Las cosas no iban bien, el banco había tomado la decisión de que las cuentas por pagar de la familia Nazario no paraban de crecer en lo que se refería a las cuotas del inmueble y el banco no paraba de utilizar métodos de presión sobre la familia Nazario para que aquellos pasaran a desatrasarse inmediatamente y cada vez les amenazaban con desalojo. Llegaron a mandar un "chepito" que ya estaba declarado inexequible en el país por violar la honra pública y las llamadas eran constantes, pero no se trataba de cobrar y ya, la familia no podía pagar las cuotas porque el dinero obtenido por el padre en la compra venta de autos, no alcanzaba para las cosas básicas y cuando fue rescindido por la situación económica, la venta puerta a puerta de libros de "Círculo de lectores" a duras penas les proveía escasa y magra comida. Fue por aquellos días en que las cuentas iban peor, que el banco decidió vender ilegalmente las hipotecas a un leguleyo que supo aprovecharse de la ley, como siempre sucede en los casos de desalojo, quien tiene la ley en sus manos tiene la sartén por el mango y el país del que hablamos ─que al final es cualquier país pues en todos es lo mismo─ es un conjunto de mandatos en contra de los que le permiten ser un estado: el pueblo. El tinterillo logró la orden de desalojo y con ayuda del banco se dispuso a darla por ejecutada. No habrá que decir que hoy es dueño de un condominio logrado a base de chanchullos y se labró la fama de hombre próspero y acaudalado y cómo no, la de un hombre insigne y recto. No es el caso que vine a contar... Narcés era el hijo menor de la familia Nazario, su hermano mayor cumplía los mandatos del comando de policía desde hacía seis meses y como estrategia, durante aquella fatídica fecha, fue enviado a cumplir tan desagradable labor en una región apartada, su hermana no entendía bien lo que ocurría, pero Narcés, puesto así en homenaje al Narciso del que habla la leyenda, hervía de rabia, de indignación y de desconsuelo. Llevaba dos semestres en la universidad pública de la ciudad y en ella había adquirido el gusto de ayudar a los "comunistas" en sus "pintadas" y en sus alborotos, no con el ánimo comunista, sino por estar, "por estorbar" me había dicho él y fue a ellos a quienes acudió para urdir un plan contra el banco y el estado. Había decidido que no se quedaría de brazos cruzados y empezó una campaña de odio contra la entidad que había levantado una guerra en contra del patrimonio de la familia. Como pudo se armó de conocimiento y tradujo los apuntes de "Anarchy book cook" y de "Anales de demolición" y fabricó huevos podridos y bombas fétidas que arrojó a la entrada del banco caco, armó un escándalo para que los estamentos corporativos se enteraran e hicieran algo; trató de comunicarse con el periódico de la región, buscar métodos de denuncio para que la presión obligara a las partes a revaluar la deuda o por lo menos a aplazar los cobros. La prensa hizo un gesto de ausencia y "Los ciudadanos denuncian" programa donde el público exigía reparaciones, le pusieron mil trabas y nunca oyeron el discurso que Narcés llevaba. "La defensa del consumidor" no le contestó correos ni cartas y sus visitas continuas a la sede física, fueron declaradas "acoso". Buscó al grupo comunista con el que colaboraba y les propuso cacerolazos y mitines y supuso que ellos le apoyarían, frente al silencio de los buscados, les comunicó su decisión de convertir la casa en una trinchera y les comunicó el día de desalojo y los preparativos que llevaría a cabo. Primero conseguiría costales de arpillera que llenaría con tierra y escombros que, una noche antes del desalojo, atravesaría en las entradas y corredores, fabricaría unas bombas caseras de humo cuya receta practicó con la ayuda de "youtube" y para el caso extremo, con bombas incendiarias de simple gasolina y un poco de brea en el fondo, con una mecha de toalla desechable. No descartó la construcción de bombas fétidas e incluso leyó de una sustancia que convertía el piso en una cáscara de banana continua y se apertrecharía de unas botellas con agua y una buena cantidad de metilcelulosa. Faltaban sólo dos días para el desalojo y mucho trabajo en el que no quería inmiscuir a su familia, así que su trabajo sería más penoso, ocultar todo hasta el último momento y esperar la ayuda del grupo comunista del que estaba seguro recibiría un completo apoyo por lo menos en la barricada, aunque no se tomó la tarea de esperar una respuesta, sólo les informó. La noche anterior al desalojo en su casa todo era tristeza, no sabían a donde irían a parar, no existía un remedio visible, secretamente su padre había gastado un poco de dinero en un billete del "Baloto" y la madre había ofrecido una novena completa a la virgen por quedar libres de tal acoso, pensaban que era un sueño y que al despertar las cosas no avanzarían, que el desalojo se aplazaría o que todo era una broma de las directivas, llegarían con la escritura para regresarles lo que no debían haberles quitado, incluso pensaban en una disculpa pública y en quedar como héroes. La cosa no iba por ese lado, ninguno pudo dormir bien y menos Narcés que preparaba su jugada con el odio a flor de piel. A las 8 de la mañana estaban los peritos a la puerta ─otro tipo de esbirros de la ley que para nada van contra la honra─ esgrimiendo un papel que les daba derecho sobre el inmueble que debían desalojar. El padre dijo que en el transcurso del día se irían, que por favor no les hicieran salir a la fuerza y así lo hizo, mando a la madre y a la hermana a casa de una tía de él, a un cuartucho con un colchón y una mesa y unas pocas prendas, él empacó una maleta y le dijo al hijo donde se verían más tarde, Narcés acusó que debía asistir a la Universidad antes de abandonar la casa. Apenas vio desde su escondite, que sus padres salían con su hermana y dejaban la casa para siempre se llenó de rabia, regresó y dispuso una barricada de sacos con tierra junto a la entrada, luego tras la puerta y por último en el corredor. Repartió las bombas de humo en diferentes sitios para acceder a ellas mientras huía y tuvo cuidado de dejar mecheros y cajas de fósforos en sitios estratégicos. La hora había llegado y con lágrimas en los ojos esperó a que volvieran los del desalojo. En su cabeza repercutía el momento de unas horas antes cuando los vecinos, que pensó solidarios, gritaban a coro, los mismos que rezaban por sus pecados y tenían colgado un escapulario: "desalójenlos". En la tarde irían a la iglesia a rezar por sus pecados y a jurar que el prójimo era lo más importante. Sonó la puerta, "abran es un desalojo" y el gritó: !sáquenme si pueden¡ prendió las granadas de humo más sencillas y las dejó caer por una tronera previamente hecha en la parte superior de la puerta, pero eso provocó que los emisarios retrocedieran a tientas, las bolas de ping pong dan la impresión de que van a estallar cuando se queman en un papel de aluminio. Aun estalló un petardo de pólvora