sábado, 28 de septiembre de 2019

Vida útil

Por Asterix que me conmueve el arduo trajín del hombre en su lucha por emanciparse, siempre corriendo de aquí para allá, tratando de aprovechar al máximo su tiempo, y yo aquí, sentado en una jardinera, tomándome un tinto y esperando a que el tiempo pase felizmente. Ya algunos han hecho observaciones impertinentes respecto al tiempo que pierdo en este sitio, y que soy un vago, un inútil, un... en fin cosas que sé de memoria.

Debido a ese pequeño empujón, bueno, jalón de orejas, he tomado una decisión que afectará a la humanidad entera: escribiré el segundo Disangelio; tomaré mi sumadora y sobre éstas líneas daré una cátedra sobre el desperdicio y gasto del tiempo para que la gente tome conciencia del tiempo útil, poco o nada, que les queda para verdaderamente vivir y para llevar a cabo miles de metas. Ya sea que se las tracen ellos, sus padres, sus hijos o la humanidad como designio atrabiliario para cada miembro de la raza. Les diré el tiempo que consumen mientras piensan en esas metas, sin percatarse del poco que les queda. A eso voy con este Disangelio, a traer las malas nuevas.

Empezaré tomando en cuenta una vida promedio de sesenta años, algo así como 21.900 días, más los 15 días correspondientes a los años bisiestos que hay en sesenta años. Tiempo total en días con el que contamos: 21.915.

De ese tiempo comenzaremos restando, en días, 7.305, por concepto de sueño; increíble, una tercera parte de nuestra corta vida durmiendo, imagínense a dónde irá a parar este asunto.

Por concepto de niñez despreocupada, desconocedora de la definición “tiempo útil”, desatribulada de males, bueno por lo menos el niño no se siente afectado por ellos así los tenga, descontemos 1.827 días, o sea los primeros cinco años de vida.

Siendo niños genios entraremos de 5 años a primaria y saldremos 11 años después, o sea, de 16 años. Tiempo invertido, 30 horas a la semana por diez meses de estudio, durante 11 años: 591.25 días.

Si tenemos en cuenta 10 minutos de baño diario durante sesenta años, restaremos 152.08 días. Y descontaremos 152.08 días más, por la cepilladita, miradita al espejo, peinada y vacilada diaria. Y no quiero escuchar el comentario, bien infundado por cierto, que los calvos y que los que no se bañan y que los que no son narcisistas; Mejor dicho querido lector/oyente, cállese y déjeme seguir con mi pequeña disertación.

Si usted va por lo menos una vez al día a depositar sus detritus, lo que en sus primeros años de vida hace constantemente, restemos promediando, 152.08 días, o sea, 10 minutos al día; Y en las iditas a orinar o a mear que llaman, gastando sólo un minuto cada vez, yendo tres veces al día y suponiendo que tiene usted el baño pegado del pipí, se gasta la nada de 45.62 días.

Como ni usted ni yo somos cuerpos gloriosos, comemos tres veces al día (chicaneando un poquito y sin comer pescado, ni nada que sea muy engorroso de comer o demasiado caro) sacaremos 1.5 horas diarias para las tres comidas, total 1368.75 días, es decir, 3.75 años de la vida comiendo, y ni que decir de la digerida, pero dejemos hasta ahí.

No hay por que alarmarse todavía, esa comida la da la tierra, pero por desgracia, hay que pagar al que la recoge, la siembra, la exporta, la vende y/o la cocina; O todas las anteriores si uno es de esos vagos que se sientan en tronquitos. Para esto hay que trabajar más o menos 35 años y después obtener una jubilación; no voy a contar horas extras, empleos extras ni nada por el estilo, sólo 8 horitas diarias durante esos 35 años y descontando obviamente los domingos y días festivos. Eso nos aporta, o mejor dicho nos descuenta 4.258.33 días, más o menos 11.6 años. Fíjense que no contamos tampoco los trabajos caseros: pintar la cerca, arreglar la mesa, el grifo...

Salimos de bachilleres de 16 años, 2 años más para definir situación militar y buscar el tan anhelado trabajo, que con suerte nos dura los 35 años, si es que no nos mata antes. Con suerte, con muchísima suerte, tendremos 53 años al conseguir la jubilación, si es que no nos hacen trabajar hasta los 65. Dejémoslo en 53, ustedes se imaginan, salir uno bien chocho y bien viejo y sin pizca de ganas de disfrutar los 7 años promedio de vida que nos quedan, en parte porque nos ataca una hipocondría aguda que nos hace pensar que lo que nos queda no son 7 años sino 7 días o 7 horas y nos echamos a morir y a llorar y a flagelarnos...

Pero un momentico, que ese final es hipotético, o sea que me salí de los lineamientos que me había trazado desde un principio; pero no hay problema, ya dijimos que usted no está pegado de todo lo que necesita así que: 20 minutos para ir al colegio y 20 minutos para volver, durante 10 meses al año, por 11años y restamos: 65.69 días.

40 minutos ida y 40 minutos regreso, al y del trabajo, durante 35 años, resta: 501.66 días.

