por exceso de "pujanza" y quedar allí mismito ahogados en su propia risa incapaz de llenar los pulmones. Me queda por resolver si la risa resultó ser un "remedio infalible" y eso en cuanto a si, al reírse, la gente sentía placer y el cerebro de recompensa les daba endorfinas, que en cuanto a si el remedio fue absoluto por la desaparición de toda una comuna, de eso estoy completamente seguro.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

La mitad de todo (nota de un suicida)

Hace días concluí una fatalidad que sólo puedo compartir con mis mejores amigos. Sé que a muchos les molesta esa forma mía de ver el mundo negro y oscuro, patético, apático. No puedo pasar a hacer demostraciones filosóficas de mis teorías porque simplemente son teorías, cosas que se me ocurren mientras duermo y que me despiertan en la noche y a veces hasta me trasnochan y me hacen perder todo gusto de recostarme por temor a soñarlas más vividamente. La humanidad tiene esperanzas y las divide en pequeñas etapas de felicidad y se apura en buscar esa felicidad que añora y desea a toda costa, incluso comete delitos por lograrla y hasta se piensa una especie feliz  en la cima de la cadena alimenticia. Tal vez algunos hayan escuchado la hipótesis de la zona de "risitos de oro" en la que se encuentra la tierra, ni muy cerca del sol para que no se evapore toda el agua, ni muy lejos de él para que no se congele. Estamos en el punto perfecto y aquí no estaremos para siempre, llegará un momento en que el sol se acerque -por estar muriendo expandirse por ganarle la energía a la gravedad, o por sufrir la tierra un colapso gravitatorio y se acerque. De cualquier manera toda noción de vida desaparecería del planeta o incluso el planeta mismo. Luego de millones de años en un lugar privilegiado, pum, desaparecemos. suma total de la edad de la tierra en la zona risitos de oro: 6 mil o 7 mil millones de años; tiempo estimado del universo 13, 8 billones de años. Si hallan la relación se darán cuenta de mis delirios: No existe tal proporción de felicidad. Vivimos en busca de ella, pero disfrutarla no es más que unos pequeños momentos en comparación con los momentos de angustia y de infelicidad. La juventud es bella, pero ¿Cuánto de nuestra vida la disfrutamos? Pensamos que después de la tormenta viene la calma, pero el ciclo es incesante, después de la calma vuelve la tormenta y la calma y la tormenta y la calma y la tormenta... ¿Se dan cuenta a que me refiero? No, no estoy loco, por lo menos acudo al trabajo y hago las cosas por mí y me muevo en sociedad. si, sé que me gustan poco y disfruto más estar a solas, pero he mostrado mi funcionalidad social y la superación de mis dimensiones. Sé usar el bus y dialogar y hasta mezclarme en conversaciones banales, sé cuidar de mi mismo y tengo algunas lecturas de cosas especiales, me apropio del conocimiento humano sin más, aunque realmente la profundidad de mis conocimientos es muy vaga. Creo que la calma chicha es un azar estadístico. Mezclar ambas palabras puede parecerles tonto, pero sugiere que es demasiado escasa la tal calma aquella y lo es aún más la felicidad. Pongamos por caso una casa que existió por más de dos milenios y ahora es lugar de peregrinación y turismo, sé que desaparecerá y esos milenios no son nada contra 4500 millones de años que no estuvo allí. La plaga humana lleva 200 mil años y no es nada comparado con los 180 millones de años del reinado de los dinosaurios. Una persona se enferma y le deseamos que se recupere, claro si es de una gripa bien, pero ¿si es de cáncer? ¿si es de tedio por la humanidad? Seguro se recuperará, o no, tal vez siga en esa alternancia tormenta y calma, que será siempre más tormenta que calma. ¿Se alivió su papá? pero si el tiene 80 años, nunca se va aliviar, se está muriendo porque esa es la ley de la vida, mejora de una cosa y empeora de otra. Se calma por acá y se atormenta por allí. Yo no quiero aceptar esa maldita ley de la vida. Tal vez ya me entendieron. Podríamos ser felices si las cosas fueran por mitades, media calma y media no calma, pero eso es inexistente. No es la mitad es infimamente menos y por eso no vale la pena vivir, este desgarre completo, esta ausencia de ser tratando de ser, esta búsqueda insaciable de una felicidad que es una calma chicha que es un 0,2% de la existencia humana. Ninguno pensaba encontrarme muerto, pero esas es mi razón. La lógica de la energía. Se gasta bastante en un propósito cuya efimeridad no justifica. No hay proporción entre la energía usada y el trabajo resultante. Y no, el trabajo no es gratificante, no me complace sufrir, ni me interesan los cielos, quiero la felicidad aquí y como no es posible o requiere demasiado esfuerzo. Adiós. No le aterre mi ejemplo de pereza, no me siga, sólo quería que alguien supiera porqué preferí la solución de un balazo: barata, al alcance de todos y sin tanta búsqueda inútil del placer y la felicidad.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Ensayo sobre la risa y otros demonios Capítulo VIII

