¿Y usted me pregunta que por qué no soy capaz de dárselo a alguien? ¿A la mejor usted cree que yo le digo mentiras? ¿O que soy demasiado tímida? Espere yo me desenvuelvo como una flor arrojando pétalos y le cuento cuál es mi trauma. A decir verdad no soy virgen y hasta hijos tengo de los que sé tan poco que es como si no los hubiese tenido. Pero a mí la vida si me golpeo de lleno. Yo no le vi ninguna gracia al embarazo, ni sentí mariposas en el estómago por el hombre que me penetraba por primera vez y le aseguro que fue consensuado... Agradecí quedar en embarazo para evitar las insinuaciones de Pedro Julio mi segundo marido y así lo evité hasta después de nacido el niño, que él se llevó y a mí, nada se me dio. No sentí la maternidad y los hombres me buscaban el lado pero yo había cogido una especie de fastidio por el sexo y por los hombres. Una vez me pregunté si prefería las mujeres y probé con una vecina que se decía era propensa a eso. La verdad es que apenas me empezó a tocar, sentí náuseas y me quedé sólo para descartar mis tendencias. No soy lesbiana y he tenido relaciones con dos o tres hombres. Nada serio, pero no encuentro placer ni cuando me toco yo misma. ¡El sexo es tan mundano! no es que me considere superior, pero no creo en eso de tener una "pintica" o de que el embarazo es muy bueno. Nada de eso, el embarazo es terrible y doloroso. Sólo esperaba terminar de una vez por todas y no tener más cuentas con un tumor. Porque eso es un feto, un tumor, una cosa rara que crece en el interior y se apodera de todo. Perdón, no era de eso que hablaba, otro día le cuento sobre el embarazo y sus pormenores, ahora no me apetece. Quiero mostrarle porque soy tan reacia a esas cuestiones del sexo, o por lo menos contarle lo que yo pienso. ¿Qué gracia tiene que un hombre le abra a una las piernas y le meta un trozo de carne? Dirá usted que en eso hay placer y es probable que lo haya, pero sigue figurándome como deseo de bestia. No dudo que el perro o el caballo sientan lo mismo y que la perra y la yegua lo deseen por algún tipo de placer o empuje evolutivo. ¿Se fijo usted que ese impulso de procrear ya es innecesario? ¿Incluso que ahora es contraproducente? Una pareja humana teniendo sexo, y permítame que me refiera a Shakespeare, es un monstruo de dos espaldas, una bestia... esa bestia no es tan dramática como la que se produce cuando el hastío llega, que es la de los dos pechos. Yo no he soportado a nadie y aunque me dicen que me pueden soportar, yo sé que es mentira. Yo no vivo sino conmigo porque ni yo me soporto, pero eso no es lo peor. Pienso en un hombre o en una mujer y en sus intimidades, sus excrementos, sus flatulencias, sus abluciones... el olor de su sexo, el de sus axilas, su pecho y me provocan arcadas. ¿Sabía usted que debemos cubrir ese ácido y pestilente olor corporal para habitar en sociedad? Y ¿sabe que mientras más se cubre es porque es más fuerte? Hay hombres que huelen a cielo. ¿puede imaginarse lo que sufren con el olor propio? Lo que yo veo al ver a un tal "bombón" es la cadencia humana del desecho, el encubrimiento del delito, la mentira encausada por el bien de la procreación. El sexo no es bueno porque la naturaleza lo impuso y todos la siguen a ella. ¿Qué de bueno puede tener compartir tales olores? eso es como en los bares y en las noches allá en el pueblo: todo hombre se arrima con hediondez de licor y de cigarrillo y eso se mezcla a los otros olores y más me quiero alejar de ellos. ¿Me comprende?
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