Al año estamos 5 días enfermos y cinco días en los que no hacemos nada y nos echamos con las petacas porque creemos que nos los merecemos y restan 600 días.

A esto reste usted el tiempo que gasta tomándose un tintico, hablando por teléfono con la novia o el novio, vistiéndose, escogiendo la ropa, comprando, en filas de bancos, en papeleos burocráticos, esperando transporte y rascándose las pelotas; si usted como yo, escribe, descuente el tiempo que se gasta pensando estupideces y escribiéndolas y usted amigo lecto – escucha el tiempo que se gasta escuchando estas pavadas y/o leyéndolas. Por todas estas pequeñeces, restemos tan sólo 1 hora diaria, total: 913.25 días, es decir, 2.5 años.

A 21.900 días más 15 días, le restamos 17.932.79 días y nos quedan 3.928.21 días que es más o menos la “vida útil”, perdón, el “tiempo útil” que el ser humano puede emplear en otros menesteres aparte de los convencionales que rigen el triste sino de los mortales. 

Esto es aproximadamente un 18.2% de nuestras vidas, es decir más o menos unas 4.5 horas al día.

Bueno, a esa cantidad de tiempo útil, aún falta restarle el tiempo que vemos televisión: 2.6 horas al día, 2.372 días en la vida, 6.5 años.

El tiempo que invertimos limpiando la casa, 1.6 horas diarias, 1459 días, 3.9 años, que coincide con el tiempo que “esperamos”.

Leemos en promedio 11 minutos al día, 167.45 días en sesenta años.

Hacemos deporte 7 minutos al día, 106.45 días en sesenta años.

Buscamos las llaves 71.4 días.

Nos afeitamos 59.31 días.

Se pintan los labios 8.87 horas y tenemos orgasmos 7.9 horas en sesenta años, un promedio de 9.2 segundos de placer a la semana, en años da 9 por 10 a la potencia negativa 4 (un nueve en cuarto lugar después de la coma, para los entendidos). 

Como todas estas cosas también son triviales restémoslas y veamos cuánto quedamos debiendo: tiempo gastado en estos menesteres: 5.696.41 días; tiempo que teníamos 3.928.21 días; quedamos debiendo 1.714.2 días, 4.7 años.

La conclusión mis queridos compañeros de cloaca es obvia: toca vivir hasta los 65 años para pagar este tiempo y no hacer nada espectacular durante la vida o abstenerse de lo más innecesario que queda al libre albedrío de los que leen.

Recuerde que cada minuto que pierde diariamente, representan 15.2 días en la vida.

Y agradezcan que a mi tipo promedio lo coloqué de genio y no repitió ningún año, no estuvo en clases de refuerzo, no se casó, no pagó predial, no triunfó y no lo metí a una carrera universitaria, ni a un postgrado, porque le habría tocado levantarse de entre los muertos a pagar tiempo perdido. Con razón ser un genio es algo excepcional, si no hay tiempo para poder ser. Ahora conque cara me vienen a decir ustedes que me pegue un duchazo, que apesto, no ven que mi intención es recuperar “tiempo útil” sin mucho esfuerzo. No ven que la gente que trabaja 8 horas y duerme 8 horas, se pasan las otras 8 horas de un lado para el otro como orates para llegar a tiempo al sitio donde deben gastarse las otras 8 horas, y que, el poco tiempo que les queda, se la pasan con un plato en la mano y sin despabilar frente a una pantalla de televisión consumiendo enlatados.

Pero hermanos míos, ¿Ustedes conocen las implicaciones de casarse en el “tiempo útil?”

Déjenme contarles: persecución de la hembra por un tiempo no inferior a 8 años, de lo contrario, no sirve para el matrimonio; noviazgo de uno a cuatro años; cursillo prematrimonial: 3 meses; matrimonio; organización de la fiesta, noche de bodas (no es sólo una noche); hijos; fiestas sociales; bautizos; primeras comuniones y más matrimonios –de los hijos, claro está- embarazos; hospitales; la pelea semanal; divorcios y tener encima el resto de la vida al monstruo en el que se convirtió la belleza con la que nos casamos. Obvio pues, el cursillo postmatrimonial con el psicólogo para que nos quite el trauma de haber desperdiciado nuestra vida y todo nuestro “tiempo útil”.

Ahí ven ustedes la razón por la que el cristícolo no contrajo matrimonio, que es justamente la razón por la que se convirtió en nuestro salvador y murió por nosotros. Prefirió pasar al papayo –calvario- y hacerse matar antes de sufrir los horrores del matrimonio; sufrir todos los dolores en un día a soportar la tortura lenta toda la vida y resignarse a ser un don nadie.

Dejemos de lado las implicaciones de este Disangelio y dediquémonos a otros datos que se infieren o parecen inferirse de los datos que ya hemos extraído.

Como estamos hablando de cuentas, fíjese que de las iditas al baño o retrete que llaman, quedan en sesenta años, 10.950 kilogramos de detritus, si señor, oyó bien, detritus, o sea mierda y de mera laguna de miaos son 43.800 litros, que, suponiéndolos de la densidad del agua, son la nadita de 43.800 kilogramos.

