Siempre hay dos caminos, uno pedregoso y otro pavimentado, a veces el pedregoso es un camino de tierra o un lodazal. No siempre el mejor camino es el más difícil, a veces es el peor camino disfrazado y nos resulta la vida de tomar por uno y por otro. Cada camino es una bifurcación cuántica y cada que se toma una decisión de uno de ellos, en otro universo, otro ser que es una fiel copia de usted toma el otro así que no se angustie por la culpa, tome el que haya de tomar, las consecuencias de uno y otro se verán en uno y otro universo -bueno, si aceptamos la teoría multivérsica- lo que a grandes rasgos no cambia en absoluto una decisión puesto que, aunque no conozcamos las consecuencias de tal o cual camino, deben llevarse a cabo en cada universo correspondiente. En el universo que nos ocupa, la cosa es diferente, se toma una decisión y ésta afecta por completo nuestra percepción y las consecuencias. Si decides comerte o no aquel postre; si decides quedarte un rato más o salir más temprano; si te das o no un beso con fulano; si te pones tal o cual ropa; si haces la tarea o la aplazas... En fin, no puedes escapar de tus decisiones, pero ojo, no atreverse también es una decisión, aunque tomada por el miedo a la acción. La vida te dará oportunidades, dudo que únicas y no falta el que le agrega "el que piensa pierde" que va, si una oportunidad no puede ser pensada tiene que ser una trampa. No hay oportunidades procesadas por el instinto: un salto, un aferrarse a algo en la caída, una reacción ante el miedo o un esquivamiento automático al manejar, son válidos porque no se trataba de procesar y se entrena conscientemente la reacción para que actúe como una parte de la memoria muscular, es decir. son casualidad, instinto o suerte. Las decisiones que pueden afectarte en la vida tienen que ser pensadas, analizadas y cuestionadas por sus consecuencias, sopesar las implicaciones de cada acto es importante y no mandarse de cabeza por cada agujero en el camino. Muchas cosas pueden invertirse, pero hay otras que no, una mala decisión en ciertos aspectos como el sexo o la vida y la muerte, dejan consecuencias profundas y difíciles de borrar; aún si hay un equilibrio mental es difícil recuperarse de cometer un asesinato por imprudencia o dejar atrás una elección de vida que no quiere zafarse de ti. Piensa bien tus actuaciones, mira los pros y contras, no escojas en caliente, respira profundo antes de responder a un asunto, aléjate y exíje que se te permita analizar tus respuestas, si te exigen respuestas inmediatas, desconfía. Ahora, confía en tu madre, nada es tan complejo que no pueda deshacerse, basta con tener una personalidad resuelta y comprometida, si el otro ve tus debilidades abusará de ti, si el otro siente tu fortaleza dudará en hacerte daño. A lo que me refiero es que no puedes andar jugando con florecitas, si tomas una decisión resuelve en consecuencia. Fíjate, si le dices a tu novio que lo vas a pensar, piénsalo, pero no pueden estar terminando y reconciliándose dos o tres veces al mes, ahí es donde lo coges a él de bobo y él a ti. Si una relación no fructifica, abandónala sin mirar atrás o te arriesgas a llevar trás de ti, demasiadas historias y todas ellas irán sobre tus espaldas. En cuánto a "¿qué hacer?" no te preocupes, haz las cosas por decisión propia y bien analizadas y si no fueron de tus apetencias o de tus gustos, súmalo al grupo de tus experiencias, cada cosa en la vida es una experiencia y las cosas "malas" son buenas para la experiencia y la madurez.
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