del tipo papa bomba que sólo era advertencia, simplemente lo dejó caer por el agujero y estuvo a punto, de los nervios, de que le cayera adentro, dejó una gran mancha blanca de clorato en la entrada y la puerta crujió por la onda. !la guerra había empezado¡ sus "amigos" comunistas no llegaron, pero él solo daría al traste con la defensa de su hogar. Se sintió abandonado pero decidido. Desde afuera sólo sonaban voces y gritos que no pudo discernir. Lágrimas de odio corrieron por sus mejillas, no estaba triste, sentía un odio profundo por todo y por todos. Buscó la manera de mirar hacía afuera desde una ventana y otros puntos estratégicos que había preparado. La gente permanecía inmóvil pero no había llegado la policía o algo que se le pareciera. Pasó una hora en silencio, dio signos de vida con un tubo lleno de caramelo de clorato: humo, para que supieran que estaba en pie la agresión y que la casa tenía dolientes. En su cabeza se hizo un lío, vendría la ley, le dispararían y pasaría a ser parte de las estadísticas: un terrorista más, o menos si hemos de ser sarcásticos. Eran aproximadamente las doce cuando oyó pisadas tras él, por el patio de atrás venían cinco encapuchados, se asustó, pero reconoció las voces de sus amigos, no de los otros, de los de siempre, de los que lo criaron a punta de patadas y desprecios en el rock y las patinetas. El pequeño grupo de skaters se hizo presente y tomaron posiciones en diferentes lugares, el llanto le bañaba el rostro pero esta vez había algo de felicidad, sus amigos no lo dejaron solo. Se sintió comandante de un ejército y se sintió luchando por algo justo. No entregaría su casa sin dar pelea y ahí estaba el comando completo apoyando. Hablaron mientras el silencio era más sordo afuera, se turnaban para vigilar los movimientos, pensaron en "La estrategia del caracol" y en dejar la casa pintada "ahí está su puta casa pintada" y destruida por dentro; de cuando en vez arrojaban un petardo o una mina de humo para que supieran que estaban presentes y vivos adentro, la policía no vino ese día y toda la noche la pasaron en ascuas, aunque él tenía unas rebanadas de pan y frutas con algo de gaseosa que repartían y comían sin ganas. ¿Vencerían? él sabía lo imposible que era, la madrugada trajo un poco de luz y observaron que la calle estaba vacía pero reaccionaron, sabían que vendría la policía, el antimotines, el Goes y su pelea estaría acabada y todos en la cárcel o muertos. No hubo peleas, sus amigos estaban dispuestos a quedarse con él y él tomó la decisión de abandonar. Descargaron su arsenal por los techos y aprovecharon la confusión para salir por donde entraron antes los skaters. En las noticias no se dijo nada. El abogaducho tuvo su desalojo, dejaron pinturas y manchas y daños leves que no fueron reportados. Nadie los persiguió. Del suceso se hizo un extraño y cómplice silencio. Narcés se pasó quince días con su padre en la calle, pasando bajo un puente o en una calzada cuando no llovía, no abandonó la universidad y consiguió una beca para irse al Brasil. De allí volvió graduado, con la cabeza en alto y con el odio más vivo que nunca, completamente desarraigado, apátrida, enemigo de la ley, de los negocios, lo único que lo mantuvo en pie y lo obligó a volver un día a su tierra fue ese pequeño grupo leal que lo trataban como a un niño y que no le prestaban la música, aunque él era el dueño del dispositivo en que se copiaba y por ellos volvió y ante ellos volvió a llorar porque el odio que acumuló no se lo pudo quitar la religión, ni la psicología ni los libros de autoayuda y cada que recuerda ese país corrupto, esa gente creyente gritando "desalójenlos" y esos días buscando donde guarecerse y guardar lo poco que les quedaba, los ojos se le encharcan y aprieta los puños y, no lo dice, lo piensa: "No los perdono".
martes, 8 de octubre de 2019
sábado, 28 de septiembre de 2019
Vida útil
Por Asterix que me conmueve el arduo trajín del hombre en su lucha por emanciparse, siempre corriendo de aquí para allá, tratando de aprovechar al máximo su tiempo, y yo aquí, sentado en una jardinera, tomándome un tinto y esperando a que el tiempo pase felizmente. Ya algunos han hecho observaciones impertinentes respecto al tiempo que pierdo en este sitio, y que soy un vago, un inútil, un... en fin cosas que sé de memoria.
Debido a ese pequeño empujón, bueno, jalón de orejas, he tomado una decisión que afectará a la humanidad entera: escribiré el segundo Disangelio; tomaré mi sumadora y sobre éstas líneas daré una cátedra sobre el desperdicio y gasto del tiempo para que la gente tome conciencia del tiempo útil, poco o nada, que les queda para verdaderamente vivir y para llevar a cabo miles de metas. Ya sea que se las tracen ellos, sus padres, sus hijos o la humanidad como designio atrabiliario para cada miembro de la raza. Les diré el tiempo que consumen mientras piensan en esas metas, sin percatarse del poco que les queda. A eso voy con este Disangelio, a traer las malas nuevas.
Empezaré tomando en cuenta una vida promedio de sesenta años, algo así como 21.900 días, más los 15 días correspondientes a los años bisiestos que hay en sesenta años. Tiempo total en días con el que contamos: 21.915.
De ese tiempo comenzaremos restando, en días, 7.305, por concepto de sueño; increíble, una tercera parte de nuestra corta vida durmiendo, imagínense a dónde irá a parar este asunto.
Por concepto de niñez despreocupada, desconocedora de la definición “tiempo útil”, desatribulada de males, bueno por lo menos el niño no se siente afectado por ellos así los tenga, descontemos 1.827 días, o sea los primeros cinco años de vida.
Siendo niños genios entraremos de 5 años a primaria y saldremos 11 años después, o sea, de 16 años. Tiempo invertido, 30 horas a la semana por diez meses de estudio, durante 11 años: 591.25 días.
Si tenemos en cuenta 10 minutos de baño diario durante sesenta años, restaremos 152.08 días. Y descontaremos 152.08 días más, por la cepilladita, miradita al espejo, peinada y vacilada diaria. Y no quiero escuchar el comentario, bien infundado por cierto, que los calvos y que los que no se bañan y que los que no son narcisistas; Mejor dicho querido lector/oyente, cállese y déjeme seguir con mi pequeña disertación.
Si usted va por lo menos una vez al día a depositar sus detritus, lo que en sus primeros años de vida hace constantemente, restemos promediando, 152.08 días, o sea, 10 minutos al día; Y en las iditas a orinar o a mear que llaman, gastando sólo un minuto cada vez, yendo tres veces al día y suponiendo que tiene usted el baño pegado del pipí, se gasta la nada de 45.62 días.
Como ni usted ni yo somos cuerpos gloriosos, comemos tres veces al día (chicaneando un poquito y sin comer pescado, ni nada que sea muy engorroso de comer o demasiado caro) sacaremos 1.5 horas diarias para las tres comidas, total 1368.75 días, es decir, 3.75 años de la vida comiendo, y ni que decir de la digerida, pero dejemos hasta ahí.
