Pesadamente abrió los ojos y no recordó donde estaba, trató en vano de distinguir las figuras que un poco de trasluz que entraba por una ventana le permitía discernir, vió una mesa cerca de él y hasta un televisor o por lo menos la pantalla de una PC. Trató de recordar la noche anterior y escenas difusas le llegaban a la mente pero ninguna concreta o que pudiera ayudarle en tal predicamento. Abrió más los ojos, hasta casi le dolían por el esfuerzo, los cerró y de nuevo quiso evocar los últimos instantes de la noche anterior y fue en vano. ¿Estaría en la cama de alguna chica? Nadie había a su lado. ¿Se quedó donde algún amigo? Aparte de él la habitación estaba vacía. ¿Por que no levantarse y preguntar? Aún era muy temprano por lo que podía intuirse y no quería ser una molestia. ¿Anoche habría bebido de más? No sentía resaca y además no recordaba que día era. Por lo general no bebía en semana, sólo ocasionalmente los viernes y con sus compañeros de trabajo. ¿Fue viernes ayer? Sintió impotencia. Buscó más atrás en su vida, intentó evocar su trabajo, su día cotidiano, sus gustos y sus aberraciones y constató que en su cerebro sólo estaba el despertar de esta mañana en un cuarto desconocido. Se esforzó por recordar su propio cuarto y de nuevo cerró los ojos para facilitárselo. Nada. De pronto reaccionó y como un resorte se levantó de la cama y busco a tientas un interruptor. Lo halló y lo obturó. Nada tenía sentido ¿porque su cerebro no acertaba al más mínimo recuerdo? La habitación era pequeña y junto a la mesa del televisor había un tocador y lo que vió en el espejo la dejó petrificada. Era una mujer y felizmente había perdido la memoria por completo.
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