Voy a dejar esta carta, ni sé el motivo de explicarle a alguien mis sentimientos, la escribo más para explicarme a mi mismo este inmenso vacío en el pecho, en la cabeza, en la vida. Mi edad no es muy importante, hará, desde que nací, que la tierra ha dado poco más de dos decenas de vueltas alrededor de su punto de giro. He tenido relativamente todo muy fácil, mi vida no ha sido complicada, he padecido los dolores de una que otra enfermedad pasajera, pero mis padres fueron buenos criando, con decir que soy el cuarto de una familia de seis y no recuerdo que me faltara comida o ropa, ni siquiera estudio, porque terminé mis estudios universitarios en una popularísima universidad de la ciudad y muy pronto fui captado por una empresa que buscaba ingenieros jóvenes y, aunque no pagaban muy bien, pagaban suficiente para derrochar. En cuestiones de amor tampoco he sido un marginado, conocí chicas, me enamoré si puede decirse así; no es que haya sufrido, no conozco esa sensación de "morir por otro" o de "me hace falta", una vez hasta estuve a punto de casarme, pero no es mi intención contar mi vida, ni hacer esto más extenso de lo que se deba. Lo que quiero aclarar es que mal que bien he tenido un poco de todo con las escaseces que pueden tolerarse, lo que demuestra mi perfecta salud al escribir esta carta. No padezco pues, una enfermedad terminal ni nada que se le asemeje y no he sufrido de ausencias; ni siquiera sufrí gran cosa el día que me informaron la muerte de mi madre, al momento lo vi como una cuestión plenamente natural y comprensible y no fui al cementerio o estuve en esa farsa que llaman velación. Tampoco creo estar loco, pero ese apartado no puede depender de mis creencias y tampoco de los estudios disparatados de un psiquiatra que asegurará no sé que idioteces sobre mi yo y la disputa con mi ego y la mediación de mi súper yo, cuando todos ellos en mí están completamente de acuerdo en que esta existencia es una porquería. Si estoy proyectando es sobre mí mismo, porque mi imago materna y paterna no están, ni estuvieron ausentes en la formación primaria de mis imaginarios. Física y mentalmente en mis cabales, declaro que la vida es una mierda, que no existe una razón para vivir, que el sexo no es tan bueno para vivir en pos de él; que la felicidad que siente el ser humano con tareas mediocres o con regalos o con compras no es tan llamativa como para levantarme un día más, que no encuentro nada, absolutamente nada que pueda enumerar como incentivo para respirar o moverme en tal o cual dirección y por ello recurro a este método, simple y efectivo, de pegarme un tiro bajo la barbilla. ¿Se preguntarán si me frustré en mi trabajo? No. no fui el mejor, pero hasta descubrí una cierta manera de agregar genes no genes a una reacción PCR en la que podría convertir las cadenas, una tontería, como hacer que un virus reproduzca, no un principio farmacéutico, sino cocaína por ejemplo. Igual, a nadie conté tal situación y a la tumba habré de llevármela. ¿Qué me trae acá pues? Una gran decepción, pero no una personal, es que siento que la humanidad es una cosa tan tonta, tan trivial ¿a qué nacer o porque preocuparse por vivir? ¿a qué levantarse, trabajar, comer, volver a casa, comer, y de nuevo a lo mismo? ¿vivir para comprarse un auto o una casa o salir de paseo a algún extraño lugar del mundo? ¿qué de raro tiene otro lugar del mundo? ¿qué no hacen lo mismo? ¿no se levantan , trabajan, comen, vuelven a casa, comen? Me da risa la gente que muestra sus fotos en la torre Eiffel o en la rue de Saint Germain o al lado del arco del triunfo o en le champs elysees o en el carajo que quiera al pie de la mismísima esfinge o en Nabatea o en... O con un sujeto famoso: me tomé una foto con el jodido dios de tal cultura, con la estrella del porno de los años 20's, con la cantante de tal música con el filósofo de tal peste. Nada de eso conmueve o altera o me inspira y más siento náuseas de la humanidad que se proyecta en tales nimiedades y bajezas. Se preguntaran si para alguien soy importante y eso no puedo responderlo yo, supongo que a alguien "le haré falta" en el mismo sentido de arriba, pero esas sólo son sandeces que se repiten como fórmula cada que alguien fenece o decide fenecerse a sí mismo. Preocuparme de mis bienes no queda claro, que los que se crean con derecho vengan a rapiñar sobre mi cadáver por lo que deseen, no dejo a nadie un legado como tal, excepto la alegría que puedan obtener de no tener que soportar mis constantes esfuerzos por mantenerme en esta vida y para lo cual me desayunaba cada mañana con dosis altas de optimismo, servilismo y esperanza de que en algún momento le encontraría la sal a la vida, pero esta maldita resultó serme sosa, así que con este único disparo, que no puede escribirse a condición de no parecer loco o que aparezca como un gag (bang) y, no temiendo dejar a alguien sin mencionar porque sé que esta frase la escuche en alguna parte: "ahí les dejo su puto mundo".
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