No hay por que alarmarse todavía, esa comida la da la tierra, pero por desgracia, hay que pagar al que la recoge, la siembra, la exporta, la vende y/o la cocina; O todas las anteriores si uno es de esos vagos que se sientan en tronquitos. Para esto hay que trabajar más o menos 35 años y después obtener una jubilación; no voy a contar horas extras, empleos extras ni nada por el estilo, sólo 8 horitas diarias durante esos 35 años y descontando obviamente los domingos y días festivos. Eso nos aporta, o mejor dicho nos descuenta 4.258.33 días, más o menos 11.6 años. Fíjense que no contamos tampoco los trabajos caseros: pintar la cerca, arreglar la mesa, el grifo...
Salimos de bachilleres de 16 años, 2 años más para definir situación militar y buscar el tan anhelado trabajo, que con suerte nos dura los 35 años, si es que no nos mata antes. Con suerte, con muchísima suerte, tendremos 53 años al conseguir la jubilación, si es que no nos hacen trabajar hasta los 65. Dejémoslo en 53, ustedes se imaginan, salir uno bien chocho y bien viejo y sin pizca de ganas de disfrutar los 7 años promedio de vida que nos quedan, en parte porque nos ataca una hipocondría aguda que nos hace pensar que lo que nos queda no son 7 años sino 7 días o 7 horas y nos echamos a morir y a llorar y a flagelarnos...
Pero un momentico, que ese final es hipotético, o sea que me salí de los lineamientos que me había trazado desde un principio; pero no hay problema, ya dijimos que usted no está pegado de todo lo que necesita así que: 20 minutos para ir al colegio y 20 minutos para volver, durante 10 meses al año, por 11años y restamos: 65.69 días.
40 minutos ida y 40 minutos regreso, al y del trabajo, durante 35 años, resta: 501.66 días.
Al año estamos 5 días enfermos y cinco días en los que no hacemos nada y nos echamos con las petacas porque creemos que nos los merecemos y restan 600 días.
A esto reste usted el tiempo que gasta tomándose un tintico, hablando por teléfono con la novia o el novio, vistiéndose, escogiendo la ropa, comprando, en filas de bancos, en papeleos burocráticos, esperando transporte y rascándose las pelotas; si usted como yo, escribe, descuente el tiempo que se gasta pensando estupideces y escribiéndolas y usted amigo lecto – escucha el tiempo que se gasta escuchando estas pavadas y/o leyéndolas. Por todas estas pequeñeces, restemos tan sólo 1 hora diaria, total: 913.25 días, es decir, 2.5 años.
A 21.900 días más 15 días, le restamos 17.932.79 días y nos quedan 3.928.21 días que es más o menos la “vida útil”, perdón, el “tiempo útil” que el ser humano puede emplear en otros menesteres aparte de los convencionales que rigen el triste sino de los mortales.
Esto es aproximadamente un 18.2% de nuestras vidas, es decir más o menos unas 4.5 horas al día.
Bueno, a esa cantidad de tiempo útil, aún falta restarle el tiempo que vemos televisión: 2.6 horas al día, 2.372 días en la vida, 6.5 años.
El tiempo que invertimos limpiando la casa, 1.6 horas diarias, 1459 días, 3.9 años, que coincide con el tiempo que “esperamos”.
Leemos en promedio 11 minutos al día, 167.45 días en sesenta años.
Hacemos deporte 7 minutos al día, 106.45 días en sesenta años.
Buscamos las llaves 71.4 días.
Nos afeitamos 59.31 días.
Se pintan los labios 8.87 horas y tenemos orgasmos 7.9 horas en sesenta años, un promedio de 9.2 segundos de placer a la semana, en años da 9 por 10 a la potencia negativa 4 (un nueve en cuarto lugar después de la coma, para los entendidos).
Como todas estas cosas también son triviales restémoslas y veamos cuánto quedamos debiendo: tiempo gastado en estos menesteres: 5.696.41 días; tiempo que teníamos 3.928.21 días; quedamos debiendo 1.714.2 días, 4.7 años.
La conclusión mis queridos compañeros de cloaca es obvia: toca vivir hasta los 65 años para pagar este tiempo y no hacer nada espectacular durante la vida o abstenerse de lo más innecesario que queda al libre albedrío de los que leen.
Recuerde que cada minuto que pierde diariamente, representan 15.2 días en la vida.
Y agradezcan que a mi tipo promedio lo coloqué de genio y no repitió ningún año, no estuvo en clases de refuerzo, no se casó, no pagó predial, no triunfó y no lo metí a una carrera universitaria, ni a un postgrado, porque le habría tocado levantarse de entre los muertos a pagar tiempo perdido. Con razón ser un genio es algo excepcional, si no hay tiempo para poder ser. Ahora conque cara me vienen a decir ustedes que me pegue un duchazo, que apesto, no ven que mi intención es recuperar “tiempo útil” sin mucho esfuerzo. No ven que la gente que trabaja 8 horas y duerme 8 horas, se pasan las otras 8 horas de un lado para el otro como orates para llegar a tiempo al sitio donde deben gastarse las otras 8 horas, y que, el poco tiempo que les queda, se la pasan con un plato en la mano y sin despabilar frente a una pantalla de televisión consumiendo enlatados.
Pero hermanos míos, ¿Ustedes conocen las implicaciones de casarse en el “tiempo útil?”
Déjenme contarles: persecución de la hembra por un tiempo no inferior a 8 años, de lo contrario, no sirve para el matrimonio; noviazgo de uno a cuatro años; cursillo prematrimonial: 3 meses; matrimonio; organización de la fiesta, noche de bodas (no es sólo una noche); hijos; fiestas sociales; bautizos; primeras comuniones y más matrimonios –de los hijos, claro está- embarazos; hospitales; la pelea semanal; divorcios y tener encima el resto de la vida al monstruo en el que se convirtió la belleza con la que nos casamos. Obvio pues, el cursillo postmatrimonial con el psicólogo para que nos quite el trauma de haber desperdiciado nuestra vida y todo nuestro “tiempo útil”.
Ahí ven ustedes la razón por la que el cristícolo no contrajo matrimonio, que es justamente la razón por la que se convirtió en nuestro salvador y murió por nosotros. Prefirió pasar al papayo –calvario- y hacerse matar antes de sufrir los horrores del matrimonio; sufrir todos los dolores en un día a soportar la tortura lenta toda la vida y resignarse a ser un don nadie.
Dejemos de lado las implicaciones de este Disangelio y dediquémonos a otros datos que se infieren o parecen inferirse de los datos que ya hemos extraído.
Como estamos hablando de cuentas, fíjese que de las iditas al baño o retrete que llaman, quedan en sesenta años, 10.950 kilogramos de detritus, si señor, oyó bien, detritus, o sea mierda y de mera laguna de miaos son 43.800 litros, que, suponiéndolos de la densidad del agua, son la nadita de 43.800 kilogramos.
¡¡¡54.75 toneladas de desechos!!!
¡¡¡Por cada paciente!!!
Gracias dios mío por las transformaciones orgánicas, sin las cuales el valle de lágrimas sería la cloaca planetaria más grande del universo.
Con razón dicen que esa es la comida del futuro.