¡¡¡54.75 toneladas de desechos!!!

¡¡¡Por cada paciente!!!

Gracias dios mío por las transformaciones orgánicas, sin las cuales el valle de lágrimas sería la cloaca planetaria más grande del universo.

Con razón dicen que esa es la comida del futuro.

Bueno y ya que nos metimos en esas cuentas, multipliquemos el número de habitantes de la tierra por 2.5 kilogramos diarios de desechos. En un día se producen en la tierra, la media bobadita de 1.5 x 10 a la potencia 10 toneladas de desechos, entre caca y orines. Esa cantidad de excrementos justifica todas las cacaburguesas que deseen inventarse.

He ahí un milagro, o explíquenme ustedes, con 2.000 años de historia D.C. y quién sabe cuántos más A.C. ¿Cómo carajos es que no estamos nadando en inmundicia desde hace rato?

Ahí les dejo el trabajo de comparar los datos de densidad terrestre con el total de volumen de desperdicios y el peso de la tierra con respecto al peso de la inmundicia, yo llego hasta aquí para no ir a comprobar que no somos un 90% de agua sino de inmundicia o mejor dicho, que la inmundicia, somos nosotros.

Dense cuenta que no exagero y que además no sumé nada por los sudores ni efluvios gaseosos que normalmente, debido a nuestra dieta, arrojamos al espacio; y tampoco sume la tonelada y media de mocos producto de las gripas de sesenta años. (Tengan en cuenta, por favor, la densidad).

No pretendo desagraviar las 4 horas que paso diariamente en una cafetería hablando cháchara en bolitas y tratando de instaurar un doctorado en escatolalia (grado que además poseo), pero es innegable que de aquí han salido cosas muy interesantes.

¿En qué empleareis vuestro “tiempo útil”?

¿Qué haréis para llegar a ser genios?

¿Os dedicareis al culto de lo divino?

Recordad, cada hora de culto es una hora menos en vuestro “tiempo útil”.

Dejemos los sentimentalismos a un lado y volvamos al cuento, como les parece que Carolina Usme, la semana pasada, después de haber leído este manuscrito, me preguntó que cuántos hombre necesitaba para darse un baño de semen y por eso hube de retomar este tratado, y para que no le tocara contentarse con las estadísticas, ubique de nuevo mi sumadora y razoné de la siguiente manera:

Un centímetro cúbico de semen por tres veces a la semana durante 45 años, que es aproximadamente la “vida sexual útil”, da unos 7.02 litros que no es una gran piscina, pero no te voy a dejar con las ganas del datico mi querida Caro, y como sé en que estás pensando, te voy a hacer otra cuenta: una piscina tiene, promediando, 36 millones de centímetros cúbicos, obvio que no una piscina olímpica, sino una pocetica así como para el chapuzón que querés, y para cumplir tú utópico deseo, necesitás 5128.2 hombres (el .2 puede ser un hombre de corta estatura) eyaculando sobre tú estanque durante toda su vida. Como lo que tú quieres es un baño instantáneo, que es lo que yo supongo, entonces necesitas de 20 a 30 litros de agua; pero como lo que quieres es semen, entonces necesitas de 20 mil a 30 mil hombres dispuestos a complacerte.

¡¡¡Hagan fila!!!

No fue ella la única que se aproximó a este sitio de sabiduría, muchos ciegos, mancos, paralíticos y leprosos de espíritu, vinieron a mí para que les curara de su ignorancia y así procedí:

El tiempo hijo que empleas tratando de seducir a una dama, es mayor al que empleas tratando de convencer a una que no lo es, más o menos 30 minutos por día, que son 304.16 días en la vida. Ve y no vuelvas a pecar contra el “tiempo útil”.

Bien sabido es que el ejercicio sexual sin orgasmo es de unos 25 minutos por tanda, es decir, 75 minutos semanales, 10.71 minutos al día, 162.94 días. Ve hijo y trata de que ese tiempo aumente.

Y tú ¿Eres fumador hijo mío? Pues gastas en el consumo de cada cigarrillo 4.5 minutos, 68.43 días en la vida útil por cada uno diario. Y si consumes 10 cervezas a la semana, te estas tomando 3.5 litros que en toda una vida son 10.920 litros. Y si consumes una libra diaria en alimentos de todos los tipos, te comes 10.950 kilogramos en tú vida, es decir, 182.5 veces tu peso promedio. Ve e investiga:

¿Dónde nos cabe tanta cosa?

Si nos cabe ¿Qué se hace?

¿Si se convierten en lo que yo creo, quiere decir que todo lo que nosotros comemos son reencarnaciones de la caca y los orines de otros?

¿Quiere decir esto que nuestras casas están construidas sobre la caca y los orines de nuestros antepasados?

Si logras averiguar todo esto, por favor no me lo confirmes, guárdatelo para ti y trata por todos los medios de aumentar tu “tiempo útil” a favor sólo del placer y la comodidad.

He ahí mi voluntad.

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