jueves, 26 de abril de 2018

Todas las cartas sobre la mesa

En un juicio a plena luz del día se reunieron los cuatro que les voy a relatar, la primera que habló fue la madre y habiendo jurado sobre la biblia comento: "Ustedes saben que ser madre no es fácil y el dolor de madre sólo hay uno, les hablo desde el corazón, les juro que así pasó: mi niña iba tierna y tranquila por el bosque, cuando un tipo extraño salió y la asaltó... la agarró. La engañó, la violó, la tiró de la mano. La arrojó a un abismo con su futuro, un futuro feliz seguramente, si no hubiera pasado tal infausto. Luego con saña mató a la abuelita, la descuartizó con los dientes y le hizo mil maldades. !Culpable digo yo¡ el tipo es culpable. !Castíguenlo¡"
Terminado el reporte del primer testigo, tomó la palabra el abogado defensor, quien después de acomodarse la corbata y estirar el cuello, Miró a la audiencia y al jurado y por último guiñó el ojo al juez y a una chica que andaba en primera fila. Al final por el giro brusco, no supimos a quien fue dirigido, pero así habló: "Tenemos pruebas de que no era niña, acá está su certificado de nacimiento, catorce ya cumplidos. A esa edad ya se está de merecer. Además supimos que su profesión, era ramera... profesional, es decir, cobraba por ello. La presunta víctima secundaria en este presunto delito, su abuela, era la celestina y se encargaba de encubrirla y de conseguirle clientes, entre los que, por fuerzas hormonales que sabemos imperiosas, estaba mi cliente. Reconozcamos que también estaba un poco embriagado. Lo normal en hombres de pelo en pecho respetables. Como ven, existen atenuantes: Ebrio y provocado estaba mi cliente. Yo pido el indulto."
Fue claro y preciso y la audiencia quedó conmovida. Se hizo el silencio y lenta y solemnemente se levantó el fiscal a rebatir a su oponente y a denigrar del reo. Esto fue lo que dijo: "El tipo está sucio y no se ha afeitado, tiene mal aspecto es un zarrapastroso... se ve a la legua. Sólo hay que echarle una mirada para ver que no sólo tiene cara de culpable, sino que viste como tal: su ropa está rota, vive alucinado, tiene ojeras, olor a tabaco, mal aliento. No se olviden señores que en el cuento el lobo es el malo y no hay discusión. Señores del jurado, las pruebas se adjuntan, aún tiene sangre en la ropa: con alevosía mató a la abuelita, lo sabemos por el desorden y la sangre, también mató a la niña, que catorce años, en el ser humano, aún determinan a un crío. Mató a un testigo del cual aún no ha confesado y !pardiez¡ Si aún no lo está digiriendo. !Ejecútenlo¡"
A todas hubo voces y algarabía que el juez acalló con unos golpes de su Mjolnir. Y para espasmo y burla de todos los presentes, se levantó el lobo, ocupó el estrado y dio su versión de los hechos. Yo creo que fue mordaz, pero de una manera casi imperceptible y esto fue lo el reo contó: "Pueden ahorrarse todas las pruebas, de semen, de sangre y de ADN. Hasta la psicológica. El juez, el fiscal, la sala, el jurado. La niña y la abuela cometieron suicidio y fue suicidio agravado. Señores no olviden que yo soy un lobo, predar comer carne en mí es algo natural... fueron mi almuerzo.



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