Bueno y ya que nos metimos en esas cuentas, multipliquemos el número de habitantes de la tierra por 2.5 kilogramos diarios de desechos. En un día se producen en la tierra, la media bobadita de 1.5 x 10 a la potencia 10 toneladas de desechos, entre caca y orines. Esa cantidad de excrementos justifica todas las cacaburguesas que deseen inventarse.
He ahí un milagro, o explíquenme ustedes, con 2.000 años de historia D.C. y quién sabe cuántos más A.C. ¿Cómo carajos es que no estamos nadando en inmundicia desde hace rato?
Ahí les dejo el trabajo de comparar los datos de densidad terrestre con el total de volumen de desperdicios y el peso de la tierra con respecto al peso de la inmundicia, yo llego hasta aquí para no ir a comprobar que no somos un 90% de agua sino de inmundicia o mejor dicho, que la inmundicia, somos nosotros.
Dense cuenta que no exagero y que además no sumé nada por los sudores ni efluvios gaseosos que normalmente, debido a nuestra dieta, arrojamos al espacio; y tampoco sume la tonelada y media de mocos producto de las gripas de sesenta años. (Tengan en cuenta, por favor, la densidad).
No pretendo desagraviar las 4 horas que paso diariamente en una cafetería hablando cháchara en bolitas y tratando de instaurar un doctorado en escatolalia (grado que además poseo), pero es innegable que de aquí han salido cosas muy interesantes.
¿En qué empleareis vuestro “tiempo útil”?
¿Qué haréis para llegar a ser genios?
¿Os dedicareis al culto de lo divino?
Recordad, cada hora de culto es una hora menos en vuestro “tiempo útil”.
Dejemos los sentimentalismos a un lado y volvamos al cuento, como les parece que Carolina Usme, la semana pasada, después de haber leído este manuscrito, me preguntó que cuántos hombre necesitaba para darse un baño de semen y por eso hube de retomar este tratado, y para que no le tocara contentarse con las estadísticas, ubique de nuevo mi sumadora y razoné de la siguiente manera:
Un centímetro cúbico de semen por tres veces a la semana durante 45 años, que es aproximadamente la “vida sexual útil”, da unos 7.02 litros que no es una gran piscina, pero no te voy a dejar con las ganas del datico mi querida Caro, y como sé en que estás pensando, te voy a hacer otra cuenta: una piscina tiene, promediando, 36 millones de centímetros cúbicos, obvio que no una piscina olímpica, sino una pocetica así como para el chapuzón que querés, y para cumplir tú utópico deseo, necesitás 5128.2 hombres (el .2 puede ser un hombre de corta estatura) eyaculando sobre tú estanque durante toda su vida. Como lo que tú quieres es un baño instantáneo, que es lo que yo supongo, entonces necesitas de 20 a 30 litros de agua; pero como lo que quieres es semen, entonces necesitas de 20 mil a 30 mil hombres dispuestos a complacerte.
¡¡¡Hagan fila!!!
No fue ella la única que se aproximó a este sitio de sabiduría, muchos ciegos, mancos, paralíticos y leprosos de espíritu, vinieron a mí para que les curara de su ignorancia y así procedí:
El tiempo hijo que empleas tratando de seducir a una dama, es mayor al que empleas tratando de convencer a una que no lo es, más o menos 30 minutos por día, que son 304.16 días en la vida. Ve y no vuelvas a pecar contra el “tiempo útil”.
Bien sabido es que el ejercicio sexual sin orgasmo es de unos 25 minutos por tanda, es decir, 75 minutos semanales, 10.71 minutos al día, 162.94 días. Ve hijo y trata de que ese tiempo aumente.
Y tú ¿Eres fumador hijo mío? Pues gastas en el consumo de cada cigarrillo 4.5 minutos, 68.43 días en la vida útil por cada uno diario. Y si consumes 10 cervezas a la semana, te estas tomando 3.5 litros que en toda una vida son 10.920 litros. Y si consumes una libra diaria en alimentos de todos los tipos, te comes 10.950 kilogramos en tú vida, es decir, 182.5 veces tu peso promedio. Ve e investiga:
¿Dónde nos cabe tanta cosa?
Si nos cabe ¿Qué se hace?
¿Si se convierten en lo que yo creo, quiere decir que todo lo que nosotros comemos son reencarnaciones de la caca y los orines de otros?
¿Quiere decir esto que nuestras casas están construidas sobre la caca y los orines de nuestros antepasados?
Si logras averiguar todo esto, por favor no me lo confirmes, guárdatelo para ti y trata por todos los medios de aumentar tu “tiempo útil” a favor sólo del placer y la comodidad.
He ahí mi voluntad.
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domingo, 25 de agosto de 2019
Ensayo sobre la risa y otros demonios Capítulo I
Supe yo por fuentes dispersas que un señor de apellido o nombre Txé que vivió en un país suramericano le ocurrió un terrible caso de ceguera blanca, en donde toda una población padeció el ataque de un virus que los dejó ciegos por meses y donde pudieron aprender sobre el valor de la vista y en el que los ciegos contables eran los superpoderosos. Bien dice la sabiduría popular que en el país de los ciegos el que sabe braille es rey. Por lo demás se demostró que cuando uno está ciego, los espacios son inmensos y los bajos instintos no ceden al buen comportamiento. Bueno, los momentos de violaciones en el reclusorio -contaba Txé- tomaron matices muy calientes casi al punto de parecerse un poco a los relatos del dichoso marqués, bueno, no tanto, más bien como a los del marido de la mona buenona esa que se suicidó, pero no por ciega. Incluso pensaría en una especie de porno ligh del poeta maldito y borracho. También me enteré que unos años más tarde sufrieron otro caso de ceguera blanca que se les escapó de las manos, pues esta vez el virus "corrompedor" se tomó las urnas y las dejó en blanco, lo que causó unos recules al gobierno que afortunadamente supo solucionar y relacionar ambas epidemias y eliminar -así de simple- a todos los involucrados tanto en una como en otra peste. Pues relátese acá que estando yo en zona rural del municipio de R se presentó un caso similar, pero esta vez la epidemia fue de una como estampida, que empeoraba a ratos y se propagó, o simplemente apareció así de repente. Resulta que estábamos en una finca alejada de la población general y se me ocurrió contar el chiste del camello y las dos personas que conmigo se encontraban, llamemos