Si piensan que algo dejé al azar en mis experimentos, se equivocan: Sabía que había provocado el mal humorístico. Probé con las palabras en el letrero hasta el cansancio, aunque cada vez era más difícil realizarlos porque la gente escaseaba antes que aumentar. Se probó el detonante con foráneos ─los autóctonos ya no tenían remedio─ En el mismo letrero no quise ocuparme de los dibujos, pero sabía lo que pasaba con el cartel del pueblo. Lo que me molestaba es que no tengo ningún don en la pintura y mis modelos más parecen un test Rorschach. Aún así probé en llevar algunos dibujos de animales y cosas y sólo los que aludían a "camello" provocaban hilaridad, pero como he dicho, sólo en aquellos que trataban, en un arrebato de seriedad, de entender lo que allí había dibujado y sólo cuando, al parecer, entendían o su cerebro traducía la palabra, soltaban la carcajada. Claro que probé en otros idiomas, aunque me pareció tonto, probé en croata: deva y en euskera: gamelu, en lituano: kupranugaris, en rumano: camila; aunque me pareció más lógico probar con palabras más parecidas en nuestro idioma: Camell en catalán, kamel en alemán, kamela en esloveno y el kamelli del finés y me pareció una tontería escribirlo en yidis, ruso o japonés. Me dí cuenta de que tampoco estaba al lado de políglotas dedicados o que la intelectualidad de ellos andaba por los suelos. Obtención total de risa extrema: cero. Mientras la palabra no llevara consigo el dibujo del camello, no tenían ni idea de lo que el cartel decía y las palabras incompletas daban como una especie de pereza mental. Sé que alguien quiere contradecirme, pero esa sensación la tuve siempre al tratar de hablar con los afectados. Una pereza catastrófica, si quieren tan parecida al meimportaunculismo o al nimierdismo, si quieren diferente. Yo notaba un desgano y una desazón por cualquier cosa que no fuera reírse. Una especie de impulso muerto. No es necesario que me apoye en Freud, algunos deben recordar sus impulsos ─el decía pulsión, pero se entiende más fácil con impulso─ de Eros y de Thanatos y el que asumiría su hija Ana, unos años después de la muerte de aquel: el impulso de Ares. Pues a este impulso nuevo debemos llamarle el de negación del impulso o de "simpulsión". No aparecía un temor a la muerte o un amor por la vida o unas ganas de destruir. Se morían como si nada y ya sabemos el menosprecio que le tenían al bello arte de la reproducción, ya con el fin de reproducir o ya con el fin de pasarla chévere. Tampoco es que hicieran meditación para controlar tales impulsos, es que la risa, que ocupaba todo, ocupaba todo. Y si por sacarles la checa y ponerlos a gritar o asustarlos fuera, ya les contaré más adelante los experimentos a ese respecto, no había remedio. La situación que se presentaba era que mientras menos se hiciera, mejor. La ley de pereza cósmica ya había sido dictada: "venga le presto un libro para que lea" "ja ja ja je je no ja ja no necesito"; "hagamos un algo para celebrar que no hay nada mejor" "ja ja ja no hace falta" "resolvamos este acertijo tan interesante" "ja ja je je ja ja no, sentémonos más bien"... Ahora en cuanto a insinuaciones sexuales iba del mismo rítmo: "Mira, vamos a un lugar bien bonito" "ja je ja je ¿para que? acá estamos bien" "Me refiero a donde podamos estar solos" "ja je ja ja ja ja ja ja ja" "te invito unos tragos de algo bien caliente" "ja ja je je no tengo frío"... eso explica las bajas tasas de nacimientos, aunque no explica porque el virus se transmitía a los pocos infantes que nacían y tampoco explica que ya supieran reírse al nacer. Sabía yo de niños que nacen llorando, pero de niños que nacen -es literal- muertos de la risa, no. Ya bien dicen que en camino largo hay desquite y yo tuve mucho tiempo para analizar y sopesar mis dudas y mis cavilaciones sobre el tema y hasta pude llegar a ejecutar algunos intentos de cura o por lo menos la manera como pensé podía hallar la cura, pero no es tema de este capítulo. Este capítulo debe concluir con lo ya sabido: Un pueblo en las montañas era proclive a la risa y un chiste mal hadado se coló por todas sus redes y les provocó una risa toda pendeja de por vida, que devastó a las instituciones y al pueblo mismo en sus creencias, su fe, su natalidad y su modo de vida que se volvió aún más simple y propagó un afán de no sentir nada más que risa -simpulsión- y a la fecha sabemos que el único detonante de risa pura y sin contención es la palabra "camello" en español o uno de sus derivados o en su defecto, un dibujo que les haga pensar en el animal mencionado.


PS: Quise yo llamarlo simpulsión con n, pero la norma RAE prohíbe n antes de p.

