jueves, 9 de abril de 2020

La gran familia del aislamiento obligatorio V

Patricia Alvarado Viuda de Restrepo fue golpeada por su cónyuge en un arrebato de histeria provocado por el aislamiento preventivo ─siempre se ha sabido que los machos en aislamiento son más violentos e impredecibles─ no pudo ir a una comisaria porque debido al virus están trabajando desde casa y aunque ella se conectó desde su teléfono inteligente, le fue imposible saltar todos los requerimientos para poner una demanda contra Elkin de Jesús Restrepo. Al final, los moretones se diluyeron y la sangre se estancó y ella se quitó de nuevo el "viuda" y lo recibió de nuevo en su cama orgullosa de tener un macho tan respetable.

Rossana y Julián Contreras son niños maltratados por sus padres que no pueden escaparse de su casa por temor al contagio, ella le ha dicho a su madre muchas veces que su padre abusó de ella, pero la madre ha permanecido incrédula y por respuesta le ha dado otro bofetón por inventar mentiras. El niño permanece callado, pero las marcas de los golpes tardarán más de quince días en desaparecer y las estaciones de la policía también están ocupadas con la cuarentena y no tienen tiempo para "niñerías".

Andrea Pulgarín Ceballos no soportó la encerrona y se reunió con unos vecinos para desahogar esa calentura que la tenía hirviendo, no recuerda cual de todos olvidó usar condón porque la regla no le llegó y ahora no sabe como excusarse con sus padres. Ha pensado sinceramente que inventar una historia cómo la de la concepción sin pecado es una perdida de tiempo aunque sus padres son católicos y creyentes a ultranza. Espera que pueda escaparse al aislamiento y comprar una pastilla del día después y que funcione o si no tener al chino porque ¿que más se hace con tanto católico? darles más.

Víctor Santiago Espineta Méndez vive en un sitio tan pequeño que no ha podido evadirse con su amante y aunque vive conectada con ella por red, debe ser muy cuidadoso de que su mujer no le detecte la cara de lascivia cuando ella le envía fotos y videos desnuda, por fortuna tiene un programa de ocultación muy bueno y el móvil tiene bloqueador de huella y contraseña. No se imagina lo bien que la va a pasar el martes en cualquier parte con ella y tampoco se imagina las peripecias que ha tenido que hacer su esposa para poder enviarle videos y fotos a su amante propio.

Damián Palacio Sierra no puede creer que el aislamiento se alargue, está cansado de masturbarse y de pensar en su novia que sigue reacia a darle la prueba de amor, pero sabe que si pudiera encerrarla, invitarla a algo, un baile, un parche, tendría la oportunidad que no ha podido tener en esta cuarentena, ahora es tan de malas que se la roba otro sabiendo que él le ha gastado bastante para que le toque nuevo. Urde planes para la primera semana de desencierro pero ya le advirtieron que el toque de queda se extiende a adolescentes y a viejos. El busca una cédula para poder escabullirse a donde su amada.

Misael Durango está harto de los mimos de su mujer, pero ha tenido la virtud de mostrarle afecto y hacerle el amor dos veces por semana, no se extrañará cuando deba quedarse en la oficina varias veces a adelantar trabajo atrasado y deba apagar su móvil para concentrarse.

Ezequiel González Mazo no conoce de tecnologías ni de ventanas de incógnito y ha debido estar aislado de sus queridos adolescentes por el tiempo total del aislamiento y ahora le dicen que no puede salir al terminar por un toque de queda de la decrepitud. Por fortuna sus muchachos podrán ir a visitarle y él cuenta con dinero efectivo para pagarles. Ya la espera no es mucha.

Adriana María Aristizabal descubrió que su esposo recibía fotos de su amante y videos, también se enteró donde vive y que es casada, hasta se enteró en donde trabaja y donde se van a ver el lunes. Supone que reaccionar exageradamente no le dará ninguna ventaja y ella lo que quiere es deshacerse de ese trapo viejo, de ese lastre por el que no siente nada hace años, esperará hasta el martes y cuando no aparezca le echará fuego a la casa y a todas sus cosas y se volverá a la esquina de siempre, más fuerte y más segura de que las mujeres felices no existen y que no se pueden comer perdices para siempre.

María Libia Toro vio reunida a su familia completa por vez primera en 11 años, la mayoría estaban más pendientes de su celular que de la cena, pero fue un gusto tomarle la foto a la comida servida, no hubiera sido una buena foto con los comensales ocupados cada uno en sus cosas.

Pablo Naranjo descubrió lo inútil de ser ludita, xenófobo ─entendiendo que su xenofobia se extendía a la casa vecina a 600 metros de distancia─ misántropo y ácrata. Nadie se enteró de sus lecciones, nadie se arrimó a darle saludos y no tuvo necesidad de esforzarse en la cuarentena. Cree firmemente que así debería ser la humanidad y propende por continuar sin saludar, sin abrazar y sin besar a nadie, sin aproximarse a nadie y sin el afán social de ser hipócrita con nadie. Para él la pandemia es la solución y los métodos para contenerla la practicidad en pleno.

María Isabel Tamayo Tamayo cree improbable la extensión de la cuarentena y está programando desatrasarse de todas las rumbas que no hizo en estos 20 días: piensa fumar "mariguana" el 4:20 hasta perder la conciencia y salir cada noche a una taberna distinta con un licor distinto y con un hombre u hombres distintos, no espera que la vida le vuelva a dar tan duro y que si le da, que se haya desquitado en su fuero interno para siempre.

Beatriz Valenzuela y Mario Castiblanco, ambos trabajadores de la salud han visto su mundo atacado por la ignorancia, les han dejado de lado y les prohiben usar zonas comunes, en los supermercados los aíslan y los apuran para que salgan pronto; en la calle, al verles el traje típico, se les apartan por cuadras y ya han llegado al colmo de agredir a Mario dos veces y a Betty una vez. Quedaron con moretones y raspones y una que otra contusión, pero lo que más les dolió fue el abuso contra su ropa de super héroes.

Carmina Esther Loaiza sólo es peluquera de arrabal, pero le pegó salir con su uniforme y alguien confundido la hizo trastabillar de su moto. Está en Policlínica esperando que los médicos se desocupen para atenderla porque no hubo policía, ni guarda de tránsito, ni buen samaritano que le ayudara a pararse y a coger un taxi.

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