a una la popocha y al otro el popocho, porque eran hermanos aunque lo uno y lo otro no se relaciona con los parecidos entre ellos sino más bien en un sistema similar al de Txé, para proteger a los que en este cuento se vieron involucrados. Resúltase que conté el dichosos chiste y no llevaba la mitad cuando por azar y simpleza, popocha y popocho soltaron la carcajada. Yo asumí que en un momento pararían y podría dar por terminado mi cuento, pero el tiempo pasó y debí superponer el resto del chiste a las risas "pendejas" -no quiero insultar a nadie, pero imagínense ustedes algo como esto je je jojo jeje jaja "y entonces el camello..." je ji jeje- de mis dos interlocutores en mis primeros pinitos de la sit down comedy. Huelga decir que yo estaba sentado, cosa que me resultó, no sólo práctico, sino cómodo. Terminé el chiste y las risas aumentaban por momentos y se apagaban por completo en instantes, pero el silencio provocaba aún más risa. No sobra decir que yo estaba extasiado y complementado por haber descubierto una nueva faceta en mi vida: comediante. Los popochos terminaron yéndose entre risas unas dos horas después, les ofrecí tinto y nos lo tomamos entre risas je je y jo jo, a veces ja ja jaja y de nuevo silencio que provocaba más risa y más emoción en el ambiente. Allí llegaron en un vehículo de dos ruedas y en el se fueron entre risas. Cuando uno paraba, el otro seguía y así los oí hasta que pasaron la cerca o broche que le llaman por allá. Me fui a la cama y olvidé la situación, pero al día siguiente me desplacé hasta la tienda, a unos tres kilómetros de distancia y cuando pedí unos huevos para llevar, la señora empezó a reirse y entre risas me atendió. Ese fue el primer indicio que tuve. Me sospeché en la ciudad de Txé o por lo menos me olí que un virus, si se me permite asumir que este síndrome de risa fue provocado por un virus o algo similar, había alcanzado la población en general, aunque sólo fue una chispa de epifanía que arraigó en mi imaginación, sin prueba alguna de tal aberración. El señor de la tienda también apareció y saludó "buenas jaja y santas jeje". No tuve oportunidad de probar el alcance de la propagación humorística, porque la escuelita estaba cerrada por no sé que paro maestral, pero traté de tocar en la casa más cercana a la mía y nadie me abrió. Si quieren hablarme de televisión o celular o medios de comunicación, se equivocan, pertenezco al siglo antepasado y nada de eso me llama la atención, pero con uno de esos aparaticos me hubiera cerciorado si la enfermedad había traspasado las fronteras. A la hora de la llegada del último bus, como a eso de las 5:00 de la tarde -uno cada dos horas- me presenté en la estación de buses, se ríe uno si comprueba que no existe tal cosa como una estación, pero no debemos desfallecer ni mostrarnos retrasados con respecto a la ciudad de Txé. Efectivamente los siete pasajeros que llegaron, todos desconocidos para mí, venían con unas risitas todas "chimbas". Tampoco quiero ser vulgar pero así dice en el crucigrama: "una risa toda chimba" y casi siempre la solución es "ji". Podría incluso sentarme a pensar sobre el poder e indicación de cada silaba risible. Ya alguien hizo las apreciaciones sobre la psicología de los colores y yo escribo psi no por ignorancia, sino porque seguirle el juego a la real academía es seguirle el juego a la vulgaridad y no quiero cambiarle el nombre a la letra que dio origen a tan bella palabra, aunque hayan personas que quieran, dentro de esta pseudociencia enmascararme dentro de una de sus tres estructuras: neurótico, psicótico o perverso, y que el rojo da hambre unido con el amarillo y solo es bastante atractivo porque incita al amor, que el azul relaja y el verde da idea de esperanza. El amarillo solo provoca el vómito y que tanto el negro como el blanco son colores que representan la renuncia y la ausencia... En fin podríamos comenzar porque aquellos que se rien en ja, más parece que se burlarán, entiéndanme que es obvio que es una risa, pero el vocablo sólo es definitivamente burla; si el ja es burla, el je no deja de serlo, pero si se fijan con intención el je se puede inscribir entre los vocablos pervertidos y tras él aparecen siempre las bromas y las chiquilladas; el ji aparte de ser "chimba" es definitivamente una risa mística achacada a viejas brujas y a maldiciones y casas encantadas. El jo es definitivamente, temporal navideño y el ju, es bastante escaso, pero aparece en la literatura como la risa falsa y de personas poco serias. Todos los que se bajaban del bus llevaban en la cara una risa toda "chimba" tal vez por pena o por respeto con los otros, ninguno soltaba una risa más perecedera que unas cuantas sílabas.
domingo, 28 de julio de 2019
La fe
Fue a mí que me contaron que dos personas urdieron un plan para desengañar al mundo. Uno de ellos apareció en televisión y sin más se desmayó y sufrió convulsiones, los médicos lo revisaron e inexplicablemente sus constantes vitales estaban disminuidas. Al despertar dijo estar poseído por un espíritu y contó cosas tan maravillosas y reales que la gente le creyó, lloró y se enterneció con los cuentos y siguió saliendo en horarios triple A a decir las verdades del gran vidente. Por un año completo se volvió el mayor de los profetas y el querido de las emisoras y canales, publicó un libro que se volvió un best seller: "Las palabras del gran profeta" y cobraba un jurgo por cada aparición en público. Un día el creador de tal estafa, un renombrado investigador que quería desenmascarar ese tipo de farsas, apareció y contó como habían logrado engañar a todos con una bola de caucho bajo la axila para disminuir las palpitaciones y con un micrófono por donde se le dictaban las profecías. La gente se sintió timada, estafada en su buena fe, pero ante la evidencia no había demasiado que hacer y dejaron de creer. Pero ocurrió lo impensable, el joven que hacía de profeta dijo que no quería dejar la vida que había llevado hasta ahora y se sumió en un trance y sufrió un ataque y deliró y empezó de nuevo con las profecías y, créanme que ocurrió, la gente recuperó la fe.
