viernes, 10 de enero de 2020

Circunloquio sobre el amor

Elucidar... que bella palabra, dilucidar, entender, comprender, deducir y explicar porqué, todo el camino complejo que nos lleva a darle vueltas a un tema o a algo que queremos dividir en muchos pedazos para poder entenderlo ¿doy vueltas? ¿puede alguien recriminarme por ello? viene alguien a decirme que en las cosas del corazón nadie manda y presupone que el corazón manda, que el corazón es libre y que se apega a lo que desea, pero ¿desea el corazón o es una simple excusa para arrebatarse por cualquiera? ¿quién me gusta? ¿Por qué me gusta? el deseo es un instinto y el ego es una forma de decirle al otro que somos exitosos. Sólo existe el yo para estorbar, el mundo es un leprocomio, todos padecemos de la lepra del "amor", todos creemos amar a otro que no es nosotros, que no es yo, pero, ¿existe el amor o es un invento para auto subyugarse? ¿Habrá alguien pensado en lo absurdo de aceptar a otro cerca per se? No es posible que dos seres opuestos —por más cercanos que parezcan— vivan armoniosamente por el simple hecho, sin comprobar, del amor. El amor es un nombre para el deseo y el deseo una excusa para liberar tensiones, la tensión un truco evolutivo y la evolución una explicación de nuestra presencia... La teoría de causa y efecto y de la causa primera que no aparece por ningún lado ya que todo es un revoltijo de interconexiones que nos impiden comprender lo que queremos dilucidar. Yo quiero explicar qué atrae del otro y confieso que no veo el leitmotiv, o mejor, sí lo veo. ¿Han visto a alguien que se enamore de quien no ha visto nunca? Por ejemplo Juan Carlos Sevilla Cano de la vereda Copenage se enamoró perdidamente de Xin Lian Tao de la provincia de Sichuan sin haberse visto, ni conocido, ni tratado jamás. El la sueña y no puede vivir sin ella por lo que toma somníferos para estar con ella y ella no existe en otro lugar más que en sus sueños. Sí, la gente se enamora de lo que ve y conoce y existe. Sabemos que enamorarse es una etapa de la vida y que todos lo harán alguna vez en su vida y lo harán de alguien que les rodea, el "predestinado" llevado por el azar, la red, la televisión, la familia, la presentación social de los quince o el ingreso a la adultez que obliga a tomar un partido a condición de no ser tratado diferente. El amor es costumbre y necesidad social, sí conozco a Juana la loca y la trato, terminaré teniendo una oportunidad con ella y ella conmigo, así que el amor depende de la interacción —no quiero decir que el amor platónico no exista, pero no es amor, es fijación — y de tomar algunos vicios como la forma de hablar, la forma de pronunciar una frase (obvio no) el trato, la cadencia, una ligera curva en el vientre, un diente ligeramente torcido, una marca en el ojo, un nevus o efélides que convertimos en señas personales y propias y luego las glorificamos diciendo que no podremos vivir sin ellas al faltarnos. Romeo y Julieta no sobrevivieron a su amor, Don Juan y Doña Inés tampoco, pero si hubiesen sobrevivido a sus infaustos amores habrían encontrado otros amores. Morir de amor es un mito y con seguridad no aparece un certificado de defunción con tal causa. Se muere de anemia o de hambre por colapso de los órganos, de cáncer o de insuficiencia renal, de un paro cardíaco o de hemorragia masiva, no de amor. Definitivamente no manda el corazón, manda el entorno social y la televisión que nos muestra traseros perfectos, senos gigantes y mujeres perfectas, el absurdo 90-60-90. Así toda mujer es candidata y todo hombre "predestinado". Juan Carlos Sevilla Cano, se enamorará pues, de Patricia Nieto Guzmán que vive en los apartamentos del frente o de María Luisa Pérez Estrada que es compañera de clase, incluso de Xin Lian Tao si ella sale de sus sueños, ingresa al país y por una casualidad, él la aborda y se arriesga a aprender mandarín. Manuela Gómez saldrá con el que vino a arreglar la lavadora y se atrevió a mirarla coquetamente e invitarla a salir —el amor es para los atrevidos— y en el matrimonio dirán que son el uno para el otro hasta que el divorcio diga lo contrario ¿Por qué habría de concluir si empecé tratando de dilucidar y aún no llego a más que datos y experiencias que otros desmentirán por sus experiencias propias y enamoramientos y por mil novelas ─dramas— de amor y telenovelas cursis?

No hay comentarios:

Publicar un comentario