Ensayo sobre la risa y otros demonios Capítulo IX

Sería deprimente regresarme al inicio de la jornada para contar un que otro incidente en el río o en la comisaria y recordarán además que mi contacto con los infectados era nimio, simple y escaso. Los dos popochos, la chica que ayudé en el camino y mis observaciones desde atalayas bien establecidas y cubiertas. Era escaso saber más de lo que contaban los mismos campesinos que arribaban del pueblo, pero por ellos y sus pequeños diálogos fue que me enteré de tanto desafuero. Seamos sinceros, las charlas de ellos apenas si duraban unos segundos, pero una imaginación fértil como la mía, completaba el relato que deducía entre risas y sin hacer preguntas. En una ocasión, apenas llevaban 15 días los ataques de risa colérica y aún no se conocían sus causas, la ciencia las explicó, y armaron un alboroto de no sé que detonante, de una sustancia. Acuérdense que ya les conté por allá en los primeros capítulos, pero esos científicos no sabían lo que yo tenía de culpable en la situación y tampoco nunca infirieron que las causas aparentes no son causas primeras y que las causas primeras no existen a condición de que causa y efecto sigan siendo sólo palabras. Debería contar que para dialogar con ellos yo me hacía pasar por zombie y también me echaba mis risotadas, aunque las mías eran lo más simples e hipócritas posible, un par de jes perversos o de vez en cuando un ja desafinado. En fin, la conversación que escuché fue la siguiente: "je je je je je je el peluque... je je je casi lo... je je ma... je je ta... " "si... ji ji je.... que bru... ju ji je je to..." Ya les dije que si transcribiera acá una conversación completa se me iban hojas enteras en las solas risas. Yo saqué en limpio lo siguiente: Aún no caían en cuenta lo incómodo que resultaba realizar una labor mientras la risa, por más pequeña que fuera, estuviera presente y, los inadaptados del pueblo, aún creían en que podían realizar labores tan simples como la de cortarse el pelo sin sufrir por ello. Don Lizandro Paredes de la Hoz acudió a buscar a su peluquero de confianza para que le rebajase un poco la mata de pelo que no era tanta y para que le alineara las patillas y le emparejara los flequillos y fue a la que era la antigua calle del comercio donde su peluquero de confianza, don Ruperto Estivez, anciano reconocido por la comunidad como uno de los fundadores del modelo "chuler", cero en los laterales y un crespón en la parte superior, tenía sus oficinas. Salve decir de antemano que yo si conocía a esas personas, aunque no he ido a un peluquero en años, mis escapadas al pueblo me permitían codearme con la crema innata de aquellas comunidades -tampoco fue lapsus- peluquianas. Saludó don Lizardo: "lo mismo de siempre" y ya habían murmullos expulsores de risa, de esa como se quiere salir por la nariz la explosión de aire por uno no querer soltar la carcajada, pfum pfum, no puedo ser más onomatopéyicamente preciso y cuando vean escrito el "pfum" imagínense el efecto, que mi querido amigo definió las risas desde el principio de estas líneas, pero no los murmullos, de los cuáles había un montón; esos los retomaremos en el último capítulo. El caso es que sentado don Lizandro, don Ruperto empezó a hacerle los cortes con la mayor precisión y empezando por emparejar con tijera, la mota superior. Allí no hubo gran tropiezo que los dedos limitaban el daño que pudiera hacerse al cuero del cristiano, pero cuando empezó con la maquinita por los lados, los estertores risísticos de los que hablamos provocaron más de una entrada en el punto incorrecto y a la hora de arreglar los bordes con la tijera sola, las sienes y orejas de don Lizandro Paredes de la Hoz parecían las sienes del nazareno y claro cada "ay" provocaba más risa y daba más risa que a ambos les daba risa y así en un eterno momento de retroalimentación que terminó -esto se refiere a los que desde la calle observaban la operación- con unos cuantos infartados, un que otro herniado de la fuerza, unos cuantos con dolor abdominal severo y algunos asfixiados. Los pocos que se salvaron hicieron esos murmullos una vez más para que yo los tradujera.
Alguna vez traté de aliviar dolores, hallando una cura, por ejemplo esperar un momento de ataque de risa y decirle a la persona algo fuerte y serio. Supuse que esa contraposición de sentimientos sería más que suficiente para sacar al enfermo de su estado. Por ejemplo: "su señora madre acaba  de morir" eso si, sin afirmar muerta de que, porque si uno encima que fue de un ataque de risa, aunque no desagravia la muerte, si la pone más cómica. Esperé en la estación de buses  y al que más se andaba riendo me le puse muy serio y le lancé el continente: "Don Joaquín, su señora esposa falleció esta mañana luego de que usted se fuera". Valiente gracia, fue como si le hubiese dicho que un camello se murió, soltó la carcajada, que ya la tenía bastante suelta y se puso como un loco, se sostenía la barriga y no alcanzó a preguntar ni de que, el otro problema era que la señora venía a recogerlo para ayudarle con los bultos y él, apenas la vio, se totió más de la risa todavía -si es que se podía- y fue el acabose porque don Joaquín y doña Liliana vieron por última vez la luz de la luna.
En otra ocasión traté con dolor, pinchando con un alfiler al discapacitado y comprobé, tristemente, que el dolor tampoco era un desacelerante, en casos se quedaban igual y en otras prorrumpían con más sonoras carcajadas. Dejé de buscar soluciones inocuas y de visitar subrepticiamente las llegadas del bus a la vereda.