domingo, 21 de julio de 2019
El circo del sol
Por años padeció del terrible mal de la ceguera crónica, aunque algunos dirían y dijeron que no era un mal, sino toda una bendición de dios, y usaba un par de gafas tipo culo de botella que le hacían ver, desde afuera, los ojos más pequeños de lo normal. Si uno quisiera podría haber visto en ella a una nerd sin remedio, pero todos sabemos que la apariencia es lo de menos y que para ser genial se requiere cerebro y ella carecía de tal. Las dichosas lentes nunca fueron un impedimento para sentirse bella y jamás le importó demasiado, aunque la psicología educativa asegure que su comportamiento era una manera de proyectar su necesidad intrínseca de verse como un ser humano extraño, eso que todos los jóvenes llaman "libre desarrollo de la personalidad" que resulta siendo hacer lo que el otro haga y vestirse igual que el otro y repetirle las mismas payasadas. Los seres humanos no percibimos como se nos mira desde afuera hasta que nos miramos a nosotros imparciales ─cosa casi imposible─ aún así intuimos lo que el otro ve en nosotros y para algunos, esa visión nunca es buena, no por que en verdad no sea buena, sino porque todos padecemos de hipocondría de visión ajena. Su apellido era francés, o a mí me parecía pues se pronunciaba Lerouch y de alguna parte de Europa venían cuando les conocí, puede que se escribiera Le Rouge, pero esas son trivialidades. Se llamaba Vania y si es de decir verdades, su sola juventud era grata a la vista de todos y todos trataban de seducirla y ella sabía o intuía su belleza porque le llegó el momento de que, con gafas, no se sentía bella y si se las quitaba no veía más que sombras. Es probable que le haya ocurrido eso de madurar o por lo menos de entrar en la pubertad. Se enamoró varias veces y perdidamente y sin remedio como todos los adolescentes y hasta juró que sin sus últimos cuatro amores no podría vivir. Como toda adolescente padecía de algo que se le fue curando con el tiempo y decidió abandonar sus gafas y vivir ciega, pero sin el tapujo de que le dijeran "ciega", o de verse con tamañas lentes, aunque realmente ciega si era. Así conoció a un chico de pueblo Víctor Cuartas y, de nuevo, se enamoró perdidamente de él. Realmente se enamoró de su forma de ser y de su actitud con ella, aunque aprendió a fuerza de novios, que aquellos buscan una sola cosa y que lo demás era añadidura, se vestía para él, estudiaba para que el supiera que se formaba en su intelecto, se arreglaba el cabello y usaba maquillaje para que el la viera bella y así llevaban 6 largos años sin acentuar el compromiso que ella esperaba y que él, al parecer, esquivaba sin pena ni gloria. El padre de Vania, por intermedio del consulado francés o algo así supuse yo, que las operaciones eran bastante costosas, obtuvo el dinero suficiente para realizarle cuatro operaciones para restablecer su vista y fue un penoso recorrido hasta las puertas de la luz, que, finalmente le permitieron volver a ver gracias a un par de anillos duros que le insertaron bajo la córnea y que se complementaban luego con un par de lentes de contacto que la dejaban con tal cansancio y con los ojos inyectados en sangre de lo incómodos que eran. Ya sé que está ese cuento de Benito Pérez Galdós donde Mariana pierde los afectos de un ex ciego al ver que su belleza era inventada por él, sé que existe la niña que soñaba y creía ser libre y feliz hasta que despertó ciega en un cuarto frío y gris. Vania ansiaba la vista para ver a todos con sus ojos y que todos la vieran a ella y su primera decepción fue con su hermana. La tuvo siempre en un pedestal, bella, rubia de una tez suave y tersa, y al poderle ver las innúmeras pecas se decepcionó y al notar que su cabello no era tan perfecto como se lo hubiera imaginado al peinarla cuando pertenecía a las huestes de los semividentes; la segunda gran decepción la vivió junto al espejo al ver a una desconocida tras el reflejo: no era fea, pero no era de su propio gusto y así fue que pensó en Vick, en su gran amor. Pensó también en todos sus amores y en la posibilidad que encontraba de no ver un mundo bello, al que, con su renovada visión, ya le había encontrado más de un defecto. Las rosas le parecieron más pálidas y las hortensias menos intensas, el agua de la fuente ya no tenía ese azul que había imaginado y hasta el cielo y las nubes se le desdibujaron perdiendo ese sútil deseo de verlos directamente. Recurrió de nuevo a las imágenes que guardaba en su cerebro de todas las cosas, salió a visitar a su novio y en el primer bote de basura que encontró, arrojó los dispositivos que le habían frustrado por completo la imaginación.
sábado, 15 de junio de 2019
Papel en un libro
Desdoblé el papel y comencé a leer. La carta iba dirigida a una niña: "mire niña" pero había dos grupos de párrafos, unos parecían elogiar al destinatario, y otros criticarle pasos en falso o advertencias de seguridad. Había una escritura lateral como una especie de postdata donde se apreciaba un pago, incluido el día de descanso, lo que arrojaba un pagador serio y amarrado a los cánones de trabajo actual. Por el monto también podía apreciarse la fecha del pago o por lo menos el año, pues correspondía a salarios de un año en curso con vagas estimaciones. No tenía fecha, lo que hace suponer un documento sin más valor que el comunicativo. No era un documento legal ni un acta y menos un recibo, sólo era información, lo que hacia suponer un pago en ausencia. "Pídale las llaves a su abuela" parece implicar una cercanía familiar o una especie de afinidad no especificada entre el escritor y el receptor del mensaje, de alguna relación se deduce mucha cercanía. Las sangrías mostraban un orden y disciplina propias de una persona madura y parecía reducirse a que todo el trabajo consistía en algún tipo de manipulación de porcelanas u objetos de barro, platos, pocillos... La letra legible, de molde y en mayúscula, revelaba la educación y el gusto del escritor, algunos errores ortográficos y ninguna tilde, revelan lo evidente. ¿A quien iba dirigida? A una mujer, al parecer en una excelente relación con el escritor o por lo menos a la espera de ella. Las "malitas" son el compromiso de un buen profesor cualquiera sea el arte al que se refiere. Había más, la seguridad del trazo, la tinta, el esfero usado e incluso el papel: un trozo de papel imprenta bien recortado, en apariencia de un cuadernillo de notas barato. Todas las letras en mayúscula y los espacios van haciéndose cada vez menos amplios, como temiendo no alcanzar a decir todo lo que tenía que decir, eso revela falta de planeación, pero no desinterés, porque se nota que quien deja la nota quiere dejar una buena impresión, la fuerza del esfero, negro, va en aumento, por lo que puedo leer una cierta tensión, rabia y hasta despecho por el trabajo pago mal realizado. No era una carta de amor pero se le puso atención a los demás detalles, como a la escritura pulcra y con estilo. Puede coligarse que el escritor era hombre de mediana edad, dueño o directivo de una empresa familiar y que la receptora pudo ser la última persona que leyó el libro en el que abandonó el escrito y por lo menos, la importancia que la receptora le dio al mismo; no lo destruyó, lo guardó, aunque luego lo olvidó en ese libro, pero el principio es sorprendente, ¿quería esta persona corregir sus errores y por eso lo guardó? lo recibió de manos de un tercero, eso es obvio y tal vez para no quedar mal lo dobló y guardó, pero no me queda claro y, a decir verdad, sólo divago ¿El libro? No debería ser importante: Un librejo de esos que pretenden reemplazar los libros de auto ayuda y superación personal, pero aunque pudiera colegir los gustos del lector, la zona y la cercanía de una biblioteca, la ponen en cualesquier gusto. Se deduce que por lo menos es lectora, si asumimos que fue capaz de leer tal emético sin vomitar. De todas maneras el género y el modus operandi de la escritora, hablaban mal de los gustos de lectura. De todas maneras no podemos asumir que la chica lo leyera y si pudiera entreverse, se diría que, esta persona, buscaba algún tipo de consuelo. Por demás se puede pensar que aunque buena trabajadora, los errores sumados parecen hablar de alguien con poca experiencia y un arte insípido. Había más el papel estaba doblado simétricamente en 8 partes, mitad, mitad, mitad y como al descuido, pero es de saber que los amantes se mandan cartas de diversos dobleces enmarañados, este no fue el caso y él último doblez no fue simétrico con lo que creería yo que quien dobló el papel fue el destinatario y que el destinatario se esforzaba por hacer cosas que no le pidieron cometiendo una gran cantidad de errores. De lo que no está escrito también puede leerse un montón: no hay errores ortográficos, salvo la ausencia de tildes, es un escrito pulcro, pero no existen las comas; puede ser que por estar parrafeado en guiones, pensó el escritor no requerirlas, pero en el punto: "6 dias te pago 7" hace falta y supongo que el pobre jamás se enterará que no se escribe "posillo" ni "mordisquiado" y que no debe repetirse el mismo vocablo en la misma oración "y en mas de dos piezas se pierde mas de una hora". No hay nombres de firma lo que ya dice bastante pues el escritor está seguro que no hay pérdida, sólo puede ser él, ni destinatario, con lo que sólo puede ser ella; no hay tachones ni sobreescrituras por lo que es una persona segura y bien puesta y no hay una sola mancha que indique donde se escribió, una mancha de comida podría indicarme comedor o una mancha de pintura sería muy reveladora de un taller. ¿cuánto más puede escurrirse de dos párrafos en un papel olvidado en un libro? Ah, claro, la lista de las "buenas" se refieren a como tratar los moldes y los desperdicios, lo que arroja indudablemente una empresa de porcelanas o de vidrio o de loza y las "malitas" hacen referencia a la pérdida de tiempo en oficios inútiles como "pintar" pocillos torcidos lo que de nuevo se refiere a un experto enseñando a una novata. El sexo de uno se infiere de que uno trate al otro como "niña" y el sexo del demandante escritor parece obvio en cada comentario, pero se hace más presente en la utilización del género. Por último y más revelador es el párrafo final: "te llamo cuando te necesite si es que puedes. gracias." Querrá esto decir que la despidió por los errores o que es sólo un trabajo de paso y por si las moscas? A mi modo de ver es un ensayo de habilidad y puedo colegir que hay una especie de lamento sobre la atención y la posibilidad de ocupación al azar de la demandada, aunque "si es que puedes" parece un reto a los errores, si es que realmente no cometes tantos errores o puede ser mi imaginación. Sé que puedo equivocarme y la escritura me permite volver sobre ella mil veces y si me equivoco ¿Qué más da? yo apenas escribí sobre un papel que encontré en un libro.
