Hace cinco meses empezó la pandemia y llevo encerrado cinco meses. Los gobernantes de turno aseguran que lo mejor para evitar el contagio es permanecer aislado, trabajo desde casa, comunicación por redes, aunque nos dieron unos turnos para salir a comprar comida y a hacernos pruebas o exámenes, yo no he salido desde la prohibición. Me siento cómodo dando asesorías desde mi casa y cobrando el sueldo que me envía el gobierno por ellas. A algunas personas les ayudo con sus conexiones de PC, pero aprendí a hacerlo por el escritorio remoto de Anydesk o el Chrome Remote Desktop. Le pido al cliente que me dé entrada a su PC, bajo los programas necesarios, lo reinstalo, le envío los programas que me pida por "we transfer" y le cobro el "domicilio" y con una transferencia bancaria estamos a mano. El dinero pues, no es lo que me hace falta. La canasta básica la pido al supermercado y la pago con tarjeta. Los domicilios igual y como hubo una prohibición de terceros para entrar al edificio, los mismos porteros suben el paquete y ni siquiera tengo que verlos, les pido que dejen el envío junto a la puerta y cuando presiento que se han ido, abro y lo tomo. La gente en sí nunca me gustó, pero no padezco un trastorno de ansiedad social, ni me importa mucho la gente a decir verdad; tampoco tengo problemas con mi espacio si alguien quiere subir a mi casa, pero no es que me importe mucho invitar a alguien o esté especialmente interesado en que suban. La paranoia general juega a mi favor porque la gente no quiere arriesgarse a venir hasta tan lejos y prefieren no hacerlo. Hablo regularmente con muchos amigos y como tengo una buena conexión en casa, cuenta de canales, internet y Netflix, no me es muy complejo conectarme con algún amigo desde cualquier parte del mundo y tomarme unas copas con él desde la comodidad de mi silla, al frente de un par de cámaras por vía google meet u Open Broadcaster y hasta por streamyard ─sólo para que la imagen no sea monótona─ enciendo un micrófono de araña y cada uno escoge una selección de buena música de Youtube o de los archivos personales que podemos ir poniendo entre trago y trago y cada uno a su vez, propone sus gustos. Los servicios se pagan por red, al igual que el teléfono o el gas por lo que no me he visto en la necesidad de salir y les confieso que ahora que el gobierno ha aflojado su apriete y piden a la gente que salga, que ya estamos libres de la peste, que la vacuna fue todo un éxito, que ya no se necesita el distanciamiento social, que los tapabocas y las mil lavadas de mano ya no son necesarias y que toda esa infraestructura de láminas y vidrios y lavamanos y dispensadores de gel y tapetes que se montaron para enfrentar la crisis de contagios ya son innecesarias, ruego porque surja un nuevo brote o una nueva enfermedad que nos obligue a permanecer en este statu quo al que me he acostumbrado y el que ahora me siento imposibilitado de dejar. La ropa no es muy necesaria y me baño cuando lo siento imprescindible, pero eso de "baño diario" se acabó hace meses y aunque a veces me apesto a mí mismo, me basta con el baño y no uso desodorante o maquillaje, la barba no me estorba y si alguien en el trabajo dice algo, me pongo el tapabocas y se acabó y, a veces, hasta les digo que tuve un problema con la cámara y sólo pongo una foto en las reuniones, basta con que me escuchen y con que yo lo haga y, a veces, hasta aprovecho ese tiempo para hacerme un sándwich o una buena taza de café, de las que tomo hasta 20 en el día, sin dejar de escucharlos. No, no es eso, ¿ustedes creen que temo contagiarme? No, es definitivo, es sólo que pienso que la vida es demasiado activa afuera y en verdad, la gente me cansa. Aquí me basta espichar un botón y me libro de ellos, en la calle no he podido lograr tal maravilla. Veo una bicicleta y pienso en arcaísmos, la telepresencia lo es todo: una reunión, un viaje interactivo al museo Louvre o al Centro Pompidou o un viaje de placer desde las cámaras de Google Earth al más cálido desierto o las aguas del mar Muerto, para vivir el viaje basta con lo emuladores de cada vehículo a los que puedo acceder por red; un ensayo musical o de actuación de teatro o de coplas pastusas por streaming; rendición de cuentas; clase virtual de dos vías y, para rematar, transmisiones en vivo para el solaz y esparcimiento. Contesto un mensaje si vale la pena o si quiero hacerlo o lo puedo dejar para mañana o para la otra semana y no tengo más problema que el entretenerme o educarme y la red me basta para ello. El único problema que realmente he tenido fue la vez que la red no me subió al computador. Perdí media hora probando todas las soluciones posibles, pero no porque la red misma me hiciera falta, desde mi celular de alta gama puedo hacer las conexiones o desde la tablet o el portátil, pero no me gusta que aparezcan problemas de la nada, cuando mi única acción fue un reinicio para refrescar. En el momento estoy en octavo semestre de ingeniería electrónica y todo muy bien, pago de semestre y matrícula con pin por red, clases diferidas que puedo tomar a las cuatro o cinco de la mañana si tengo insomnio y repetirlas las veces que quiera, además que puedo buscar los temas en la misma red, definiciones o traducciones o pareceres de otros y así contestar los exámenes que también son en línea... en fin ¿Qué más podría pedir? ¿Qué le pido a este gobierno como acto de patriotismo hacia los muchos otros que piensan como yo? sólo que no me obliguen a salir otra vez, no creo que pueda soportarlo.
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