martes, 20 de diciembre de 2016

Del diario personal del conde Drácula

3 de octubre
Esta tarde fui a tomar el sol a una de mis propiedades en Londres, más exactamente a la de Carfax, que hube de comprar por intermedio del señor Hawkings y al entrar noté que mis posesiones habían sido salvajemente usurpadas, ladrones entraron a mi casa y depositaron en mi propiedad un hedor que no me permite quedarme, cuando fui a otra de mis amadas posesiones en Picadilly, vi, no sin asombro, que allí se encontraban los bandidos depositando el mismo miasma que me hizo huir de la primera; traté de huir de nuevo, pero un insensato de esos, tal vez uno que había visitado mi castillo en Varna, el señor Harker y que fue amablemente atendido por mí y mi servicio de escorts, estaba allí. No lo reconocí de inmediato porque me lanzaba una tremenda cuchillada de la que por poco no salgo, por fortuna, su furia ciega le hizo errar y apenas dañó el bolsillo interior de mi traje que dejó escapar el poco dinero que pude sacar de mi propiedad en Carfax. Logré salir huyendo por la ventana y me dirigí al puerto más cercano para regresarme a mi patria. La ciudad de Londres es, por lejos, la ciudad menos acogedora de Europa. Recuerdo perfectamente que al llegar, tomé como costumbre visitar a la señorita Lucy a quien infundí con mi sabiduría una nueva vida, casi inmortal y sus amigos, mal por bien pagaron, pues sé que fueron ellos quienes visitaron su casa cerca de Hampstead y, hasta su prometido Lord Godalming ayudó en el proceso de clavarle una estaca en el corazón y un desalmado de apellido Van Helsing le cortó la cabeza. Cuando me enteré organicé una goleta para partir y me dirijo a Transilvania escondido por temor a la maldad de aquellos, llevo una semana a bordo del Czarina Catherine y mucho me temo que mis persecutores, tratarán de alcanzarme antes de hallarme en la seguridad de mi castillo, previniendo tal evento, he organizado un sinnúmero de giros para llegar a él y en el último tramo seré custodiado por un grupo selecto de celosos y cumplidos guardias, a pesar de ello, conociendo los hechos anteriores, y aún recordando los oprobios sufridos en mis propiedades y en mí mismo, recordando como me acorralaron y me robaron el dinero que escapó de mis ropas... temo por mi vida. Y a ellos acuso si mi estirpe desaparece, pues, no en balde, soy el único representante de un linaje y una sabiduría de siglos. Si a alguien llega este trozo de mi diario, sepa la identidad de mis homicidas.

Conde De Ville

No hay comentarios:

Publicar un comentario