sábado, 23 de febrero de 2019
La Palomiada o periplo de Palomino Capítulo I
Sergio Palomino Palacio estaba hermoso después de haber pasado unas horas con el tanatopráctico de la funeraria "La Fe". Sufrió un ataque cardíaco mientras ejecutaba el acto sexual con una chica 20 años más joven que él. No es por decir que en el velorio requerido y oficiado, los cuchicheos aseguraban que "murió feliz" o que "qué dicha morir así". Aunque el promedio más alto juraban que Palomino iría directo al infierno por andar con esos arrebatos de lascivia a esa edad tan encumbrada. El velorio y el entierro no dejaron de ser esa patética muestra de hipocresía general donde unos van a dar pésames que no sienten y otros reciben pésames que no necesitan porque ya andaban hartos de las andadas de su padre, hermano y esposo respectivamente. Seamos sinceros, Palomino no fue una perita en dulce para ninguno de sus allegados. No faltaba que alguna que otra persona lo hubiera idealizado en entornos totalmente diferentes al familiar.
"Palomino Palacio Sergio Andrés" -rugió una voz celestial- "presentarse a juicio. Rige la audiencia su honorable majestad Sam Pedro Trinocreo. Los honorables miembros del jurado: los doce apóstoles elegidos al azar entre las listas de ciudadanos del cielo."
Tampoco hay mucho que contar sobre el juicio, pusieron una balanza, empezaron a cantarle la tabla y por cada pecado le agregaban una ficha al lado que decía "malo" y en letra menuda: "al infierno". En la otra decía "bueno" y en letra menuda "bienaventurado". Los pecados veniales se acumulaban y llevaban una ficha por cada 7 de ellos en el lado estipulado, pero se cancelaban con labores de niño explorador como pasar una abuelita la calle o responder con cortesía, así que no necesitó ni acumuló demasiadas monedas por esos conceptos. Los que si le traían de los pelos eran las veces que se había burlado de la ley, tanto la divina como la humana y su periplo de seguidor de las huestes del satanismo en las que tampoco creía, pero que le llamaban la atención por contradecir las normas cristianas. Problemas de adolescente decía y se defendía "y que más da que en mi juventud me haya gustado el metal". Se arrepintió y lloró y hasta se quejó de que le cargaban tirria. Todos sabemos que eso en el cielo no se vale, muerto el muerto, los arrepentimientos no pueden hacerse al momento de ser llamados a juicio. No sé porqué, pero así es la cosa. La balanza estaba en equilibrio forzoso y tiraba más a un lado que al otro y una tosesita bien dirigida, no me pregunten si hubo sobornos o fue el llanto de aquella alma en pena o que le rezó mucho al padre celestial o a la virgen María ¿que sé yo? el hecho es que como el aliento de los magos que mueve cigarrillos, este vaho celestial pegó en el plato "bueno" y se sostuvo allí como por obra divina y Palomino Palacio Sergio Andrés, pasó a ser parte de los ciudadanos del cielo.
No había alcanzado a descansar ni a felicitarse por haber burlado la justicia divina, cuando le llegó a la celda -obvio que en el cielo se tiene que dormir en alguna parte y son pequeñas celdas como las de los monasterios, un catre, una palangana para lavarse la cara y las manos y... No, los santos y los habitantes del cielo no dan del cuerpo, así que olvídense de tuberías de desagüe y de cosas tan humanas como el inodoro y el papel higiénico o los olores ofensivos sulfurosos, esos se quedan y pertenecen al infierno mismo- como les decía, estaba Palomino en su celda cuando le llegó correo celestial, nada de mails, los computadores que son la manzana del siglo XXI no son bien vistos en el cielo. Jobs andaba del lado del negrito Lucifer y ni que decir de todos esos fascinerosos de Silicon Valley. Leyó la carta, debía presentarse al punto en las instalaciones de los coros celestiales, pero el pobre Palomino era mas desentonado que un gato cuando le pisan la cola y no daba una nota buena ni cuando gemía. Allá se presentó y allá sufrió su salvación como alma en pena pues todos le miraban con rencor y desprecio por tener que repetir los salmos de la mañana y por tener que ensayar el doble en época de concierto. Más asustado y preocupado estaba con tanto rezongo y solfeo y la verdad se hartó de andar cantando coritos de alabanza y pidiendo por almas que desconocía y se le arrimó a Sam Pedro para solicitarle un cambio de puesto. Le dieron sin mucho reparo el puesto de querubín. No me vengan con cuentos de que la edad de Palomino no era adecuada para tal puesto, recuerden que en el cielo no hay edad y el alma es un sustrato que se acomoda a lo que le pidan. Apenas terminado su contrato con los coros celestiales Palomino se acurrucó a los pies del trono del salvador, porque ese hombre, perdón, ese espíritu no anduvo por allí mientras Sergio Palomino fue Querubín en pleno, su trabajo era bastante descorazonador, permanecer allí como adorno divino. Para más colmo, los querubines son algo así como los coristas del coro y repetían en canon las alabanzas de los primeros, por fortuna la letra era poca y los sordinos eran opacados por las potentes voces de los coristas primarios y al final el sólo hacía la voz en off -seguía la pista- como muchos artistas actuales. Se sentía un poco cansado por eso y hasta se llegó a imaginar como si fuera el muñeco de ventrílocuo que siempre había odiado. La labor no era de su agrado y además no estaba muy a gusto con la visión de un miembro viril encapuchado y sin desarrollar. También es cierto que su deseo sexual había desaparecido por completo o por lo menos no le molestaba, aunque no dejaba de pensar en esa chiquita con la que salía en la tierra. En fin, el puesto de querubín lo cambió por uno de serafín, con lo que no ganó en entusiasmo pero ganó en cultura porque los serafines tienen un rango más alto que los querubines y así, no teniendo nada más que hacer, se dedicó al bullying profesional en contra de los querubines que habitaban más abajo del trono por no encontrar que más hacer con tanto tiempo de ocio. Se anota que Sam Pedro no estuvo muy de acuerdo con el cambio, pero como se hizo dentro de las leyes: un serafín quería el puesto de querubín para acercársele más a una monita hermosa que ocupaba uno de esos puestos y que parecía un ángel -perdón por lo meloso pero yo sólo repito lo necesario para que esta historia tenga forma- como esa que aparece en esos cuadros viejos sobándose una piernita toda rolliza de niña buena. Pasó una temporada tratando de adaptarse al puesto y pensando cosas malas o mejor dicho, empezó a tener pensamientos lujuriosos, sin decirle a ninguno de sus amiguitos serafines, aunque no niega que mientras dormían al lado del trono celestial el aprovechaba y le metía mano a esos rinconcitos imberbes que los demás serafines tenían en sus entrepiernas. Claro que no le funcionaba el miembro de ninguna manera, así que, aunque el buscaba a las serafines hembra, le daba lo mismo cual nalga sobaba.
Encontrado alguna vez con las manos en la masa, o mejor dicho, atrapado in flagranti, o sea en el toqueteo, y acusado por algunos serafines de andársele pasando la mano, manifestó que el puesto le aburría y pidió ser trasladado a otra prefectura del cielo.
Sam Pedro le manifestó que no quedaban muchos puestos, pero que probara yendo a la escuela de ángel guardián y nuestro Sergio Andrés Palomino Palacio se enlistó en la escuela de ángel de la guarda.
La carrera duraba una eternidad porque en el cielo las universidades eran públicas y las filas y los exámenes de admisión eran un completo escándalo insalvable que nuestro héroe aceptó y atacó estoico, saltándose puestecitos con cohechos y promesas sin cumplir. En la universidad del cielo no anduvo mucho por clase porque eran unas jerigonzas inmamables y eternas sobre los peligros de volverse a la tierra a cuidar almas humanas. Poco tiempo después de iniciado, aunque estuvo a punto de ser expulsado por bajo rendimiento, logró graduarse como ángel guardián.
Su primer trabajo consistió en cuidar a un minusválido que andaba en silla de ruedas y al que dejó espichar de un carro en una descolgada de Santa Helena por andarle poniendo más cuidado al sieso de una campesina rubia que se las daba de alza pesas porque ese trasero no era normal. Al segundo protegido lo perdió, en el sentido de la palabra porque su cuerpo nunca apareció como el del hijo de Lindberg. El se encarnizó en una película que más bien era un video de Ramstein sobre el sexo femenino y el chico, aún púber, fue separado de su familia y nadie pidió rescate ni recompensa, ni supo quién, cómo o cuándo se lo llevaron. Antes de ser destituido por ineficaz, perdió a un apostador compulsivo que se atragantó con una pieza de juego mientras Palomino disfrutaba el show de las conejitas y mientras los crupiers tomaban un descanso; a un anciano que le habían prometido vivir hasta los ciento siete años lo dejó debajo de una escalera por asomarse a la chica en minifalda que escalaba indecisa sobre donde poner los pies y así perdió un total de 12 protegidos.
Destituido de ángel de la guarda volvió al cielo sin puesto pero empezó a preguntarse donde andaban las once mil vírgenes, a lo que recibió respuesta inmediata de parte de unos amigos que había hecho en la universidad y que al parecer pertenecían a bloques de guerrilla urbana. Las vírgenes se encontraban en una parte especial del cielo a donde sólo podían llegar los arcángeles y se trazó su siguiente meta: ser un arcángel a toda costa. No le fue fácil adquirir tal estatus administrativo, ya que los arcángeles son los más cercanos a dios y eso los hace privilegiados y escasos, pero por encima de todo, estaba el deseo.
Encontrado alguna vez con las manos en la masa, o mejor dicho, atrapado in flagranti, o sea en el toqueteo, y acusado por algunos serafines de andársele pasando la mano, manifestó que el puesto le aburría y pidió ser trasladado a otra prefectura del cielo.
Sam Pedro le manifestó que no quedaban muchos puestos, pero que probara yendo a la escuela de ángel guardián y nuestro Sergio Andrés Palomino Palacio se enlistó en la escuela de ángel de la guarda.
La carrera duraba una eternidad porque en el cielo las universidades eran públicas y las filas y los exámenes de admisión eran un completo escándalo insalvable que nuestro héroe aceptó y atacó estoico, saltándose puestecitos con cohechos y promesas sin cumplir. En la universidad del cielo no anduvo mucho por clase porque eran unas jerigonzas inmamables y eternas sobre los peligros de volverse a la tierra a cuidar almas humanas. Poco tiempo después de iniciado, aunque estuvo a punto de ser expulsado por bajo rendimiento, logró graduarse como ángel guardián.
Su primer trabajo consistió en cuidar a un minusválido que andaba en silla de ruedas y al que dejó espichar de un carro en una descolgada de Santa Helena por andarle poniendo más cuidado al sieso de una campesina rubia que se las daba de alza pesas porque ese trasero no era normal. Al segundo protegido lo perdió, en el sentido de la palabra porque su cuerpo nunca apareció como el del hijo de Lindberg. El se encarnizó en una película que más bien era un video de Ramstein sobre el sexo femenino y el chico, aún púber, fue separado de su familia y nadie pidió rescate ni recompensa, ni supo quién, cómo o cuándo se lo llevaron. Antes de ser destituido por ineficaz, perdió a un apostador compulsivo que se atragantó con una pieza de juego mientras Palomino disfrutaba el show de las conejitas y mientras los crupiers tomaban un descanso; a un anciano que le habían prometido vivir hasta los ciento siete años lo dejó debajo de una escalera por asomarse a la chica en minifalda que escalaba indecisa sobre donde poner los pies y así perdió un total de 12 protegidos.
Destituido de ángel de la guarda volvió al cielo sin puesto pero empezó a preguntarse donde andaban las once mil vírgenes, a lo que recibió respuesta inmediata de parte de unos amigos que había hecho en la universidad y que al parecer pertenecían a bloques de guerrilla urbana. Las vírgenes se encontraban en una parte especial del cielo a donde sólo podían llegar los arcángeles y se trazó su siguiente meta: ser un arcángel a toda costa. No le fue fácil adquirir tal estatus administrativo, ya que los arcángeles son los más cercanos a dios y eso los hace privilegiados y escasos, pero por encima de todo, estaba el deseo.
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